El declive de la democracia
MA
Por Maricarmen Rizo
Carlos Alberto Pérez Cuevas
“Una gran democracia debe progresar o pronto dejará de ser o grande o democracia”: Theodore Roosevelt
En América Latina hemos vivido momentos de claroscuros, tiempos de democracia, populismo, dictadura y hasta procesos involutivos de la democracia al estado totalitario como en el caso de Venezuela, que con los medios y las instituciones de la democracia, modificando la Constitución, generaron un retroceso democrático para quedar en manos del control totalitario del gobernante en turno, aunado esto a procesos disfrazados de elecciones libres y participativas que en el fondo llevan control y presión hacia los ciudadanos, que por hambre o presión social y económica terminan apoyando al régimen.
En el caso de nuestro país hemos vivido tiempos de cambio permanente en nuestros regímenes democráticos, como los constantes e incesantes tiempos de elecciones, entre los comicios municipales, estatales y nacionales, que no permitían establecer procesos de estabilización social y de gobierno. Apenas las autoridades electas tomaban posesión de sus encargos y ya se encontraban inmersos en una vorágine de campañas y nuevos procesos electorales que no permitían continuar con la normalidad cotidiana.
El análisis del Latinobarómetro este año ha versado sobre los aspectos sustanciales de la democracia y como se vislumbran las actitudes respecto a ella. Preguntas sobre el autoritarismo, cómo se vive y percibe, y lo más importante cómo impacta a la economía y a la política, y las expectativas que se generan.
Veintiún años de trabajo de este instrumento de investigación y análisis sustentan que la democracia en América Latina se encuentra en un dilema ante el cambio y desarrollo en el comportamiento de las personas, y una arraigada permanencia de los valores tradicionales, lo que genera una crisis por el choque y tensión de ambas formas de conceptualización.
Una democracia debe de estar en permanente y continuo desarrollo, si ésta se estanca o sólo crece por partes y no de manera integral, va generando una serie de problemas que tarde o temprano estallarán y pueden convulsionar al Estado democrático.
Para un partido humanista como el nuestro que difunde y defiende que uno de los puntos sustanciales de un Estado sano es su vida democrática plena, sabe que esto constituye uno de los elementos sustanciales de su ideario y acción política. En esta tarea hemos contribuido permanentemente para evitar el declive de la democracia.
Twitter: @perezcuevasmx