Opinión

Dignificar la palabra

MA
Por Maricarmen Rizo
dignificar la palabra Por Maricela Gastelú. Ha iniciado la LXIII Legislatura y los ojos de la ciudadanía estarán puestos en el actuar y decir de sus integrantes. Acción Nacional es un partido tradicionalmente tribuno, conocedor de las artes de la persuasión y la retórica, por ello, los servidores públicos emanados de Acción Nacional (que no andan renunciando al primer cambio de vientos) deben ser hoy más que nunca mejores oradores, mejores tribunos y excelentes comunicadores, porque el primer paso para reivindicar la política es dignificar la palabra. La primera recomendación práctica es dejar de confiarle la redacción de los discursos a los asesores o logógrafos. El buen orador redacta sus propios discursos con pluma y papel en mano, destina noches y días para la redacción de un discurso que durará algunos minutos, pero el discurso debe tener contenido, forma y fondo. El discurso debe convencer, pero también conmover y lograr que el auditorio al que está dirigido haga empatía con el orador y comparta sus puntos de vista o, en caso de no hacerlo, llame al diálogo, al debate y al consenso. El buen discurso debe enchinar la piel, debe captar la atención por su lógica y su belleza, debe cautivar al escucharse o leerse y sólo puede conmover un orador que habla con sus propias palabras, no aquel que repite como merolico algo que otros más le escribieron. Los buenos consultores no hacemos discursos, enseñamos a hablar en público y eso incluye técnicas para la improvisación en cualquier situación y frente a todo tipo de auditorio. No puedo concebir a un político profesional que cuando sea invitado a la tribuna responda que “no tiene nada que decir”. En política siempre hay algo de que opinar, un tema que defender, algo que argumentar, ideas para proponer; por eso, siempre hay que estar listo y tener la mente ágil para colocar palabras precisas donde antes había silencios. El segundo paso es adoptar la lectura con disciplina y pasión: leer antes de dormir o antes de levantarse, después de comer o en lugar de ver la televisión. Leer, leer y leer. Leer de todo, leer leyes, periódicos, libros de historia, estudios de opinión, libros y revistas de todos los intereses. Para tener algo que decir se debe tener mucha cultura que citar, el conocimiento siempre brindará seguridad. Otro paso imprescindible es ensayar hablando de cualquier tema frente al espejo. Es tradición que los maestros de oratoria inicien a sus alumnos en este arte pidiendo que durante varios minutos hablen con conocimiento y profundidad sobre “los lápices”, “las chimeneas”, “la lluvia”, “las manzanas” o cualquier cosa que se le ocurra. Este ejercicio será siempre un referente obligado para que el día de mañana se pueda disertar 10 minutos sobre reformas estructurales, historia de México o equidad de género. Es necesario comenzar hablando tres minutos sobre cualquier objeto que esté a la vista o se pueda sostener en la mano, eso además de que ejercita la concentración y la descripción nos va quitando poco a poco el miedo de enfrentar a un público -preferentemente debe realizarse frente a la familia. La oratoria no es para flojos de conciencia, requiere pensar y dudar, dudar y pensar de todo tema y en todo momento, no podemos ejercitar el arte de la argumentación si no somos capaces de prever como pensaría nuestro oponente, nuestro contrario y crear argumentos y contra argumentos para vencer siempre en tribuna. Le recomiendo también que elabore un mapa de temas en una hoja en blanco, coloque los temas que más le atraen o que defenderá en tribuna, póngalo a la mano, frente a su cama preferentemente y ensaye todos los días mientras realiza tareas comunes. Un día a la semana dedique por lo menos 30 minutos para ensayar un discurso de tinte político, esto le ayudará y cuando tenga que subir a tribuna estará más preparado y nos evitará la pena de ver oradores que se convierten en simples lectores de discursos escritos. ¡Elevemos el nivel de la política! ¡Elevemos la calidad de las intervenciones en tribuna! Demos de qué hablar y seamos siempre congruentes entre lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos.   Twitter: @marigastelu
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Maricarmen Rizo

Colaborador de opinión en Revista La Nación, analizando los principales sucesos políticos, sociales y culturales de México.