
Por Maricela Gastelú.
Recientemente leí la publicación de una mujer en un municipio del norte de México, en donde expresaba su legítima aspiración a ser regidora en los comicios del próximo año bajo el ya no tan legítimo argumento de que llevaba bastantes años en el partido y que por ende
“ya le tocaba”. Lo anterior me puso a reflexionar severamente respecto a si la antigüedad partidista es motivo suficiente para aspirar a un cargo público emanado de Acción Nacional y se me ocurrieron las siguientes dos ideas:
- La antigüedad sí debe ser un aspecto importante a considerar al momento de elegir a los candidatos idóneos para asumir una candidatura, pero NO es requisito forzoso que conforme pasen los años el Partido esté obligado a ir haciendo candidatos a todos en estricto orden cronológico. Lo anterior se debe a dos razones, primero porque es matemáticamente imposible y segundo porque NO todos los que ingresan a Acción Nacional lo hacen pensando en ocupar un cargo de elección popular, sino en construir una Patria Ordenada y Generosa desde cualquier trinchera.
2.- Quienes llegan al Partido con el ánimo de dejar correr los años esperando que tarde o temprano se les asigne una candidatura, pero sin aportar nada en lo cualitativo y cuantitativo, entonces se contradicen en el discurso panista y en la praxis diaria. El que quiera ser candidato o representante popular que lo construya todos los días para que la opinión pública lo promueva pero no lo imponga.
Hablando de falsos discursos, otro ejemplo es aquel que dice
“si el partido no me da la candidatura, entonces me registro como candidato ciudadano”, porque si bien es cierto que no tiene nada de malo ser aspirante independiente también es cierto que pensar de dicha manera habla de conveniencia personal y no de bienestar colectivo. Habla de personas y no de ideales, habla de egos y no de proyectos (probablemente en esta parte Usted disienta o no conmigo, lo invito a que me haga saber sus argumentos y opiniones al correo
maricelagastelu@gmail.com y mediante el diálogo logremos también el consenso).
Existe otro falso discurso que seguramente muchos de nosotros hemos escuchado una y otra vez:
“sólo yo puedo ganar porque traigo el dinero”. Es cierto que la cuestión económica es de vital importancia para enfrentar una campaña, pero también es cierto que NO es requisito
sine qua non que garantice el triunfo electoral. Aunado a lo anterior, decir que “sólo una persona puede ganar” es aparte de falso, ingenuo. Cualquier persona, sin distinción alguna puede lograr triunfos cuando tiene claridad de miras, estrategia, equipo y voluntad.
Otro recurrente falso discurso es el de
“no lo perjudico, pero tampoco lo apoyo” cuando en alguna elección interna el vencedor no era nuestro favorito y recurrimos a la salida fácil de
“soy panista pero no voy a apoyar al candidato”, entonces quien piense así NO era tan panista como decía y no le importaba tanto construir proyectos comunes.
Pero definitivamente mi falso discurso favorito es aquella falacia de
“me toca porque soy mujer” ¡tiempo fuera! Si eres candidata a un cargo de representación popular debe ser por tu capacidad, tu valía, tu trayectoria, tus proyectos, tu liderazgo, tu viabilidad, tu fortaleza, tu madurez, tus votos externos, ¡no sólo porque seas mujer!
Los falsos discursos pueden ser la soga que un aprendiz de político coloque en su cuello para que el día de mañana sofoquen su trayectoria y arrojen por la borda sus legítimas aspiraciones. Por lo anterior expuesto, cuide que antes de emitir un discurso falso o cierto, su cabildo mental responda a la siguiente pregunta:
¿puedo llegar a “tragarme” estas amargas palabras en un futuro? Si la mayoría va por el sí, entonces sea prudente y no pronuncie ese falso discurso. Si su cabildo mental también conocido como conciencia le dice que son palabras que puede sostener hoy, mañana y aún después de mañana, entonces pronuncie ese discurso cierto.
Lo más valioso que posee un político profesional es la credibilidad; ella no se puede comprar ni se consigue con línea. Sencillamente la gente cree en ti o no lo hace, y para que crean en ti no sólo para una elección sino para toda la vida
debes evitar a toda costa el uso de falsos discursos y concentrarte siempre en comunicar discursos ciertos, para que en caso de que aspires a un cargo de elección popular emanado evidentemente del Partido Acción Nacional, sea porque tienes el talento, el liderazgo, la doctrina, la visión, la trayectoria impoluta, la calidad moral, la capacidad material y no sólo porque
“ya te toca” o
“traes mucho dinero”. Hoy en día
“requerimos políticos que valgan no que cuesten” y que sean ejemplos vivos de liderazgo humanista y no pronunciadores de falsos discursos.
Twitter: @marigastelu