Contar la historia

Formación, base del trabajo político

MA
Por Maricarmen Rizo · 5 min de lectura
Héctor Larios Córdova. Jorge Alberto Lara Rivera fue diputado federal en la LVIII Legislatura (2000–2003) y asambleísta del Distrito Federal (2003–2006). Es abogado y licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad Nacional Autónoma de México. Su ingreso al Partido Acción Nacional se dio cuando era estudiante de la UNAM. La formación crítica que recibió en la preparatoria y en la universidad despertó en él la sensibilidad necesaria para comenzar a analizar lo que estaba pasando en nuestro sistema político, para así buscar algunas alternativas de participación. Ahí, supo de la existencia del PAN, partido que iniciaba a sumar triunfos electorales en varios estados y municipios. Su decisión se vio marcada por la campaña del Maquío y decidió “ir más allá”. Su militancia en el PAN inició en 1996, época en la que México vivía momentos complicados y de crisis económica. En su proceso de formación cívico-política influyó también escuchar los discursos de Carlos Castillo Peraza. Sus planteamientos, la enseñanza directa de haber visto sus trabajos, los debates y los discursos de Diego Fernández de Ceballos, con su manera tan clara para abordar algunos conceptos, contribuyeron en su educación. Todo ello era prácticamente abrir los ojos a la realidad, que hoy ve distinta, en la que quizá las nuevas generaciones no tienen ese contacto ni la posibilidad de vivir experiencias como esas. Sin embargo, tienen otras posibilidades de mantener cercanía y hacerse presentes a través de la tecnología, sin importar la distancia. En su visión personal, nos comenta que Acción Nacional es un partido que está más enfocado a la ordenación de los procesos internos y a cuestiones de política interna del propio poder, y un poco alejado de los ideales, mismos que debemos rescatar. Obligados a diferenciarnos “El PAN tiene la obligación de diferenciarse de otros partidos. Eso se logra señalando prácticas de corrupción y rompiendo el esquema de manipulación que había servido durante muchos años al PRI. Manteniendo los momentos de reflexión, procurando la formación de nuestros cuadros, siendo una voz discordante, pero prudente. También siendo críticos, pero avanzando por una brecha de transformación para el país, marcada por la participación de las nuevas generaciones de ciudadanos y militantes”. Cuando Jorge Lara fue asambleísta presidió la Comisión del Distrito Federal, en donde coordinó los trabajos de la Reforma Política del Distrito Federal, la cual, casi 15 años después, aún no se ha concluido. Esa es una asignatura pendiente que permitirá modernizar las estructuras de gobierno, que hasta el momento siguen siendo muy atrasadas y dan pie a procesos de corrupción y de control corporativo; para muestra lo que vemos diario en el comercio, el transporte público y el desarrollo urbano. Una experiencia para compartir De su paso por San Lázaro recuerda en especial el 10 de diciembre de 2002, fecha en que la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y los barzonistas hicieron una manifestación a caballo e intentaron por todos los medios ingresar al Salón del Pleno. En un momento, cuenta, reciben el aviso de que los caballos ya estaban entrando a las áreas comunes de la Cámara, motivo por el que los 206 diputados del PAN hicieron una barricada con curules y una cadena humana. “Eran alrededor de 30 o 40 curules en cada una de las puertas laterales donde estaban los caballos, en tanto, los diputados estaban por dentro del pleno acostando las curules y reforzando con su cuerpo esa barricada”. Lo que no podían tolerar era ese agravio al recinto parlamentario, que además se acompañó por los jinetes que prendían fuego a los detectores de humo para que se activaran los sistemas anti-incendio. “Aventaban desde arriba bombas de harina, bañando a varios diputados”, recordó Jorge con emoción. Los aciertos “El mejor acierto del PAN, a lo largo de su historia, es ser una escuela de ciudadanos y haber ganado la Presidencia de la Republica en 2000 y 2006. Vicente Fox fue un extraordinario candidato, el entusiasmo que despertaba era impresionante. Sin embargo, a la hora de consolidar cambios, quizá no había una visión completa de hacia donde se quería llevar al país. Esa visión la hemos adquirido los panistas a los largo de los años y hemos aprendido a hacer lo que se tiene que llevar a cabo”. En este país tan complejo, tan grande, con tantas comunidades, las propuestas que el PAN presentó durante los 12 años que fue Gobierno federal hubieran cambiado al país, si el PRI hubiese tenido la generosidad que el PAN sí ha tenido para aprobar la agenda reformadora. Ahora, Jorge se pregunta: ¿qué hubiera tenido que hacer el PAN para poder desplegar un proceso de negociación más eficaz? Nuevas generaciones “El trabajo político es muy complejo porque requiere poner en práctica un conjunto de habilidades y actitudes muy diversas. Es cierto que debemos alimentar el espíritu, hay que meterle más doctrina, más visión. Está bueno hacer amigos, está bueno, digamos, compartir momentos significativos que fortalecen la amistad, un buen viaje, una buena tertulia. Pero ahí no se agota el trabajo político”. El trabajo político, considera Jorge Lara, tiene que empezar por la formación, por abrirse al mundo, a otros grupos sociales, a los verdaderos retos, a las verdaderas dificultades que tiene nuestro país. Hay pobreza, inseguridad, corrupción y drogadicción. Son problemas que requieren atención inmediata. “Los jóvenes tienen que entender que el camino de la política no es el camino del confort, ni del oropel, ni de la aplicación de la ley del menor esfuerzo. El trabajo político hoy más que nunca es muy arduo, de siete días y de todo el año”.     *Agradecemos la colaboración de Generación 15.   Twitter: @LariosHector, @ExperienciaMex