Opinión

En busca del fiscal correcto

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Por Maricarmen Rizo
corrupcion Por Fernando Herrera Ávila. Hay dos metáforas provenientes del mundo médico para identificar a la corrupción: cáncer y peste. El cáncer destruye un organismo, pero no es contagioso; la peste, además de acabar con la víctima, es contagiosa. La corrupción es el principal problema del país porque no distingue niveles ni colores. Ahí, donde se contagia pudre la legitimidad de las instituciones. Por eso, es natural que moleste a todos, menos a quienes se benefician de ella. Al gran escritor paraguayo Augusto Roa Bastos se le atribuye una frase lapidaria y certera: “El poder de infección de la corrupción es más letal que el de las pestes”. Creo que tiene toda la razón. La corrupción causa grandes daños en todos los sectores. Proporcionalmente, daña más la economía de los más pobres. Es hora de frenar su impulso y abatirla. Es una obligación ética. Mucha gente piensa que nunca hubo tanta corrupción como ahora, con la restauración del PRI en el gobierno. La “Casa Blanca” se ha convertido en un símbolo negativo para definir al régimen, pero, al mismo tiempo, permitió catalizar la indignación social y lograr, mediante el Partido Acción Nacional, la creación de un Sistema Nacional Anticorrupción independiente. También se piensa que la corrupción es un problema que afecta al gobierno y se concentra en los niveles más altos de la burocracia. Mientras más grande el sapo, más grande la mochada, suelen decir. Todo protegido por una red de impunidad. En este marco de percepciones, el Jefe Nacional, Ricardo Anaya, instruyó a los legisladores del Partido en el Congreso a dar una batalla contra la corrupción y la impunidad junto a la sociedad civil, hombro con hombro. Juntos, PAN y sociedad civil organizada, logramos que el combate a la corrupción y la impunidad esté supervisado por ciudadanos independientes y que la investigación esté en manos de un fiscal independiente, con recursos financieros y humanos suficientes, acordes a la dimensión de la tarea que le espera. Durante el proceso de negociación con las otras fuerzas políticas utilicé un símil: el Sistema Nacional Anticorrupción es un auto donde la fiscalía especializada es el motor. Sin ella, nada avanzaría; si falla, detiene la marcha o, por lo menos, disminuye la velocidad. Entre sus atribuciones, el fiscal especializado no sólo diseñará las líneas de acción, sino que las aplicará e investigará la comisión de hechos que la ley considera como delitos en materia de corrupción. Es como un médico que debe identificar, diagnosticar y combatir la peste. A partir de septiembre próximo, en el periodo ordinario de sesiones, el Senado de la República tiene el reto de seleccionar al mejor hombre para el puesto. Es una decisión de mucha responsabilidad y trascendencia. Una tarea delicada e improrrogable. No faltará quien diga que el Senado estará como Diógenes, con su lámpara encendida en pleno día, buscando hombres honestos. No sería una exageración. Los senadores de Acción Nacional estamos listos para elegir un fiscal anticorrupción que sea honesto, competente e independiente, capaz de poner a los corruptos en la cárcel. Nuestro Jefe Nacional ha convocado a las otras fuerzas políticas del Senado a darle la más alta prioridad al proceso de elección del titular de la fiscalía anticorrupción. No podemos esperar, debemos dar los pasos necesarios para abatir el principal problema del país. Experiencia y carácter son requisitos indispensables para el fiscal. No sólo debe obligar a los corruptos a devolver lo robado sino ponerlos en la cárcel. Fortaleza, capacidad, autonomía, honestidad, buena fama pública y vocación para enseñar con el ejemplo: he aquí el perfil mínimo. Está descartado cualquier candidato que haya pertenecido a partido político alguno en los últimos 10 años. Una persona honesta no cede a las tentaciones, pero sería deseable que el candidato o candidata a ocupar el puesto tenga solvencia económica. Los candidatos deben predicar con el ejemplo. Todos deben presentar su declaración 3de3: patrimonial, de intereses y fiscal. El seleccionado deberá hacerla pública. Como la mujer del César: no sólo debe ser honesta, sino también parecerlo. La fiscalía anticorrupción es la pieza clave de todo el Sistema Nacional Anticorrupción. Acción Nacional se mantuvo firme y consiguió la modificación legal necesaria para crearla. Ahora, le corresponde la delicada tarea de velar para que el titular de la misma sea verdaderamente autónomo, independiente e implacable en la lucha contra la corrupción y la impunidad. Fernando Herrera Ávila es Coordinador del Grupo Parlamentario del PAN en el Senado de la República. Twitter: @FHerreraAvila
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Maricarmen Rizo

Colaborador de opinión en Revista La Nación, analizando los principales sucesos políticos, sociales y culturales de México.