Internacional

Francia en el objetivo del Estado Islámico

MA
Por Maricarmen Rizo · 5 min de lectura
NIZA Por Miguel Ángel López Lozano. En lo que parece convertirse en una costumbre macabra, el terrorismo fundamentalista nos vuelve a sobrecoger con un atentado indiscriminado atribuido al Estado Islámico. En esta ocasión, un tunecino que poco tiene que ver con el ideal muyahidín, se adentró con un tráiler en el paseo marítimo de Niza arrollando durante dos kilómetros a los niños y adultos que allí se encontraban disfrutando de los fuegos artificiales que daban termino a las celebraciones del 14 de julio, Día Nacional de Francia. El balance: 84 víctimas mortales y más de un centenar de heridos. El atentado de Niza vuelve a marcar la diferencia entre el clásico terrorista islamista, estereotipado en las películas norteamericanas bajo la inspiración de Al Qaeda, y el reciente terrorista del ISIS. El muyahidín de Al Qaeda era un fervoroso devoto islamista dispuesto a dar su vida por la Yihad y Alá, como muestra de una fe que se radicaliza bajo el adoctrinamiento de un Imán fundamentalista. El terrorista del ISIS es un sujeto de reciente conversión que busca compensar su vida pecaminosa mediante una acción terrorista bajo la promesa de alcanzar el cielo junto al profeta y una corte de vírgenes. Aquí radica la principal diferencia y el por qué de las continuas acciones del ISIS. Cualquier musulmán que de la noche a la mañana sufra un lavado de cerebro vía redes sociales o Imán fundamentalista, puede “activarse” y realizar una acción en solitario indiscriminadamente sin pertenecer a ninguna célula terrorista. Jura fidelidad al ISIS, deja un testimonio escrito o visual, y procede a su acción. De ahí, los continuos ataques y la gran capacidad de ejecución del ISIS, una organización que poco a poco pierde medios de financiación y poder territorial. Mohamed Lahouaiej Bouhlel, el tunecino autor de la masacre de Niza, no se encontraba fichado por las fuerzas de seguridad francesas como potencial terrorista, únicamente era conocido por su carácter trastornado e hiperviolento. Es más, según el fiscal, los testimonios concuerdan en que el hombre “no practicaba la religión, comía cerdo y bebía alcohol, y tenía una vida sexual desenfrenada”, además de que se comportaba de manera “muy violenta” con su ex mujer y sus hijos. Pero 14 días antes de los atentados su vida giró radicalmente, almacenó en su móvil y en su portátil imágenes de decapitaciones del ISIS, de líderes yihadistas y de la revista Charlie Hebdo, incluso comenzó a dejarse la barba. Bouhlel sufre una conversión exprés confirmando que el mayor semillero de reclutamiento del ISIS son los conversos extremistas y desorientados con vidas desestructuradas fáciles de manipular. Dos años después, desde que el ISIS se autodenominara un Estado e instaurara su califato ficticio en Mosul, es la mayor amenaza a nivel internacional. Amenaza que se ha visto incrementada recientemente a raíz de la pérdida del 40 por ciento del territorio que controlaba en Irak y del 20 en Siria. La destrucción por parte de la coalición aliada de sus principales pozos petrolíferos y depósitos financieros indica que ha podido ser el detonante de esta contraofensiva terrorista alocada. Desde la creación del Estado Islámico, Francia acumula 230 muertos, contando los 84 de Niza, lo que parece indicar que el objetivo prioritario del ISIS es Francia. El hecho de que desde el 11-M o el 7-J ni en España, ni en Reino Unido, se hayan cometido atentados masivos, y sí en Francia, estando en la misma coalición contra el Estado Islámico, indica la preferencia de los terroristas por los franceses. Pero, ¿a qué se debe esta macabra preferencia? Como dijimos anteriormente, el concepto de “Estado laico”, opuesto al de “Estado confesional/Teocrático” que busca implementar el ISIS, surgió históricamente de la separación Iglesia-Estado que tuvo lugar en Francia a finales del siglo XIX y que tuvo su origen en la Revolución Francesa. Francia ha sido el referente del laicismo occidental y un dato como éste no pasa desapercibido para una organización terrorista que tiene por bandera la eliminación del descreído e infiel. Dicha aportación a la historia moderna ha sido considerada como La Gran Blasfemia por parte de los islamistas más radicales. Resultan reveladoras las palabras del portavoz oficial del ISIS, Abu Mohamed Al-Adnani (septiembre de 2014), ordenando a sus militantes que ejecutaran a “todos los descreídos” occidentales: “Golpea su cabeza con una roca, o mátalo con un cuchillo, o atropéllalo con tu coche, o envenénalo”. Pero añadió la siguiente apostilla: “Especialmente, a los sucios y despreciables franceses”. Esta apostilla no ha pasado inadvertida para los analistas internacionales más prestigiosos, puesto que marca el objetivo francés como referente europeo de los descreídos. A ello, hemos de sumar que Francia cuenta con el mayor número de terroristas potenciales de Europa, se contabilizan más de cinco millones de musulmanes franceses con problemas de integración. Este desafío sin precedentes merece una respuesta a la altura de las circunstancias, que pasa en primer término por la unificación de los servicios de inteligencia occidentales, y en segundo lugar por el ahogamiento de sus fuentes de financiación. Sólo así podremos acabar con esta lacra que bajo la bandera del odio y el terror tanto daño hace al buen nombre de la religión. Miguel Ángel López Lozano es analista político. Twitter: @malopezlozano