Opinión

El nuevo Comité Ejecutivo Nacional del PAN

MA
Por Maricarmen Rizo
balanza CEN Por Ma. Elena Álvarez de Vicencio. Terminada la elección interna, conforme a nuestras normas, el Partido cuenta ahora con un nuevo Comité Ejecutivo Nacional encabezado por su Presidente, Ricardo Anaya Cortés, quien será el responsable de impulsar y conducir la marcha de nuestra organización para obtener los resultados que la nación necesita. Todas las épocas vividas por nuestro Partido han sido trascendentes, ya que siempre han exigido a nuestra institución responder a lo que los mexicanos esperan de él, de acuerdo a lo que los fundadores ofrecieron desde sus inicios: “formar la conciencia ciudadana para implantar la democracia en México”. Con este horizonte a la vista, los primeros dirigentes lucharon contra corriente y convencieron a los mexicanos de que la lucha no sería corta sino “Brega de eternidad”, pero que con perseverancia se lograría… y no se equivocaron. En el año 2000 se dio el mayor avance y algunos creyeron que ya habíamos llegado a la meta, pero los hechos nos demostraron que la lucha por los mismos objetivos iniciales tiene que seguir, aunque no de la misma manera. Hoy el Partido tiene, a mi juicio, tres metas que conseguir: recomponer su unidad, reorientar su papel de oposición y eliminar la corrupción interna y combatir la externa. La unidad interna se empezó a debilitar cuando apareció la verdadera lucha por el poder. En los inicios las candidaturas eran un medio para lograr el avance del país, pero cuando fueron reales las posibilidades de obtener puestos, la lucha por ellos se fue convirtiendo en fines de logro personal y se acercaron al Partido miembros con esos nuevos propósitos. Al mismo tiempo, la antigua militancia se alejó o fue marginada y no se propició en el Partido el necesario relevo que incluyera a los nuevos con los anteriores. El PAN no tuvo una evolución positiva sino, en muchos casos, una revolución destructiva del pasado y un arribo dominante de nuevas prácticas, más parecidas a las que el Partido combatía y que incluso fueron adoptadas por algunos antiguos miembros que perseveraron. La lucha por el poder llevó al establecimiento de métodos de elección o designación de candidaturas que no corresponden al ser del Partido. Aceptar candidatos por los recursos económicos que ofrecen para la campaña o porque las encuestas “los dan como ganadores” le ha ocasionado considerable desprestigio público y desunión interna al Partido. No podemos volver al pasado como cuando no había poder de por medio y todo era generosidad, pero tampoco se puede seguir por el camino que en muchos casos se ha tomado. Hay formas de lograr que quienes aspiran al poder vivan los Principios de Doctrina y se comprometan a aceptar que el poder es para servir y no para servirse. Para que esto se logre mucho ayudará el establecimiento de normas internas en el Partido y el compromiso real de acabar con la impunidad dentro de nuestras propias filas. Los avances democráticos del país, logrados en buena medida por Acción Nacional, le han dado al Partido una fuerza significativa en el entorno político nacional, que lo ha llevado a ser gobierno en un campo y oposición en otro. Ahora, el Partido tiene la gran responsabilidad de ser líder en esta realidad. La experiencia mexicana había sido de oposición, en donde el PAN se graduó con honores, y de cooptación con partidos “paleros”. Ahora, es indispensable para nuestra democracia que el Partido encuentre el camino de ejercer el poder cuando lo obtenga, sólo con propósitos de bien común, y llegado el momento ser una oposición responsable y atinada. Para seguir siendo útil a México habrá de cuidar, en toda acción, su congruencia para cumplir con los fines propios de Acción Nacional. Un tercer reto del nuevo Comité Ejecutivo Nacional habrá de ser que el Estado de Derecho prive en nuestra organización, que no quede impune ninguna violación de dirigentes o militantes a nuestras normas y que los funcionarios públicos emanados de PAN, que cometan faltas punibles, sean llamados a cuentas, sin consideraciones que valgan. En este apartado entra la revisión de nuestro padrón de miembros para corregir y evitar cualquier irregularidad que se diera o que exista. La corrupción que priva en el país tiene que ser combatida de igual forma que la que se pueda dar al interior del Partido. La ética en la política fue uno de los logros que nuestro fundador, Manuel Gómez Morin, más valoró como aportación del Partido a la nación. Los retos son múltiples, pero estamos seguros que este nuevo Comité Ejecutivo Nacional, encabezado por Ricardo Anaya Cortés, logrará vencerlos. Ma. Elena Álvarez de Vicencio es Consejera Nacional del PAN.
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Maricarmen Rizo

Colaborador de opinión en Revista La Nación, analizando los principales sucesos políticos, sociales y culturales de México.