Historia viva de Acción Nacional
Por Héctor Larios Córdova.
Doña María Elena Álvarez Bernal nació en Zamora, Michoacán. Años después emigró a la Ciudad de México donde estudió la primaria y la secundaria. Culminó su carrera de Maestra Normalista con especialidad en Psicología Educativa, es además Licenciada en Ciencias Políticas y Administrativas con maestría y doctorado en Ciencia Política y Administración por la UNAM.
Elenita, como todos los panistas la conocen, ingresó al PAN en 1957, mismo año en el que contrajo matrimonio con Abel Vicencio Tovar, con quien tuvo cinco hijos: Felipe, Teresa, María Cecilia, Abel Carlos y Armando.
Inicio en el PAN
Doña Elenita cuenta que a los 15 años terminó la carrera comercial, que es lo que estudiaban la mayoría de las mujeres que no podían vivir de sus rentas. Posteriormente, ingresó a la Acción Católica, en donde estuvo hasta los 26 años, edad en la que contrajo matrimonio.
Cuando Elenita se unió con Abel, su director espiritual les reconoció su aportación de muchos años a la Iglesia y los conminó a seguirlo haciendo desde la política. En ese entonces, la política necesitaba líderes y en Acción Nacional se vivían épocas en las que la militancia era mínima y quien llegaba con ganas de aportar se convertía, de forma directa, en integrante de alguno o de varios órganos del Partido.
“Éramos tan pocos que los mismos formábamos parte del CEN, del Consejo Nacional y de las Directivas en nuestros estados. Estábamos en todos los órganos del Partido. En el PAN iniciamos una labor similar a la que realizábamos en la Acción Católica: viajábamos para llevar a otras comunidades capacitación, técnicas de siembra con semillas mejoradas, platicábamos con las mujeres y a todos les hablábamos del PAN, los invitábamos a participar”.
A finales de los años 50´s y mediados de los 60´s ingresan al PAN personajes de la Acción Católica con la responsabilidad de abordar temas cívicos. Alfonso Ituarte fue presidente de esta organización y lo fue también del Partido cuando Elenita y Abel formalizaron su militancia en 1957.
“En los estados casi todos los dirigentes de la Acción Católica terminaron siendo los dirigentes del PAN. Así creció, con liderazgos generosos y bien intencionados. Estaban hechos a la forma de dar y regalar su tiempo y parte de sus ingresos. Eso explica por qué nuestro Partido vivió y creció 50 años sin haber obtenido recursos de financiamiento público”.
Nuestra entrevistada recuerda que durante el periodo de la presidencia de Abel Vicencio, Alfonso Ituarte era el Tesorero, quien organizó rifas para proveer al Partido de recursos. “Del resultado de éstas se pudieron adquirir la casa de Ángel Urraza -oficina del CEN- y las dos casas de la calle Eugenia”.
Elenita y Abel llegaron al PAN con esa convicción. Elenita menciona que viajó en muchas ocasiones al estado de Zacatecas costeando sus traslados.
“Recuerdo con mucho gusto la solidaridad de todos. En nuestros viajes llegábamos a casas de panistas. Una familia nos aceptaba que durmiéramos, otra nos daba de desayunar, otra de comer y así se hacía posible que pudiéramos visitar los pueblitos y los Comités de las ciudades capitales”.
Primer cargo partidista
El primer cargo de responsabilidad que Elenita tuvo dentro del PAN fue ser miembro del CEN.
“La primera responsabilidad que tuve fue en la Comisión de Estudios, presidida por González Torres, y que tenía dos integrantes más: Abel y yo. Los tres nos poníamos de acuerdo en los temas que debían abordarse en las conferencias, en los artículos de referencia, en los asuntos en los que debíamos estudiar más para saber que proponer. Ese trabajo me gustó mucho porque me permitió meterme al fondo de las ideas”, señala la ex diputada federal.
Elenita comenta que cuando llegaron al PAN sabían poco de política, por lo que al conocer de la impartición de cursos relacionados no dudaban en inscribirse. Cuando empezaron a asistir se dieron cuenta de la aversión que muchos le tenían al PAN.
“Si alguien hablaba de economía le tiraba al PAN; si hablaban de política decían que el PAN lo que quería era apoderarse de los cargo y así para cada tema. Nosotros nos preguntábamos: ¿qué pasa? Como no lo podíamos concebir, al cuarto día de sorprendernos con los malos comentarios fuimos a ver a don Manuel Gómez Morin y le llevamos todos nuestros apuntes y nuestros comentarios sobre lo que habíamos escuchado todos esos días.
“Para mí fue una impresión tenerlo tan atento escuchando todo lo que decíamos, tomaba notas. Nos dio un libro de economía que nos pidió leer y nos dijo que al terminar el primer capítulo regresáramos para comentarlo. Cuando llegó ese momento, regresamos con don Manuel. Para sorpresa nuestra, nos mostró una colaboración de su autoría para el Excélsior y nos agradeció porque gracias a lo que le comentamos, él pudo responderles a través de su columna a aquellos que atacaban al PAN desde la Universidad. Regresamos unas cuatro veces después para seguir comentando los demás capítulos del libro que nos regaló. Fue una sensación muy grata conocerlo y ahora, recordarlo”.
*Primera de dos partes
Twitter: @LariosHector, @ExperienciaMex