La calidad de la ciudadanía en México
Por Carlos Castillo.
La importancia de conocer el estado que guarda el ejercicio de la ciudadanía en un país resulta de primer orden en el sentido que la democracia requiere, para su correcto funcionamiento, del involucramiento directo de la sociedad, de su participación activa y de diversos factores que van construyendo una cultura política tal y como la entendieron sus principales teóricos, Almond y Verba, quienes en 1970 señalaron cuán determinante para el futuro de este sistema de gobierno resultaba contar con mujeres y hombres corresponsables del destino colectivo de una nación.
En México, durante los siglos XX y XXI, ha habido dos instituciones fundamentales para el mejoramiento de la calidad de la ciudadanía. En primer lugar destaca la labor realizada por el Partido Acción Nacional en sus 76 años de historia, puesto que gracias a la tenacidad, a la lucha, a la insistencia y a la determinación de la búsqueda del respeto al voto, la labor panista fue despertando entre la sociedad la importancia de la participación, de ese discreto e íntimo pero crucial acto que es el voto; de la mano, la demanda de los representantes, dirigentes y militancia panista de respeto a los resultados electorales fue empujando la apertura de un sistema opaco y cerrado, que en 1996 dio uno de sus más importantes pasos con la creación del Instituto Federal Electoral, la segunda de estas organizaciones ciudadanas.
Este hecho permitió, un año después, que el PRI perdiera la mayoría en la Cámara de Diputados y, para el 2000, fue precisamente el IFE el encargado de organizar y escrutar la elección presidencial en la que se alcanzó la alternancia democrática, con el PAN a la cabeza de esta nueva etapa de la vida pública nacional. Todo este proceso, que es parte de la transición democrática, fue apuntalado por la acción ciudadana encauzada a través de los partidos, y por sus características de gradualismo, de una cuasi generalizada paz social y de participación de la sociedad, ha sido un paradigma de las transformaciones políticas de los últimos tiempos.
¿Cuál es, no obstante, el estado de la democracia mexicana a poco más de 15 años de la alternancia presidencial?, ¿Cómo viven los habitantes de nuestro país este régimen que ha demostrado sus fortalezas institucionales pero que, al mismo tiempo, enfrenta nuevos retos y cada vez más complejos escenarios en ámbitos tan variados como la economía, el desarrollo social, la contribución de los propios ciudadanos en las elecciones o la percepción respecto de las diversas fuerzas políticas? Estos y otros tantos indicadores son parte del “Informe país sobre la calidad de la ciudadanía en México” (disponible en su totalidad en www.ine.mx), realizado en colaboración por el Instituto Nacional Electoral y El Colegio de México en 2014: un ejercicio que no sólo arroja datos importantes para responder esas preguntas sino, además, es decisivo para entender cuáles son los retos de nuestra democracia, dónde están sus fortalezas y sus debilidades, cómo ha variado la vida pública de México y, en buena medida, dónde es necesario centrar esfuerzos entre actores políticos y ciudadanía para, en conjunto, dar un nuevo impulso al sistema político nacional.
El informe se encuentra dividido en siete apartados, a saber: 1) Ciudadanía, Estado de derecho y acceso a la justicia; 2) Vida política y calidad de la ciudadanía; 3) Sociedad civil y ciudadanía (participación no electoral); 4) Vida comunitaria y ciudadanía; 5) Valores y calidad de la ciudadanía; 6) Ciudadanía y redes personales y organizacionales; 7) A modo de conclusión: ¿quién es el ciudadano promedio en México?, y fue realizado, según reza la Presentación, por medio de dos encuestas, “ una encuesta nacional de 11 mil cuestionarios con una cobertura en cinco regiones geográficas, cinco estratos de interés y con la sobrerrepresentación en 10 estados y en 12 municipios que midieron percepción ciudadana, prácticas y ciudadanas y eficacia en solución de problemas. Además, una encuesta de asociaciones con 169 entrevistas con líderes o representantes de asociaciones donde se analizaron patrones de organización, alianzas y peticiones entre actores colectivos de la sociedad civil”.
Ambas muestras, cabe señalar, son indicio claro del enorme esfuerzo que significa realizar un ejercicio de esta índole, mérito indudable de los organismos participantes y que refrendan la vocación del INE por evaluar, medir y diagnosticar tanto su labor como la de otros actores políticos y sociales del país.
Principales resultados
Sin pretender agotar ni abarcar la totalidad del informe, y sólo como muestra de los grandes desafíos que implica el régimen democrático y de participación en México, se presentan a continuación los principales resultados del Informe.
1) Ciudadanía, Estado de derecho y acceso a la justicia
Uno de los principales datos que destaca en este texto se expone en la gráfica que sigue, y tiene que ver con el tema de derechos humanos:
Fuente: “Informe país sobre la calidad de la ciudadanía en México”. Instituto Nacional Electoral / El Colegio de México, 2014, p. 44. México.
A partir de esta información es destacable que para la población entrevistada, la preeminencia de los derechos humanos sobre la efectividad de la justicia es menor, lo que arroja que la mayoría aprobaría una acción efectiva de la autoridad aunque ésta no se apegue al respeto de los derechos básicos de los ciudadanos.
2) Vida política y calidad de la ciudadanía
Por lo que toca a la participación de la ciudadanía en las elecciones, cabe señalar que el abstencionismo no llega a 40 por ciento de la población, aunque aún estamos lejos de alcanzar las cifras de democracias establecidas (de acuerdo con los datos, para el caso mexicano, de la elección de 2012). En ese sentido, destaca el Informe, hay una tendencia al alza que “parece estar acompañada por un progresivo descrédito de las instituciones políticas –particularmente los partidos–…”
Fuente: “Informe país sobre la calidad de la ciudadanía en México”. Instituto Nacional Electoral / El Colegio de México, 2014, p. 58. México.
3) Sociedad civil y ciudadanía (participación no electoral)
Si bien la democracia requiere del voto de la mayor parte de la población para funcionar de la mejor manera posible, éste es solamente uno de los niveles de participación; otro, el no electoral, está relacionado con la manera en que la ciudadanía se involucra en otras formas de actividades relacionadas con lo público. Los datos del Informe al respecto, son:
Fuente: “Informe país sobre la calidad de la ciudadanía en México”. Instituto Nacional Electoral / El Colegio de México, 2014, p. 71. México.
Como puede constatarse, y salvo por el tema de la plática entre personas sobre temas políticos, el resto de las diversas formas de participación es, en nuestro país, reflejo de una indiferencia o apatía acerca de los asuntos que tienen que ver con la vida pública.
4) Vida comunitaria y ciudadanía
La participación en temas públicos no está restringida a los partidos políticos: existen diversas organizaciones –llamadas en el Informe del INE “civiles”– que desarrollan sus actividades en materias distintas y que, en ese sentido, implican un involucramiento de la sociedad en temas de interés colectivo. En México, esta participación es sumamente baja (casi la mitad de la población no participa en ninguna organización), destacando sobre todo la pertenencia a organizaciones religiosas, aunque incluso ésta sólo abarca al 10 por ciento de la población encuestada.
Fuente: “Informe país sobre la calidad de la ciudadanía en México”. Instituto Nacional Electoral / El Colegio de México, 2014, p. 71. México.
5) Valores y calidad de la ciudadanía
Este apartado estudia las diversas visiones ciudadanas acerca del sistema político y los niveles de confianza que existen en un listado de instituciones. Es grave, en ese sentido, que los más altos niveles de desconfianza los ocupan, en primer lugar, los diputados, y en segundo, los partidos políticos. No obstante, para la mayoría (53 por ciento), la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno.
Fuente: “Informe país sobre la calidad de la ciudadanía en México”. Instituto Nacional Electoral / El Colegio de México, 2014, p. 128. México.
Conclusiones
En su último apartado, el Informe del INE señala: “Queda claro que si queremos una democracia de calidad es importante contar con ciudadanos organizados que sean un contrapeso para el Estado, que denuncien abusos y desvíos, que exijan cuentas a su gobernantes, que propongan e implementen soluciones a los problemas que les aquejan y que no se sienten a esperar a que las soluciones vengan del gobierno”.
Esta claridad, empero, no está necesariamente reflejada por las actuales prácticas ciudadanas que retratan los datos aquí reunidos, así como muchos otros contenidos en el documento de marras. El papel de los partidos y, sobre todo, de Acción Nacional, es determinante en ese sentido, porque la historia de sus luchas políticas, la capacidad de encauzar las más urgentes demandas sociales, y la tenacidad que distingue sus demandas son todas el principal sello distintivo panista, su más grande aportación a la historia de México, la causa principal de su quehacer en la vida pública del país.