El buen juez por su casa empieza
MA
Por Maricarmen Rizo
Por Tomás Trueba Gracián.
“Como panistas cumplir MAL un deber partidista libremente aceptado es peor que no asumirlo, e incluso que cumplirlo por coacción”: Manuel Gómez Morin
Acción Nacional, desde su fundación, se planteó una política humanista, con Principios de Doctrina muy claros y con una visión de nación específica, basando sus acciones en la ética política y con la mira de mostrar a la ciudadanía que la política era una “acción de familias” soportada por la ética, la congruencia y la participación ciudadana, cuyo fin era el Bien Común.
Así formó a sus militantes, así se decretó la Brega de Eternidad, ya que no nació para ganar elecciones sino para mover las almas.
Desde los fundadores y en las primeras décadas de vida del PAN lo que se exigía al gobierno y hacia afuera se practicaba en su interior, se buscaba un trabajo más hacia la ciudadanía que hacia el interior del Partido. Se combatía el caciquismo y el caudillismo, el clientelismo y paternalismo, y desde luego al interior del Partido no existía esa situación.
En la democracia electoral se mostraba al ciudadano que para elegir lo hiciera con la conciencia de la libertad y con el voto razonado, basándose en las propuestas de los partidos y sus candidatos. Se exigían resultados al gobierno y transparencia, por eso solicitábamos el voto para nuestro Partido.
Ahora vivimos momentos difíciles de alejamiento a nuestra doctrina, a nuestra razón de ser. Tenemos trabajos internos de clientelismo, tenemos caudillos y caciques, familias que manejan el Partido, no pedimos resultados de nada a los dirigentes y votamos sin libertad.
Igualmente fallamos en luchar contra un centralismo, al cual siempre se combatió. Las grandes notas fueron la elección del CEN con su Presidente, el Secretario General y sus otros miembros, pero resulta que hubo elecciones por cambio de dirigencias en varias entidades ¿Y qué sabemos de eso? Nada, centralismo puro, esperando que una acción desorganizada y con mala coordinación del centro resuelva la situación del Partido.
Cuanta preocupación genera el padrón de militantes del PAN, lo hacemos crecer. Pensaré bien por ahora, para tener un Partido mejor, pero la realidad es que no hemos pedido cuentas del crecimiento del PAN como partido político, con la función que debe tener ante el ciudadano. No hemos visto si nuestros comités y delegaciones estatales y municipales han incrementado su presencia con acciones propias de un partido ético, y mucho menos cuidado las acciones de nuestros gobiernos y legisladores.
Aún vemos un PAN sin preocuparse por la formación y capacitación, tanto interna como externa. Un PAN que no se maneja de forma horizontal, en donde todos sabemos nuestras responsabilidades y nos exijan respetar nuestra normativa.
Empezamos ahora momentos políticos críticos coincidentes y por lo tanto de oportunidades para lograr esa Patria Ordenada y Generosa que vieron los fundadores, lo digo por el cambio de dirigencias nacionales de los tres partidos más importantes de México, incluido el nuestro. Además, por los cambios estatales, porque empieza el trienio definitivo del Gobierno federal, porque iniciaran funciones nueve gobernadores, 15 Congresos Locales y cientos de ayuntamientos, importante por el inicio de la LXIII Legislatura, panorama propicio para que Acción Nacional retome su posición histórica de congruencia ética y proposición democrática.
Llegó el momento, lo que se pide a los demás debemos hacerlo nosotros: menos trabajo clientelar interno, más democracia y más formación ciudadana, volver a las fuentes originales y ser realmente el Partido Acción Nacional. Arduo trabajo tendremos todos, no sólo los dirigentes, así que a tener diálogo y resultados de ser lo que debemos ser, el ejemplo de política ética.
Tomás Trueba Gracián es integrante del Consejo de Plumas Azules