Fundamentales para el triunfo del 5J
Por Juan Pablo Adame Alemán.
Durante estos meses vivimos el furor de las campañas políticas, en 12 estados de la República se llevaron a cabo elecciones para elegir gobernador y diversos cargos locales. Los resultados fueron positivos para nuestro instituto político, 12 de 7 gubernaturas fue la cabeza de varios periódicos, el PAN está de regreso, dijimos en todos los espacios.
Me parece importante compartir el reporte que hace Integralia, pues sus datos nos dan elementos para el análisis interno: “El gran ganador no fue un partido sino una coalición, la del PAN-PRD, que en 2016 mantuvo 3 gubernaturas, pero ganó 106 nuevos cargos de elección: 33 diputados y 76 alcaldes. El partido con más puestos ganados es Acción Nacional, que le arrebató al PRI cuatro gubernaturas y logró 19 diputados locales y 6 alcaldías más que en 2010. Con estos resultados del PREP, el PRI dejará de gobernar a 11.8 millones de mexicanos menos que en 2010, mientras que el PAN, solo y en coalición, gobernará 35.5 millones de personas más, es decir, casi 80 por ciento más que hace 6 años. En 2010, el PAN no ganó solo ningún estado, pero en 2016 conquistó cuatro: Puebla, que antes era gobernado en coalición con el PRD, Chihuahua, Tamaulipas y Aguascalientes. Mientras que el PRD no logró ganar ningún estado por su cuenta”.
Los datos están ahí, vale la pena preguntarnos si las redes sociales influyeron de manera determinante en los triunfos electorales que tuvimos como institución. Mi respuesta es sí, las redes funcionaron en este proceso electoral como catalizador de las protestas sociales por casos de corrupción, excesos de gobernantes en su forma de actuar y también hay que decirlo, desencanto con los partidos políticos y el proceso electoral.
Es de destacar lo necesario que fueron las redes para romper el cerco mediático en algunos estados autoritarios como Quintana Roo, Tamaulipas y Chihuahua, entre algunos otros. Los medios tradicionales locales han sucumbido en muchos casos al poder del dinero y la presión del gobierno, y sólo por las redes sociales se pudo hablar y contar la historia de nuestras campañas. Existe una alta expectativa por cambiar este modelo de comunicación, así como por respetar la libertad de expresión y contar con medios objetivos, será un reto para nuestros nuevos gobiernos.
Ante estos resultados, la responsabilidad debe ser mayor al festejo, la euforia debe ceder a la serenidad y hacer una evaluación estado por estado sobre lo sucedido (tomar las mejores prácticas, desde la selección de candidatos, conformación de alianzas hasta desarrollo de campañas). Una vez realizado ese estudio, declararnos en campaña permanente rumbo al 2018, puesto que cada día que pasa es una oportunidad para seguir haciendo bien el bien y preparándonos para gobernar este país.