Contar la historia

Crónica de un cambio en Nuevo León

MA
Por Maricarmen Rizo · 5 min de lectura
Por Raúl Axel Romero Navarrete. La apertura y transparencia de los procesos electorales con una participación ciudadana activa ha sido la tarea primordial de Acción Nacional por más de 75 años. La carrera política de Luis J. Prieto da cuenta de la lucha por la democracia, tarea que ha conducido a un centenar de mujeres y hombres comprometidos con la ciudadanía a fincar las bases de un proceso que daría resultados en los albores del siglo XXI con la victoria panista en la Presidencia de la República. Luis Jesús Prieto González nació el 23 de junio de 1926 en Monterrey, Nuevo León, hijo de Elvira González y de Ignacio Prieto, líder sindical ferrocarrilero nuevoleonense. La vida política de Ignacio González mostró al joven regiomontano las amargas mieles de la disputa por el poder, de la contienda que arrebataba la victoria democrática. La experiencia revolucionaria de 1910 y la institucionalización de la fuerza autoritaria había construido un cuerpo casi impenetrable de políticos y grupos sociales que politizaban las necesidades de la comunidad, persiguiendo los beneficios que la administración pública ofrece, sin atender las obligaciones que con los gobernados ésta establece. Esta realidad, forjó en Luis J. Prieto el espíritu de compromiso político, pero sobre todo, la imperiosa necesidad de resguardar la confianza que el votante deposita en la urna electoral, consciente de que la legalidad sólo el pueblo la otorga. Egresado del ITESM en la carrera de Ingeniería Mecánica, Luis J. Prieto encontraría su pasión de compromiso político y ciudadano en Acción Nacional. En 1945 se enfila en la joven institución panista destacándose como integrante del Comité Regional, sin embargo, sería hasta la década de 1970 cuando participa activamente en la contienda política como candidato a la presidencia municipal de San Nicolás de los Garza, experiencia que modelaría su compromiso por una “Patria ordenada y generosa”. Fiel espectador de la historia de los conflictos religiosos, que entre 1926 y 1929 opacaron la vida nacional ante el dejo de tolerancia y respeto por la persona, Luis J. Prieto participa en el espacio político regiomontano una vez que concluye su labor de encuentro religioso que por 25 años viviría en la ACJM. Reconociendo al municipio como el espacio geográfico, político y administrativo de contienda política por excelencia de Acción Nacional, en noviembre de 1973 iniciaría la campaña electoral para la presidencia municipal de San Nicolás de los Garza, sin imaginar la multitud de experiencias que acentuarían su incesante búsqueda de procesos electorales que fuesen resultado del reconocimiento de la legalidad del sistema. Congruente en su accionar cívico, desde muy joven había sido un actor importante en los procesos electorales en los momentos de votación, pugnando por procesos limpios, abiertos y democráticos, sin acarreos, ni represalias, ni conteos amañados; la experiencia del tortuguismo de los secretarios de casilla y otros mecanismos utilizados por el partido en el poder para lograr la victoria, revela en sus memorias, proyectó el posible resultado de la contienda electoral de aquel 2 de diciembre de 1973. ¡Así fue!, el conteo realizado por las instancias electorales locales favorecía al candidato del PRI, sin embargo, el cambio iniciaba su camino. Apoyado por aquellos ciudadanos que habían ofrecido su confianza en las urnas, Luis Prieto solicitó el recuento de los votos; la protesta llegó a las puertas de las oficinas del entonces gobernador de Nuevo León, Pedro Zorrilla Martínez, mismo que reconocería días después el triunfo del candidato panista. Como diría Fernando Canales Clariond, tras el triunfo electoral a la gubernatura del estado en 1997: “Nuevo León amaneció distinto”. El 1 de enero de 1974 Luis J. Prieto iniciaría su periodo al frente del gobierno municipal de San Nicolás de los Garza, triunfo que abriría brecha en la búsqueda de espacios democratizados y de la sociedad como beneficiaria del actuar político. El cambio de fuerzas políticas sufrido entre 1970 y 1980 en los estados fronterizos del norte del país da cuenta del hartazgo que prevalecía en la sociedad mexicana. El partido que había legitimado su poder con el movimiento revolucionario de 1910 tendría que virar hacia la democracia, aquel sitio en donde la apertura del pensamiento y escucha de las opiniones se conjuntan para lograr gobiernos que emanen de la confianza de la sociedad. La carrera política de Luis J. Prieto se distingue por la búsqueda de la justicia política, del encuentro con la ciudadanía y del cuidado de los procesos electores. El triunfo en el municipio de San Nicolás de los Garza fue una de las primeras victorias electorales que tuvo el PAN en el norte del país, espacio que afianzaría por más de dos décadas, victorias antecedidas por procesos transparentes y por campañas electorales que asumirían la victoria o la derrota como retos para mejorar el desempeño de los representantes en la administración pública. Ese reto, que sólo lo toman aquellos que deciden caminar en la brega de la eternidad, acompañó hasta su muerte, el 25 de octubre de 2000, a Luis J. Prieto.   Luis J. Prieto. Experiencias, vivencias y anécdotas de mi vida. Pról. Felipe Calderón Hinojosa. México, Fundación Rafael Preciado Hernández, 2007.pp. 11-36, 132pp.