El futuro de la inversión en México
Por Salomón Guzmán.
La inversión privada y pública es uno de los principales motores que empuja hacia adelante y con diferentes velocidades el crecimiento económico de cualquier país en diversos periodos. Desde 1995 la inversión total en México no ha incrementado, al contrario, cada vez es más ineficiente, es decir, su aportación al crecimiento económico es próxima a ser nula.
De acuerdo con el INEGI, a la inversión, sea privada o pública, se le conoce como formación bruta de capital fijo, tiene que ver con el incremento de activo fijo o capital fijo que se utiliza para seguir produciendo otros bienes y servicios en periodos posteriores. Se divide en dos: 1) construcción y 2) maquinaria y equipo. La primera tiene que ver con la construcción de carreteras, escuelas, hospitales y edificios, mientras que la segunda con la adquisición de máquinas que permitan seguir el proceso productivo. En otras palabras, la inversión no es más que el incremento de las necesidades de la industria de una economía, con el fin de seguir produciendo bienes y servicios, y en consecuencia generar crecimiento económico.
En las tablas se muestran los cambios en la dinámica y estructura de la economía mexicana, de acuerdo con el último año de cada administración presidencial. Al final del mandato de Salinas, la inversión tenía un peso en la economía del 23 por ciento y su tasa de crecimiento real del 15, mientras que las exportaciones tenían un peso del 15 y tasa de crecimiento real en ese año del 8.84 por ciento. En comparación, en 2018 la inversión tiene un peso del 20 por ciento y su tasa de crecimiento es apenas del 2.7, mientras que las exportaciones tienen un peso del 36 y su tasa de crecimiento real en este año es del 5.24 por ciento.
Por otra parte, del total de inversión, el 86 por ciento es privada. De este porcentaje la inversión en construcción paso del 74 por ciento al final de la administración de Salinas al 50 al concluir la administración de Peña; es decir, la inversión privada se reparte en 50 y 50 por ciento en construcción y maquinaria y equipo. En tanto, del total de inversión privada en maquinaria y equipo, la comprada en el exterior paso del 42 por ciento al final de 1994 al 60 al final de este año.
Por otro lado, en 1994 la tasa de crecimiento económico fue de 5 por ciento, de este porcentaje 3 lo aportó la inversión total. En 2018 la tasa de crecimiento será cerca del 2 por ciento, de este porcentaje 0.6 lo aportará la inversión total.
El modelo económico, “El desarrollo hacia fuera”, modificó las ventajas competitivas, pues su principal característica es el bajo crecimiento económico. La inversión privada es cada vez más ineficiente en generar crecimiento económico, invierte menos en construcción y la adopción de tecnología, proveniente del exterior por medio de la compra de maquinaria y equipo que realizan los privados, no está generando crecimiento económico; frente a ello, paradójicamente, la economía mexicana crece exclusivamente por consumo de los particulares, contrario a lo que se creía: abrirse al exterior traería desarrollo y bienestar a la población mexicana.