Contar la historia

Difundir valores y atender a los militantes

MA
Por Maricarmen Rizo · 5 min de lectura
Redacción. Durante cinco años dirigió la revista La Nación el ex director Silvino Silva (1997-2002). Para conocer algunas de sus remembranzas de esta importante época de su vida, conversamos con él en su natal Culiacán. Don Silvino fue invitado por el entonces presidente del Partido, Felipe Calderón, a dirigir el órgano oficial del mismo, invitación hecha en Culiacán. Silvino Silva tenía excelente experiencia periodística, tras haber iniciado y dirigido el prestigiado diario sinaloense El Noroeste durante 19 años, por encargo de El Maquío, quien le encomendó tan difícil tarea. Nos cuenta el licenciado Silva: “La temática central que manejamos fue la ideología, los principios y los valores del Partido Acción Nacional. Sólo a Federico Ling Altamirano (conste que escribió y colaboró en La Nación) le he escuchado la explicación, el desglose, el análisis de esos principios de la dignidad de la persona humana, la solidaridad y el bien común. Pero otro a quien le he escuchado también explicarlos a los panistas es a Rafael Morgan Ríos. “Claro, personajes importantes eran Gómez Morin, Efraín González Luna, Efraín González Morfín, Carlos Castillo, escribí sobre ellos, porque entonces y ahora es indispensable que los panistas conozcan, vivan y trabajen conforme a esos principios. “El segundo punto, dirigiendo a la revista: me costó trabajo explicar y convencer a los miembros del Consejo Editorial y a otros panistas el por qué difundía noticias, comentarios, análisis que ya habían tratado otros medios de comunicación. Pero lo hacía pensando en la provincia, en los militantes de los Comités Municipales. Porque hay que recordar que en ese tiempo no había el internet, ni las facilidades actuales, salvo la televisión, con todo el oficialismo que conocemos de parte de esos medios electrónicos. Entonces, quien entendió esta tarea y me apoyó decididamente en Veracruz fue el ingeniero César Leal, quien adquiría 500 ejemplares de cada edición. “Entonces el primer punto: cuál era la temática a difundir, los valores de Acción Nacional; el segundo punto, atender a los Comités Municipales. Ahora insisto en la atención a los militantes de los Comités Municipales y creo sinceramente que ha sido una falla tremenda de algunos dirigentes del Comité Ejecutivo Nacional, que no se han preocupado por la organización. La agenda no da tiempo para dedicar, para conocer lo que pasa en los estados, de allí las sorpresas o desencantos desde Sinaloa hasta Guerrero. “Dirigir La Nación no me fue fácil, yo había fundado y dirigido El Noroeste durante 19 años y tenía toda la libertad para escoger la temática, los personajes, actores, testigos de la noticia; en cambio, en La Nación el Presidente del Partido, obrando rectamente, tiene acuerdos con la Presidencia de la República, con los partidos de oposición y muchas veces esos acuerdos no pueden ser primicia o noticia exclusiva para La Nación. Claro que en ese tiempo pudimos haber entrevistado, darles voz a personajes como Diego Fernández de Ceballos, Luis H. Álvarez, Elenita Álvarez Bernal, Juan de Dios Castro. Tenía entrevistas cada miércoles con el presidente Calderón para decidir lo que íbamos a manejar. “Uniendo las dos experiencias, en El Noroeste y en La Nación, narraré una experiencia. En junio de 1982, el gobernador del estado, Antonio Toledo Corro, firmó un decreto absurdo: exigía que toda institución de educación media o superior debería incorporarse o fusionarse a la Universidad Autónoma de Sinaloa o a la Universidad de Occidente. “Pero antes quiero decirles que en el desayuno del 7 de junio de ese 1982, con los periodistas, reunido el gobernador y todos sus funcionarios estatales, municipales, diputados y senadores, fui el único orador y le dije que estaba mal aconsejado, que era una arbitrariedad y un crimen contra la educación de los jóvenes el querer limitar las opciones educativas. Resultado que se puede comprobar: hoy en día hay más de 50 instituciones de educación superior en Sinaloa, que libremente realizan su tarea educativa. “Eso en El Noroeste y en La Nación un buen día estaba en Culiacán, me llamaron intempestivamente, que me fuera inmediatamente a una reunión cerca de la capital, cuando llegué se me cuestionaba el trabajo periodístico de La Nación. Enfrente del Comité Ejecutivo Nacional defendí la necesidad de tener encuentros con todos los actores políticos, porque no faltó quien criticara que era amigo de Juan S. Millán, ex gobernador de Sinaloa, y cerré diciendo que no tuvieran desconfianza, que yo era leal al partido y a Felipe Calderón. “Pues así como ahora en Sinaloa, en conclusión, en El Noroeste logramos que se multiplicaran los centros educativos y ahora el Partido Acción Nacional me ha dado la razón al celebrar pactos políticos con diversos actores. “Son las tres cosas que quería señalar, mi preocupación por difundir los valores del Partido, el llegar a los militantes de los Comités Municipales y la experiencia por la diferencia de decisión en un diario como El Noroeste y en una publicación política oficial como lo es La Nación”.