
Por Mabel Salinas.
Adaline guarda un gran secreto del que se derivan muchos más. Pequeñas mentiras han pavimentado su existencia por más de seis décadas. Uno podría pensar que nuestra protagonista es una mujer mayor con un oscuro pasado y remordimientos en la cabeza porque cada día está más cerca su particular juicio final. No es el caso.
Adaline tiene 29 años y ha permanecido igual por más de medio siglo. El suyo es un caso de la eterna juventud aunque sin llegar a los tratos del pobre Dorian Grey. Ella nació a principios de 1900, en San Francisco, vio la ciudad sufrir tras el terrible terremoto, reconstruirse y en sus “tiempos mozos” conquistó a un joven ingeniero, una de las manos que levantó el Golden Gate.
Todo parecía estable hasta que dos calamidades la golpearon. La primera fue la repentina muerte de su esposo, la segunda, su propio y momentáneo fallecimiento a causa de un accidente automovilístico, una repentina nevada y su posterior hundimiento en agua helada. No obstante, Adaline vuelve gracias a un rayo y una explicación en apariencia científica que da sustento racional a las eventualidades fantasiosas. Es un paralelismo con el realismo mágico que Gabriel García Márquez esculpió para darle un soplo de vida a Macondo, pero aquí estamos en un contexto estadunidense.
Cuando se da cuenta que su condición podría ser peligrosa para ella y su hija, fragua un plan. Se separa de su familia y cada 10 años emigra de residencia y cambia de identidad. A su paso, deja huellas indelebles o recuerdos fugaces, así como amistades a medias y romances inconclusos.
Todo lo anterior lo explica velozmente un narrador omnisciente en los primeros minutos de la película. El punto desde el que el director Lee Toland Krieger parte es cuando Adaline está próxima a mudarse una vez más y sepultar la identidad de Jenny. Es cuando conoce a Ellis Jones (Michiel Huisman), una conquista inesperada, y al padre de éste, William (Harrison Ford). Tras el providencial encuentro sus planes se reacomodan.
La película escrita por J. Mills Goodloe y Salvador Paskowitz tiene algunos huecos en la trama. No todos los personajes están planeados con la misma finura ni profundidad y eso afecta directamente el desempeño actoral.
Si bien Blake Lively, en el rol de Adaline, ofrece un trabajo como no le habíamos visto a la fecha (mesurado, bañado en soledad y con mirada melancólica), su contraparte romántica no alcanza el mismo tenor. Huisman tiene pocas apariciones y no trasmite creíblemente una historia de amor que en teoría debe sacudir el mundo de la protagonista. Su Ellis no muestra la fuerza necesaria, en buena medida porque su trama es opacada por todo lo demás que vive Adaline y los sentimientos con los que lidia.
En este punto interviene también la participación de Harrison Ford en su faceta más vulnerable y quebradiza. Llega un momento en la cinta en que su rol cobra mayor importancia dramática que el que juega el interés romántico de la heroína. Consecuencia directa de un guión en el que se trabajó con más cuidado el pasado de Adaline que su presente, por lo mismo, las escenas que se desarrollan a través de
flashbacks son más poderosas e interesantes que otras partes de la cinta, en especial hacia el tercer acto.
“El Secreto de Adaline” es una metáfora sobre el comportamiento que algunos tienen frente a la vida y el amor; en torno al miedo, al compromiso y la tendencia a salir corriendo cuando las dificultades arriban o es el momento de comportarse seriamente. Es una metáfora sobre la falta de confianza y los herméticos mecanismos de defensa que aíslan del mundo pero resguardan del dolor. Es una metáfora de las barreras que se ponen para protegerse del pasado, porque hay algo que impide a la protagonista dejarse llevar. En su caso, es el secreto de su eterna juventud; en la vida real podría representarse de mil y un formas.
Esta cinta, que mezcla sabiamente la comedia (cuenta con simpáticos momentos que se derivan de la naturalidad del elenco), drama y un tanto de romance azucarado, se estrenó en México el 8 de mayo de 2015.
Mabel Salinas es Directora Editorial de enlaButaca.com y colaboradora de Cine Premiere. @mabsalinas @EnLaButaca