Francia y el auge del Frente Nacional
Por Miguel Ángel López
Si hay algo que han dejado claro las regionales francesas del pasado mes de diciembre, es el imparable ascenso del Frente Nacional y su consolidación como única alternativa al agotado bipartidismo francés. De no ser por el cordón sanitario establecido entre el Partido Socialista del presidente Hollande y el Partido Republicano del ex presidente Sarkozy, estaríamos hablando del primer triunfo histórico de la ultraderecha en Europa desde que Hitler llegara al poder.
A pesar de que los medios franceses se apresuraron a celebrar la derrota del Frente Nacional la misma noche electoral, la lectura objetiva de los datos es bien distinta. El Frente Nacional ha conseguido 6 millones 820 mil 147 votos, muy por delante de los 400 mil que les permitieron acceder a la segunda vuelta de las presidenciales de 2012, y también superior a los 6 millones de la primera vuelta. Han triplicado el número de consejeros regionales, pasando de los 118 en 2010 a los 356, y han sido la fuerza más votada en 6 de las 13 regiones en primera vuelta.
El Frente Nacional vuelve a quedarse a las puertas de cosechar su primera victoria electoral de relieve. Su hipotético techo se rompe elección tras elección cosechando resultados históricos a medida que pasa el tiempo. El discurso xenófobo, nacionalista y en algunos casos antisemita ha calado principalmente entre la población obrera, las clase media y media-baja, y joven. El panorama nacional e internacional favorece su crecimiento: los presuntos abusos sexuales cometidos por refugiados en Colonia, el aumento del paro, la amenaza del terrorismo Yihadista y el aumento de población musulmana en suelo francés generan un caldo de cultivo que consolida las tesis del Frente Nacional.
A pesar de ello, gran parte de su éxito se debe a la reciente moderación de su mensaje. Florian Philippot, vicepresidente del partido, es el artífice en la sombra de la transformación del Frente Nacional, y autor de su programa económico. Philippot se formó en la Escuela Nacional de Administración (ENA), el prestigioso centro donde se forman las élites administrativas y políticas de Francia. No es un Le Pen y le ha dado al Frente Nacional el impulso necesario para ser una verdadera alternativa al bipartidismo.
Los socialistas han perdido más de la mitad de su poder regional, incluyendo la histórica Isla de Francia, capital París, la región más rica y poblada de Francia. Aunque no hemos de olvidar que se retiraron voluntariamente de 3 de las 13 regiones solicitando el voto para los republicanos en aras de frenar el ascenso del Frente Nacional. Pero a pesar de ello, los socialistas deben reflexionar acerca de su proyecto político.
Los críticos de Hollande le achacan una derechización en sus políticas y mensajes recientes, que tiene su máxima expresión en las medidas adoptadas en materia de seguridad a raíz de los terribles atentados del pasado año. Medidas acogidas positivamente por la sociedad, pero duramente criticadas por sus socios. Principalmente, le exigen un giro a la izquierda en sus políticas sociales para frenar el desempleo y apoyar a las familias más necesitadas de Francia (caladero de votos del Frente Nacional).
Los republicanos han ganado en 7 de las 13 regiones, siendo el partido más votado en las regionales. Si tenemos en cuenta que el partido de Sarkozy únicamente gobernaba en una de las 22 regiones existentes hasta la remodelación actual, podría ser considerado como una victoria espectacular, pero incluso un medio afín como Le Figaro les ha recordado que una cosa es el éxito y otra la victoria.
Los republicanos deben tener en cuenta que parte de los 10 millones de votos obtenidos provienen de los socialistas que han optado por ellos para frenar al Frente Nacional. Un votante que previsiblemente retornará de cara a las presidenciales de 2017. La radicalización del mensaje de Sarkozy buscando arañar en el votante del Frente Nacional está provocando que el ex primer ministro Alain Juppé sea considerado la alternativa real y preferida entre el electorado francés.
A la luz de los primeros sondeos postelectorales, el Frente Nacional mantendría el 27 por ciento de los votos, seguido del 22 de los socialistas y del 21 de los republicanos liderados por Sarkozy, pero incluyendo una variante de especial interés: si el candidato de los republicanos fuera Alain Juppé obtendrían el 30 por ciento de los votos superando al Frente Nacional. El Frente Nacional mantiene su electorado y la derecha francesa liderada por el Partido Republicano prefiere un candidato moderado y predecible.
Nos encontramos a un año y medio de las presidenciales de 2017 y el Frente Nacional avanza. Un partido que predica la xenofobia y juega con el antisemitismo choca frontalmente con los valores sobre los que se construyó la Unión Europea. Europa y el mundo no pueden permitirse un Gobierno de estas características.
Miguel Ángel López es analista político
Twitter: @malopezlozano