Contar la historia

El pintor que resultó un gran fotógrafo

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Por Maricarmen Rizo · 5 min de lectura
Por Sergio Rodríguez Colín. A la edad de 17 años, Tomás Montero Torres (1913-1969) llegó de su natal Morelia a la Ciudad de México para estudiar artes plásticas en la Escuela Nacional de Bellas Artes, la Academia de San Carlos en ese momento. Durante ese tiempo, el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México era Manuel Gómez Morín y él deseaba ser pintor. En sus años en la Academia de San Carlos conoció al fundador de Acción Nacional y como un paso natural decidió militar en el Partido. Se afilió en junio de 1939 y obtuvo la credencial número 62. Sin saberlo aún, Montero Torres estaba ante la oportunidad que marcaría su vida para siempre y le permitiría ser reconocido como uno de los más talentosos mexicanos que ha dado este país. “La afiliación al PAN le da la oportunidad de explorar lo que es la fotografía y el dibujo. Se asocia con Carlos Septién, bueno, más bien son amigos. Septién le pide desarrollar el concepto del logotipo de La Nación y Montero desarrolla el concepto gráfico de la cabeza de la revista, que termina saliendo en 1941”, relata visiblemente emocionada Silvia Sánchez Montero, nieta de Tomás Montero. En entrevista con La Nación señala que durante la mayor parte de su vida ella recordaba a su abuelo como un pintor aficionado. Sin embargo, con el paso de los años y tras la muerte de su abuelo, ella y su familia conocieron el gran trabajo fotográfico que su abuelo realizó durante décadas, ya sea en la revista o trabajando para otros medios de comunicación, como el periódico El Universal. “Para nosotros, sobre todo para sus nietos, fue una sorpresa descubrir quién era Tomás Montero. Él murió cuando iba a cumplir tres años y muchos de sus nietos no lo conocieron, para nosotros era un pintor que tenía un hobby de fotografía. Después de que mi abuela nos da el archivo nos damos cuenta de que era un fotógrafo y su hobby era pintar, entonces ha sido un descubrimiento muy grato darnos de cuenta de la importancia que tiene Montero”. El espacio que le brindó La Nación le dio la oportunidad de difundir lo que otros medios informativos callaban en aquella época. Tomás Montero publicó en nuestra revista lo que los medios oficiales ocultaban a los mexicanos, lo cual le trajo problemas con las autoridades, pues en una oportunidad fue preso por su afiliación política. “En una ocasión fue arrestado por defender a unos de los chicos que estaban poniendo carteles en la campaña de Efraín González Luna en Colima. Los agarraron por defenderlos, los golpearon y los metieron a la cárcel, y el que corrió a avisar que estaba preso fue Hugo Gutiérrez Vega, que en ese entonces militaba en el PAN. Muchas veces se llevó golpes, lo dejaron tirado, golpeado o le quitaban sus cámaras y se las rompían”. En los primeros cinco años que trabajó en La Nación, se ubican, hasta el momento, más de 300 reportajes de su autoría, muchos de los cuales mostraban la oposición que tenía el pueblo de México respecto al régimen que estaba en ese momento. “Una gran parte de su trabajo fue de oposición. Estamos hablando de manifestaciones, el papel de la mujer en ese tiempo, los estudiantes, había muchas manifestaciones de estudiantes que no son nuevas, de las mujeres, electricistas, bueno, fue un momento de mucha agitación política”, señala la Directora de Conservación del Archivo Tomás Montero Torres.   Parte de la historia fotográfica de México Conocer la obra de este excelente fotógrafo ahora es posible gracias al trabajo que Silvia Sánchez, Martha Patricia y Mariana Montero han realizado durante los últimos años en el Archivo Tomás Montero (2010). En la página de internet http://archivotomasmontero.org/ las nuevas generaciones de foto-periodistas pueden acercarse a la historia y fotografías que por varias décadas tomó este ilustre mexicano. “Hasta el momento tenemos cerca de 86 mil negativos y seguimos descubriendo nuevas cosas. Por ejemplo, con la muerte de nuestra abuela, el año pasado, encontramos seis películas de cine, una de ellas dice elecciones de 1952, entonces esperamos encontrar cosas importantes, sobre todo de la campaña de Efraín González Luna”, informó en exclusiva a La Nación. Para Silvia Sánchez Montero la importancia de su abuelo es que él es parte fundamental de la historia de la fotografía en México. Es esa parte, agregó, que no se había visto, que es la parte de la oposición y sin ser la oposición de izquierda, porque todo el mundo piensa que cuando hablamos de oposición piensan que es de izquierda, y no, es completamente de derecha. “Para mi abuelo, La Nación significó la salida a todo ese descontento que él tenía, a todo lo que él veía y no le gustaba, era su forma de sacarlo a la luz. En ese tiempo era difícil porque estaba el embargo al papel, entonces era una forma muy fácil de que les cortaran las alas, con la revista no tenía ese problema, fue el medio que él tuvo para sacar toda esta información”.