El cisne negro
MA
Por Maricarmen Rizo
Por Marco Antonio Adame Castillo.
Contra todos los pronósticos, mediciones de opinión pública, tendencias en casas apostadoras y suertes de pitonisas, Donald Trump ganó las elecciones en los Estados Unidos y será, a partir del próximo 20 de enero, el presidente número 45 de la nación vecina.
Hasta unas horas antes del cierre de las casillas era casi unánime la creencia del triunfo de Hillary Clinton, a tal punto que cualquier insinuación en contrario despertaba risas y descalificaciones en todas las mesas y reuniones donde se tocaba el tema. Sin duda, lo ocurrido ha sido –en la metáfora desarrollada por Nicolas Taleb– un verdadero “cisne negro”, es decir, un suceso totalmente inesperado y de grandes consecuencias, al grado de mover todas las variables de un escenario establecido.
Sorpresa, enojo y desencanto son sólo algunas de las reacciones más visibles entre seguidores y observadores de la elección. Un verdadero caos para los demócratas. También hay temor, en especial, de quienes se sienten amenazados de uno y otro lado de la frontera, entre ellos millones de mexicanos y países que ven en el resultado un peligro para la estabilidad y la paz internacional.
Las primeras reacciones de los protagonistas buscaron responder a esta inquietud, sobre la base de que el mayor interés para los Estados Unidos es mantener su supremacía mundial. La candidata demócrata llamó a Trump en la madrugada para felicitarlo y el presidente Obama hizo lo propio; ambos dieron sendos mensajes y el Presidente convocó a Trump a una reunión inmediata en la Casa Blanca. A esta búsqueda de serenidad debe sumarse el primer discurso del presidente electo y los mensajes de felicitación de los principales líderes del mundo.
Para nuestro país, dada la intensa, necesaria y compleja relación bilateral, lo importante es asegurar por todos los medios políticos y diplomáticos al alcance el respeto absoluto a la integridad, derechos y dignidad de los connacionales y de todos los migrantes que cruzan por nuestras fronteras cada día. Adicionalmente, ejercer con inteligencia y firmeza el liderazgo nacional a fin de garantizar una relación bilateral justa y equitativa que favorezca el flujo legal de bienes, servicios y capitales en ambos lados de la frontera; esto implica definir y defender oportunamente la posición del gobierno mexicano respecto a la vigencia o revisión del Tratado de Libre Comercio (TLC) y el futuro del Tratado Transpacífico (TPP).
A fin de resolver este desafío, nuestra confianza debe sustentarse en los profundos valores nacionales y en una política exterior con visión de Estado sólida, que represente auténticamente los intereses del país a fin de que, al margen de los intereses de grupo, ocurrencias y errores crasos, podamos sostener la defensa y promoción de México, y hacer valer el respeto mutuo que nos debemos como nación.
El Partido Acción Nacional ha sido claro y consistente en fijar las prioridades que el país debe asumir en la agenda internacional. El resultado electoral no debe alterar nuestro compromiso irreductible con los mexicanos que viven en los Estados Unidos, con la agenda bilateral conveniente y con la exigencia de respeto, cooperación y promoción de la paz, y el desarrollo sustentable en la convivencia internacional.
La exigencia del PAN al Gobierno federal, en cumplimiento de sus obligaciones constitucionales de dirigir la política exterior, es de congruencia y compromiso con la causa común de los mexicanos frente al gobierno de los Estados Unidos, esperando que ante los riesgos adicionales se actúe con eficacia y responsabilidad máxima so pena de incurrir en graves violaciones a nuestra Carta Magna.
Marco Antonio Adame Castillo es Coordinador de la Comisión de Relaciones Internacionales e integrante de la Comisión Nacional Permanente del PAN. Twitter: @MarcoAdame