El último estirón
Por Juan Pablo Adame Alemán.
Estamos a unos días de la jornada electoral del 4 de junio, es una cita con la historia para los veracruzanos, nayaritas, coahuilenses y mexiquenses. Ha pasado ya una parte importante de la campaña, el cuerpo se siente cansado, hemos dormido poco, los dedos duelen de tanto escribir en el celular y la garganta se comienza a secar; así es la campaña, así la vivimos y así la gozamos los panistas.
La realidad es que todavía nos falta un tramo para la victoria y no nos podemos confiar, nos enfrentamos al PRI-Gobierno que sigue repartiendo estufas, tinacos, computadoras, despensas y un largo etcétera. Frente a ese aparato clientelar, que no se ha dado cuenta de que su tiempo se acabó, los panistas debemos privilegiar la propuesta en nuestra ofensiva y cierres de campaña.
El modelo de campaña priista no les va a funcionar, el hartazgo es generalizado incluso en su estructura, pero ante ese desgaste, los electores piden que les digamos la verdad, qué si se puede y qué no se puede hacer. Al panista lo identifica como un político serio, responsable en el manejo del presupuesto y transparente en su actuar, honremos esa imagen y demostremos en los hechos que es verdad.
Parte de la batalla que estamos dando en las campañas, se vive en el terreno de las redes sociales. Aquí, también hay diferencias importantes entre las campañas priistas, morenistas y panistas. Comentaré algunas que hemos identificado en estas elecciones:
Los priistas no olvidan su ADN clientelar-piramidal-jerárquico, ya que repiten su estructura de tierra en la versión digital. El uso del hashtag tricolor para justificar una actividad en internet y por ello recibir algún premio-beneficio-puesto se vio con el famoso responsable de las calcomanías en Coahuila y la burla que se llevó en redes sociales. En general, el diagnóstico es ese, pocos usuarios reales se atreven a defender al PRI en redes sociales, y los que lo hacen siempre son vapuleados.
Hoy, la izquierda tiene una pequeña ventaja en internet, ya que ahí se encuentran los seguidores más radicales, pero a la vez los más fieles. Un ataque a López Obrador y todos brincan de inmediato con groserías y argumentos emocionales más que racionales, buscan capitalizar el hartazgo de manera radical. Están los llamados “pejezombies” que se atreven a defender cosas absurdas como la propaganda de la maestra Delfina abrazando a un gatito.
Estamos nosotros, los panistas, que gozamos de buena aceptación por parte de los ciudadanos que están al pendiente de sus redes sociales. Nuestra labor debe ser de interacción y promoción con argumentos, por lo que aquí va el consejo que siempre damos en esta sección: no comuniquemos en internet como políticos, utilicemos lenguaje de internet y ganemos estás elecciones.