En constante evolución
MA
Por Maricarmen Rizo
Por Mauricio Tabe Echartea.
Acción Nacional es un partido democrático. Los militantes, a través de nuestro voto, decidimos a los dirigentes, representantes y el estatuto que nos rige. A lo largo de más de siete décadas, la Asamblea ha discutido y modificado las reglas que nos rigen con el firme propósito de mejorar nuestro desempeño.
Así volvimos a hacerlo el 21 de noviembre en la XVIII Asamblea Nacional Extraordinaria, en donde nos reunimos más de tres mil panistas para dar un paso más en la evolución del Partido.
La Asamblea destacó por el entusiasmo de quienes acudimos, así como por una organización impecable que permitió la presentación de las propuestas y la celebración de una gran fiesta panista. Ese ánimo es reflejo de lo que hoy vive el Partido y quedó perfectamente expresado en los mensajes de Ricardo Anaya y Jorge Luis Preciado.
La nueva dirigencia, en voz de nuestro Presidente Nacional, marca ya el panorama para México en los próximos años: hay que poner un fin al descaro y la simulación del PRI apostando por un combate frontal a la corrupción en el país. Esa es la misión del PAN, hoy obligado a ser un referente ético y el camino para la evolución de México como una opción ciudadana, responsable y democrática.
El gobierno actual ha fracasado y se ha evidenciado la mentira de que “sabían gobernar”. Nuestro país no puede seguir así y la posición estatizadora abanderada por el populismo de siempre no representa ninguna alternativa para constuir el México del futuro. Estamos llamados a ganar la Presidencia en el 2018. Nuestro Presidente nos convocó a trabajar desde hoy para lograr la victoria.
Evolucionando
Inmersos en ese espíritu dimos pasos certeros para hacer del PAN un partido más transparente y tomamos medidas para prevenir y sancionar la corrupción, en congruencia absoluta con nuestra agenda legislativa y compromiso público por extirpar este vicio del país. Hay que hacer que el ejemplo arrastre.
Además, reforzamos nuestra convicción sobre la importancia y relevancia de las mujeres en política, haciendo de la paridad la norma para la integración de todos nuestros órganos. Aún antes de que el principio de paridad quedara establecido como principio constitucional, nuestros Estatutos ya contemplaban garantizar la presencia de las mujeres con al menos el 40 por ciento en algunos órganos y procesos internos. La reforma llevada a cabo en días pasados profundiza estos esfuerzos. Lo que para otros es camisa de fuerza para Acción Nacional representa la culminación de un proceso.
La Reforma de Estatutos también logró corregir el rumbo de tal suerte que se podrá aprovechar y fortalecer el capital político de nuestros militantes, al permitir la participación de quienes encabezan el trabajo de la estructura partidista en los procesos de selección de candidatos. El cambio no es cosmético, pues esta medida podrá proyectar a muchos panistas en candidaturas sólidas respaldadas con trabajo social, local y comunitario. Apostamos por procesos internos más competidos, mejores perfiles y por ende candidaturas mucho más competitivas en todos los niveles, desde las regidurías hasta la Presidencia de la República.
El lastre que debemos soltar
De la experiencia vivida en el Distrito Federal con miras a la Asamblea Nacional Extraordinaria hay lecciones que debemos recoger para resolver un problema grave y mejorar los mecanismos de comunicación al interior de la militancia.
Por un lado, un problema grave es el crecimiento anómalo del padrón de militantes, aquel señalado con urgencia desde hace años. Urge una depuración y un proceso de seguimiento para que quienes contribuyan con la causa y los trabajos del PAN sean tomados en cuenta de verdad y aquellos que no lo hacen queden fuera.
Hay muchos efectos negativos de esta situación y uno de los síntomas más perniciosos lo vivimos recientemente en las Asambleas Delegacionales. Padecimos la dificultad para reunir quórum en la mayoría de las delegaciones y que funcionaran debidamente nuestros órganos.
Urge la depuración del padrón para contar con datos fehacientes de quiénes son militantes de verdad. Estoy seguro de que con ello tendremos reuniones, asambleas y procesos internos más fructíferos y un ejército de emisarios más integrado y dispuesto a difundir el mensaje de Acción Nacional.
Por otro lado, en temas tan trascendentes como la reforma de Estatutos debemos involucrar a un mayor número de militantes, aun cuando no todos tengan la fortuna de ser delegados ante la Asamblea Nacional Extraordinaria.
La socialización de los temas objeto de esta reforma pudo ser más amplia. Una de nuestras tareas pendientes, por tanto, radica en las acciones que emprendamos para reforzar nuestra identidad y ser partícipes de la evolución del Partido con un cuerpo más cohesionado. Estar en constante evolución significa actuar para corregir y siempre mejorar.
Mauricio Tabe Echartea es Presidente del CDR del PAN en el Distrito Federal. Twitter: @mauriciotabe