Frente común contra Trump
Por Santiago Díaz.
Se acercan tiempos de incertidumbre para México. Donald Trump es el nuevo presidente de los Estados Unidos y con ello, debido a su narrativa xenófoba y recelo contra México, una nueva etapa de relaciones económicas, políticas y sociales surgirá con el país norteamericano. Situación sin precedente que se ha discutido profundamente en los Foros de la Nueva Relación entre México y Estados Unidos, que han tomado lugar en el auditorio Manuel Gómez Morin en el CEN del PAN. En la segunda entrega de este evento, realizado el miércoles 7 de diciembre, la discusión giró en torno a un tema delicado y de suma importancia: el aspecto migratorio.
En esta nueva edición del Foro participaron el Presidente Nacional del PAN, Ricardo Anaya; el Secretario General, Damián Zepeda; la ex candidata presidencial, Josefina Vázquez Mota; el Secretario de Comunicación, Fernando Rodríguez Doval; el diplomático y especialista en seguridad nacional, Gustavo Mohar; la analista política, Ana María Salazar, y el catedrático de la Universidad de Notre Dame, Allert Brown.
El foro comenzó con Ricardo Anaya recalcando que es un error minimizar o ignorar los acontecimientos políticos recientes de los Estados Unidos. Al contrario, dijo, se deben aceptar como un reto mayúsculo, en donde el primer paso para poder sobrepasarlo es entender sus propias dimensiones.
“Al intentar buscar soluciones factibles hay que recordar que se trata de un asunto en el cual las relaciones de las dos naciones contribuyen a generar interés y beneficios para los dos”. Lo anterior lo ejemplificó con las reacciones de Trump ante las empresas americanas con negocios y producción en México.
Llevarse a las empresas de nuestro territorio o aplicarles sanciones por invertir en nuestro país, continuó, son disposiciones contraproducentes no solo para nosotros, sino para Estados Unidos, ya que los únicos verdaderamente favorecidos son mercados como el de Corea del Sur. “La seriedad y el análisis deben ser dos actitudes permanentes a la hora de tomar decisiones para México”, acotó.
El coloquio continuó con la intervención del diplomático Gustavo Mohar, quien precisó que para los Estados Unidos hablar de migración es sinónimo de México. Nuestro país es parte imprescindible de su agenda doméstica, apuntó, algo que se puede deducir con números, ya que en esa nación hay 12 millones de mexicanos, además de 37 millones de personas de origen mexicano.
“El devenir de Trump es una formidable incógnita, ya que después de romper con todo tipo de tradiciones políticas, sus frases y promesas cambian de tono y forma con cada semana que pasa, imposibilitando el poder hacer una predicción sobre cómo será su caminar con respecto a cuestiones de, por ejemplo, cambio climático o relaciones internacionales”.
Para Mohar el gran reto es la situación de los mexicanos repatriados, pues no existe una coordinación con el Gobierno federal a la hora de regresar a los migrantes donde muchos presuntos delincuentes son traídos de vuelta al país para que sean, posiblemente, seducidos por las garras del crimen organizado. Para ello, apuntó, debe existir una “cultura de bienvenida”, en donde se sientan como en casa, tengan oportunidades y no se vean discriminados.
Por su parte, Allert Brown consideró que Trump, a pesar de su bipolaridad discursiva, tiene tres grandes compromisos en los que se ha mantenido firme: comercio, inmigración y la ley y el orden. En estas cuestiones, comentó, tiene casi completamente libertad de acción, ya que el sistema de pesos y contrapesos se encuentra muy debilitado. Su gobierno estará caracterizado por dos puntos contrarios: un debilitamiento escaso del orden mundial o un completo desastre. Algo que se podrá apreciar muy bien en su política proteccionista, ya que significara el fin o el reajuste de la globalización.
“Las deportaciones van a suceder, es un hecho. No sólo serán auspiciadas por Trump, sino por su gabinete que ha sido estructurado por una serie de personas conservadoras y hasta abiertamente xenófobas. Para lograr su objetivo, Trump le dará mayor financiación a dos instituciones que lo han apoyado desde un principio: la Patrulla Fronteriza y la Oficina de Detención de Inmigración”.
El catedrático estimó que la actitud negativa en contra de los mexicanos será un asunto espinoso, pero de enorme repercusión para las elecciones de 2018, ya que provocara un brote de nacionalismo entre la población. Brown hizo el recordatorio de que México no está solo y cuenta con el apoyo de varias organizaciones hispanas en los Estados Unidos.
La analista Ana María Salazar se mostró preocupada por las tibias respuestas de gobierno mexicano, ya que con Obama fueron millones las deportaciones de los mexicanos y las repuestas han empezado a darse justo hasta ahora.
“Esto ha provocado que los mexicanos en Estados Unidos no se sientan representados por su gobierno y que cunda el miedo. La única manera de poder minimizar los daños y tener una verdadera opción para frenar los empujes de Trump es a través de un frente común. Una unidad política y social que se olvide de colores e ideologías, y trabaje hombro con hombro para lograr soluciones”.
La otra medida interna por parte de Estados Unidos, sostuvo, es que en las elecciones intermedias los demócratas se hagan con el Senado y a partir de ahí se pueda analizar la propuesta de llevar a cabo un juicio político. “El panorama es muy negro, pero no se debe perder la esperanza”, concluyó.