Opinión

Gobernabilidad en coalición para Quintana Roo

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Por Maricarmen Rizo
quintana-roo Por Jesús Alberto Zetina Tejero. “Una gran democracia debe progresar o pronto dejará de ser o grande o democracia”. Theodore Roosevelt Definir el arte o manera de gobernar es un concepto ambiguo que puede ser determinado según el sistema político, social, jurídico y cultural de un Estado. La evolución de la gobernabilidad puede manifestarse desde el ejercicio amplio de los derechos humanos del gobernado o la restricción y control de los mismos por parte del gobernante. Según Jean-Jacques Rousseau “el hombre ha nacido libre, y sin embargo, vive en todas partes entre cadenas”. El arte de gobernar es lograr ese equilibrio entre la libertad y el control coactivo de esas libertades. Para Quintana Roo la línea del tiempo de la democracia no fue fácil, estuvo plagada de hechos políticos, sociales y económicos donde la simulación de poderes incluyó jefes políticos y gobernadores del territorio de Quintana Roo, en donde los primeros habitantes eran constantemente vulnerados en sus derechos por decreto o capricho del gobernante designado por el Presidente de República, al decretar o acordar la creación o desaparición del territorio. La simulación de la democracia en Quintana Roo se consumó por decreto desde su creación como estado, misma que se realizó al reformarse el artículo 43 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, expedido por el Honorable Congreso de la Unión y publicado en el Diario Oficial de la Federación, entrando en vigor el día 8 de octubre de 1974. Ocho gobernadores, desde Jesús Martínez Ross hasta Roberto Borge Angulo, impusieron en Quintana Roo el único estilo de gobernabilidad que conocen: corrupción, impunidad, marginación, pobreza, desempleo e inseguridad. Fueron 42 años de gobernar entre cadenas. Ese estilo de gobernar convirtió a Quintana Roo en una de las entidades más endeudadas del país, que incrementó su deuda total en 19,593,448.8 miles de pesos, según el informe de auditoría a la deuda pública del Poder Ejecutivo del Estado de Quintana Roo al mes de mayo de 2015 realizado por la Auditoría Superior del Estado de Quintana Roo. Los quintanarroenses fuimos testigos, en el transcurso de esos 42 años, que se gobernó con autoritarismo, en donde la ley que predominaba era el capricho y voluntad de quien ejercía el gobierno en complicidad con el poder Legislativo y Judicial, originando una sociedad carente de libertades. La ciudadanía rompió con el paradigma de la simulación de la gobernabilidad del partido hegemónico el pasado 5 de junio de 2016, al darle el triunfo a Carlos Manuel Joaquín González, candidato de la coalición “Quintana Roo UNE, una Nueva Esperanza”, formada por Acción Nacional y el PRD, quien logró obtener 263 mil 793 votos en la jornada electoral, que representó el 45.08 por ciento de los sufragios, lográndose con esto un cambio histórico. La gobernabilidad de Quintana Roo para el periodo 2016–2022 no será fácil, pues los retos que se tendrán que sobrellevar son los siguientes:
  1. Lograr la disminución de la deuda pública estatal, aplicando austeridad en el Gobierno sin afectar a los grupos vulnerables.
  2. El control del Gobierno federal del flujo de los recursos de los programas sociales al estado, mediante los Delegados Federales, condicionando el voto en el proceso electoral de 2018.
  3. Los ayuntamientos de Bacalar, José María Morelos, Felipe Carrillo Puerto, Tulum, Puerto Morelos, Lázaro Cárdenas, Benito Juárez e Isla Mujeres, son emanados de la Coalición PRI-PVEM-PANAL.
  4. Los diputados y senadores por Quintana Roo son emanados por el PRI-PVEM-PANAL.
  5. Los sindicatos afiliados al PRI presionaran constantemente con huelgas.
  6. Los medios de comunicación controlados con convenio o sin convenio estarán maximizando el mínimo error del Gobernador.
  7. Y de paso y no menos importante, el reacomodo de los grupos del narcotráfico y delincuencia organizada serán más sangrientos para hacernos sentir inseguros, proceso que se conocen bien y aplicaron durante el sexenio del Presidente Felipe Calderón.
El borrón y cuenta nueva a esas historias de autoritarismo, peculado y quiebra del estado no debe apostarse al olvido. La mayoría de la ciudadanía exige auditorias y sanción contra esos gobernantes. Hoy, a cuarenta y dos años de distancia, estamos obligados a conocer el pasado que se ha vivido, sufrido y reconstruido, pero también estamos obligados a hacer una reflexión profunda de hacia dónde queremos llegar como quintanarroenses. Los abusos del gobierno en sus muy distintas formas, tiempos y circunstancias no deben repetirse. No debemos olvidar el paso importante que dimos los quintanarroenses en la democratización de nuestras instituciones, anhelando construir un futuro digno para las generaciones venideras. Nos ha tocado vivir en un momento crucial en la historia de Quintana Roo; nos corresponde sentar los cimientos de la restauración del estado, de nuestras instituciones. Hoy, nos corresponde aportar en la reconstrucción de un Quintana Roo ordenado y generoso, ser partícipes de la entidad que queremos. Pasar de una política representativa a una política participativa. Vivimos difíciles momentos que no deben quedar impunes. Se debe sancionar a los responsables donde quiera que se encuentren. Nuestras energías deben estar enfocadas en proteger la identidad de nuestro estado, en garantizar la seguridad de todos los habitantes, en elevar la calidad de vida de nuestra gente, en exigir a nuestras autoridades mejores servicios, pero al mismo tiempo asumir nuestras obligaciones y cumplirlas. Ricardo Anaya, nuestro líder nacional, hace poco nos recordó que si antes le exigíamos al Gobierno, ahora que lo  somos, estamos obligados a exigir el doble. Hoy nos queda más que claro: la corrupción, la impunidad, la marginación, la pobreza, el desempleo y la inseguridad, son las verdaderas adversidades a vencer. Hoy, disfrutamos de un estado con maravillas naturales que no deben estar en manos de unos cuantos y menos en manos extranjeras. Los ciudadanos exigen poder disfrutar de sus playas y cenotes que han sido concesionados a unos cuantos. La privatización de las playas debe parar, se deben recuperar los derechos de paso que esos gobiernos autoritarios han arrebatado para que los ciudadanos puedan gozar de su Quintana Roo. Las y los diputados que conformamos el Grupo Parlamentario del Partido Acción Nacional en la XV Legislatura del Estado de Quintana Roo tenemos la gran tarea de coadyuvar, con reformas, en la reconstrucción de la gobernabilidad del estado, de sus instituciones y en la búsqueda incansable del bien común. “El Azul nos Une”.   Jesús Alberto Zetina Tejero es Presidente del Comité Directivo Estatal del PAN en Quintana Roo y Presidente de la Mesa Directiva de la XV Legislatura del Congreso local. Twitter: @jazt30
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Maricarmen Rizo

Colaborador de opinión en Revista La Nación, analizando los principales sucesos políticos, sociales y culturales de México.