Entender la política de nuestros tiempos
Por Pedro Escudero García.
Las pasadas elecciones intermedias arrojaron una contundente primera conclusión, no sólo para el PAN, sino para toda la clase política: existe un hartazgo social en nuestro país hacia la política, los políticos y las formas de hacer política, en consecuencia los ciudadanos empezaron a recurrir al voto de castigo, a alternativas “independientes” y al voto nulo.
En las elecciones intermedias de 2009, la suma de votos entre PAN, PRI y PRD era del 88.7 por ciento, mientras que en la votación del pasado junio, el porcentaje entre los tres principales partidos se redujo al 61. Aunado a esto, según el Índice Nacional de Participación Juvenil en 2014, muestra que en nuestro país no simpatizan con ningún partido el 45 por ciento de los jóvenes mexicanos, mientras que el 31 no tiene ningún interés en la política. Esto resulta preocupante tomando en cuenta que el 29.27 por ciento de la lista nominal del INE es de jóvenes entre 18 y 29 años. Además, se estima que en 2018, 14 millones de jóvenes podrán votar por primera vez en una elección presidencial. Es claro que los datos mencionados reflejan que la degradación de la política tradicional es contundente y su caída inminente.
No es casualidad que los partidos políticos recurrieran a postular a personalidades del deporte, artistas o literalmente a payasos como candidatos en estas elecciones. De igual forma, otros políticos experimentados, militantes de partidos políticos durante décadas se lanzaron bajo la etiqueta de moda, “los candidatos independientes”. Hoy, un “independiente” con décadas de militancia priista gobernará el estado industrial más importante del país y un futbolista será el próximo alcalde de Cuernavaca, ¿podrán con el reto? No lo sé. Sin embargo, existen numerosos casos en la historia que nos permiten argumentar que “diferente” no es sinónimo de responsabilidad.
Una campaña inteligente, austera y eficaz
“Kuma”, como lo apodan en Zapopan, será el primer diputado local independiente en el congreso de Jalisco. A sus escasos 25 años, Pedro Kumamoto, logró coordinar una extensa red de voluntarios que le permitió construir una candidatura realmente “desde cero”. Él y su equipo entendieron los tiempos actuales, así como los retos que enfrentaban y a través de las nuevas tecnologías desarrollaron habilidades comunicativas, encontrando que en el fondo, las redes sociales suponen una vuelta a los tiempos donde principalmente el contacto cara a cara entre los políticos y los ciudadanos era lo más eficaz; así comunicó su mensaje con gran contundencia en la calle y en internet, interactuando con la ciudadanía y sumando cada vez más voluntarios a su proyecto común.
Su campaña fue realmente austera, recibió apenas 18 mil pesos de apoyo por parte del Estado y estableció un monto máximo de 7 mil pesos para los donantes que quisieran apoyarlo: “la democracia no tiene que ser un despilfarro, tiene que ser buenas ideas, contundencia técnica y un equipo que te respalde de forma onerosa y valiente”, indicó. Kumamoto es un ejemplo de que la política se está renovando y que en estos difíciles tiempos de apatía política resulta inmejorable llegar a los ciudadanos apalancándonos de las redes sociales y comunicar nuestro mensaje a través de ellas con creatividad y contundencia.
Con la renovación de la dirigencia nacional en puerta, el PAN tiene un gran reto por delante: encontrar un modelo de regeneración política, que permita hacer que la juventud no pierda el interés, impulsando el reacercamiento a la sociedad, teniendo más receptividad a las demandas ciudadanas y así poder rendir cuentas claras, recuperar la confianza y ser una vez más esa alternativa responsable digna de México que despierte pasión e interés en la política para las futuras generaciones. Sin duda alguna, las nuevas tecnologías juegan un papel fundamental en esta difícil tarea.
En palabras de Juan Molinar: “ese gran pasado que enaltece a la militancia del PAN es también la fuerza de su presente y la puerta hacia un futuro, y por lo tanto, debe seguir respondiendo con la misma altura de miras, con igual entusiasmo y con convicción renovada a los retos de nuestro tiempo, que no son pocos ni menores, y que sí exigen la tenacidad y la perseverancia de quienes nos antecedieron en el tiempo, para legar así a quienes nos sucedan el mismo orgullo que hoy sentimos por nuestra historia, la del Partido Acción Nacional”.