Nacional

En deuda con los atletas

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Por Sergio Rodriguez · 7 min de lectura
Por Eluzaí Morales Ortega. Luego de los resultados obtenidos por la Delegación Mexicana durante los Juegos Olímpicos Río 2016, legisladores de Acción Nacional cuestionaron el trabajo que realizó el titular de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE), Alfredo Castillo Cervantes. Durante las comparecencias solicitadas por diputados y senadores, Castillo Cervantes fue acusado de dividir al deporte mexicano, en alusión a los conflictos que protagonizó con diferentes federaciones deportivas (e incluso con atletas) previo a la llamada ‘justa veraniega’. “En Río 2016 nuestros atletas dieron su mejor esfuerzo, esfuerzos sobrehumanos para superar carencias y destacar en sus competencias, mientras usted como representante del deporte en el Gobierno parecía más ocupado en disfrutar una luna de miel inoportuna”, acusó la diputada Nadia Haydee Vera. En la competición, nuestro país sólo ganó cinco preseas -dos de plata y tres de bronce-, a pesar de que los pronósticos marcaban la posibilidad de obtener otras cinco medallas más. Cabe destacar que hace cuatro años la delegación mexicana alcanzó una presea olímpica en el tercer día; mientras que en este año no fue sino hasta el día 13 de la jornada deportiva. El ‘virrey’ en off side Como se recordará, Alfredo Castillo Cervantes se integró el 16 de abril de 2015 como titular de la CONADE, tras la salida de Jesús Mena del organismo. Los escándalos para la administración que encabeza –previo a los Juegos Olímpicos- se recrudecieron tras el conflicto con la Federación Internacional de Natación (FINA, por sus siglas en inglés). En marzo de 2016, la CONADE canceló el acuerdo por el cual se celebraría en nuestro país el mundial de la especialidad en 2017. De acuerdo con Castillo Cervantes, la cancelación se debió a irregularidades financieras cometidas durante el paso de Bernardo de la Garza por dicha institución. En respuesta, la FINA, tras solicitar una indemnización por cerca de 10 millones de dólares, prohibió a los atletas mexicanos participar en sus competiciones “por México”, es decir, ninguna prenda que utilizasen debía de portar alusiones a nuestra nación, llegando, incluso, a impedir el ondeo de la bandera nacional. Más tarde, el dirigente fue noticia por sus conflictos con las distintas federaciones deportivas, a las que acusó de “ladronas”, pues no permitieron trasparentar los recursos públicos que les asigna el Gobierno federal a través de la Secretaría de Educación Pública. En plena competencia olímpica Castillo Cervantes fue evidenciado, pues se filtró la asistencia de su pareja sentimental a la ceremonia de inauguración como atleta, quien iba vestida con el mismo atuendo de la delegación mexicana. En días posteriores, un diario de circulación nacional publicó los presuntos actos de nepotismo en los que incurrió Castillo Cervantes al asignar plazas laborales a familiares y amigos cercanos en la CONADE. La arquera Aida Román, medallista olímpica en Londres 2012, acusó al titular de la CONADE de dar prioridad en las acreditaciones oficiales a “alguien más querido” que a médicos especialistas. A esta denuncia se sumó el representante del Comité Olímpico Mexicano (COM) , Carlos Padilla, al publicar, vía twitter, que la taekwondoína Itzel Manjarrez recibió terapia médica por parte de funcionarios de CONADE afuera de las instalaciones de competición, algo que está prohibido y pudo acarrear una sanción grave. Mientras, a nivel deportivo, los atletas mexicanos fueron eliminados en las rondas semifinales. Fue hasta que el pugilista amateur Misael Rodríguez obtuvo bronce en la categoría de los 75 kilos que se terminó con la sequía de medallas en esta edición olímpica. A la par del triunfo, se acusó al mandamás de la CONADE y al Presidente, Enrique Peña Nieto, de “colgarse de la victoria” de dicho boxeador. También se dio a conocer cómo dicho atleta tuvo que ‘botear’ para obtener recursos que le permitieran competir en el mundial de Doha en Qatar (que le garantizó su pase para competir en Río). Tras estos magros resultados, el Presidente del PAN, Ricardo Anaya, enfatizó que la falta de resultados deportivos se debía a una mala conducción de los recursos públicos en la materia. “El contingente que asistió a Río de Janeiro está integrado por 126 mexicanos de excelencia. Desgraciadamente, muchos de ellos han sido víctimas de los malos manejos que existen en México. La frustración y desesperanza que ellos sienten son comparables a las que sienten millones de mexicanos”, afirmó el pasado 14 de agosto. Por su parte, el Secretario de la Comisión de Juventud y Deporte del Senado, Daniel Ávila Ruiz, afirmó que los atletas mexicanos se sintieron abandonados, debido al poco apoyo que se les ofreció por parte de los órganos administrativos. En entrevista con La Nación, el senador panista señaló que durante las comparecencias que brindó Castillo a legisladores de ambas Cámaras, a diferencia de los diputados, los senadores no tuvieron la oportunidad de escuchar las inquietudes de los atletas. Informó que de Londres 2012 a Río 2016 se destinaron a este rubro cerca de 8 mil 760 millones de pesos, por lo que dijo no saber en qué se gastó el dinero. Para este año, la CONADE recibió un presupuesto de 2 mil 800 millones de pesos. Al cuestionarle sobre el bajo desempeño de los atletas, explicó que una de las posibles causas fue que no se permitió a Jesús Mena cumplir el ciclo completo, a diferencia de la pasada administración encabezada por De la Garza. El pasado 26 de agosto, el presidente Peña Nieto ratificó a Castillo Cervantes al frente de la CONADE porque, afirmó, sabe de deporte. “Quiero que Alfredo se mantenga al frente de la CONADE, quiero que Alfredo siga siendo quien lleve la representación y el esfuerzo gubernamental en el deporte, porque sí sabe de deporte, conoce del deporte, ha estado cerca de ustedes”, expresó el mandatario. Claroscuros Aunque ha trascendido el gusto por el deporte que tiene Castillo, la función pública lo ha puesto en cargos en los que ha tenido muchos escándalos. Por ejemplo, bastaron solamente ocho meses para que el diagnóstico de la entonces candidata panista a la gubernatura en Michoacán, la senadora Luis María Calderón, entorno al desempeño de Alfredo Castillo Cervantes como Comisionado para Michoacán fuera contundente. “La descomposición social que vive la entidad tiene décadas y no puede decirse que ya se resolvió”, apuntó en ese entonces. Fue la época donde se alertaba la escalada de violencia en la entidad, donde salió a la luz pública la colusión de funcionarios con el crimen y las llamadas “autodefensas”. Bajo esta situación, se asignó a Alfredo Castillo la labor más importante para los primeros años del sexenio del presidente Enrique Peña Nieto: devolver la paz a la entidad. Así fue como un 15 de enero de 2014, Castillo Cervantes llegó nombrado por el Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, como Comisionado para la Seguridad y Desarrollo Integral en Michoacán. Pero el tiempo trascurrió y el 23 de enero de 2015; el mismo Osorio Chong anunció la renuncia de Castillo Cervantes al cargo de Comisionado en razón de “no afectar los comicios” que se celebraron en aquel año. Los saldos que dejó el hoy titular de la CONADE en Michoacán fueron contrastantes, pues a pesar de anunciar detenciones relevantes y la reducción de delitos graves, los michoacanos seguían percibiendo inestabilidad. Esto se complementó con dos sucesos que marcaron un antes y un después en Michoacán: El caso Apatzingán, en donde tras un enfrentamiento entre policías y civiles armados murieron nueve personas, y la confrontación entre autodefensas que derivó en un ataque entre los principales cabecillas que derivó en 11 muertos.