Expectativas y retos electorales
MA
Por Maricarmen Rizo
Por Jesús González Reyes.
El regreso a la Presidencia de la Republica pasa invariablemente por la aduana que representan los procesos electorales de 2016. Este año, de entrada, es un enorme reto, pero también hay otros que no son de menor importancia y que generan altas expectativas, cuando menos en el análisis inicial.
Habrá que decir que en estos procesos teóricamente debe participar un listado nominal de casi 30 millones de mexicanos, o sea el 35 por ciento del padrón aproximadamente. De ellos, el 40 por ciento se encuentra en tres estados: Veracruz, Puebla y Oaxaca.
Estas tres entidades, con grandes posibilidades de triunfo para Acción Nacional, tienen pláticas avanzadas en el tema de alianzas electorales. Estarán en juego gobiernos que tienen a su cargo casi 40 millones de mexicanos, que residen en más de 10 millones de viviendas.
Se disputarán además de 12 gubernaturas, 548 ayuntamientos y 239 diputaciones de mayoría relativa; de estos cargos públicos, Acción Nacional sólo cuenta con 151 ayuntamientos (27 por ciento), 41 diputaciones (17) y solamente una gubernatura, que es Puebla.
En suma, el PAN cuenta con el 24 por ciento de los cargos en disputa en 2016, lo que representa, sin duda, un primer gran reto. Si consideramos que el Padrón Nacional rebasa los 83 millones y que para ser competitivos en una contienda a la Presidencia de la Republica un partido requiere entre 15 y 18 millones de votos, se impone que debemos trabajar en la búsqueda de cuando menos 6 millones de votos, es decir el 40 por ciento de la meta nacional.
El reto es lograr 3 o 4 gubernaturas, cuando menos 200 alcaldías de las 548 en juego y acercarnos a los 100 diputados de los 239 en contienda. Es una meta ciertamente difícil, pero a mi juicio alcanzable si cumplimos con tres reglas muy sencillas de la operación político-electoral.
Antes de abordar estos lineamientos, aclaró que este breve escrito se referirá sólo a la parte práctica de los procesos y de ninguna manera se debe entender que por ello pierde importancia el discurso, la propuesta y el debate.
Sin embargo, hoy más que nunca es tiempo de que el Partido Acción Nacional le dé importancia a la técnica, a la estrategia y a la operatividad electoral, que es parte importante de los institutos políticos que se precien de ser partidos modernos. Lo moderno, lo actual, debe ser sí, el discurso, sí la propuesta innovadora, pero también la ejecución práctica y eficiente de estrategias y acciones concretas que materialicen esas propuestas y esos discursos.
En primer término, tenemos el reto de que todas nuestras campañas deben contar con el diagnóstico adecuado, es decir, tener claridad objetiva de los obstáculos, las ventajas, las debilidades y las fortalezas que se presentan en el espacio-tiempo específico de un proceso electoral. Para ello, entre otras cosas, debemos perderle el miedo a las herramientas e instrumentos científicos de investigación, tanto cuantitativa como cualitativamente, que nos harán más comprensible el entorno político y social, y que nos permiten hacer inferencias y sobre todo definir acciones consecuentes.
En segundo lugar debemos dejar de funcionar con base a ocurrencias. Debemos trabajar en un plan estratégico que, a partir del diagnóstico, nos permita definir con claridad acciones, estrategias, fechas y responsables. Esto es, un mapa de ruta que aun cuando sea modificable en el tiempo, de acuerdo a las circunstancias supervinientes en un proceso electoral dinámico, nos permita tener un punto de partida ordenado y objetivo.
Y por último, el reto de convertir en prioritaria la evaluación y auditoría de todos los procesos de una campaña. Debemos verificar que las acciones derivadas de un plan estratégico y que son consistentes con el diagnóstico inicial se ejecuten adecuadamente, pues no tendría ningún caso esmerarnos en contar con un buen diagnóstico y un excelente proceso de planeación si al final no ejecutamos adecuadamente y con eficiencia las acciones y estrategias planteadas. Todavía más, un buen candidato, con buenas ideas y una buena plataforma puede perder debido a un mal diagnóstico, a la falta de un plan estratégico, pero sobre todo a una mala ejecución de las acciones concretas.
Jesús González Reyes es Secretario de Elecciones del CEN del PAN.
Twitter: @chuyglez