Opinión

Conmemoración: memoria y proyección

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Por Maricarmen Rizo
PLACA Cecilia Romero Castillo. Con el fin de año terminan los eventos conmemorativos del 75 Aniversario del PAN; durante seis meses se llevaron a cabo en casi todo el país diversas actividades para celebrar este acontecimiento, que ha sido una oportunidad de replantear nuestra vocación política, nuestra presencia en la vida pública de México y nuestra responsabilidad con las próximas generaciones. La trayectoria del Partido Acción Nacional en la historia de nuestro país ha estado marcada por etapas fácilmente identificables y reiteradamente mencionadas: el largo camino en la oposición sin reconocimiento alguno de triunfos electorales, las primeras conquistas municipales y legislativas, el arribo a la responsabilidad del gobierno estatal, la alternancia en el Poder Ejecutivo federal, el regreso a la oposición. La presencia del PAN se ha caracterizado en cada una de estas etapas de manera diversa. La perseverancia en los primeros tiempos de lucha aparentemente estéril, pero de siembra y de prédica constante para despertar la conciencia cívica. La valentía de enfrentarse al cacique estatal desde un municipio arrebatado a punta de votos libres. La puesta en práctica de formas distintas de gobernar democráticamente, con y para los ciudadanos. El reto superado al construir bien común en la elaboración de políticas públicas en el Gobierno federal. La reciedumbre de ánimo para seguir siendo fuerza democratizadora desde la oposición, nuevamente… También, como institución formada por hombres y mujeres falibles e imperfectos, hemos adoptado en el transcurso de los tiempos ‘usos y costumbres’ que poco han ayudado al perfeccionamiento de nuestro Partido: la deserción de los que se cansaron de esta ‘brega de eternidad’; la aceptación de formas antidemocráticas en nuestra vida interna; la laxitud en la aceptación de favores y dádivas; la falta de contundencia en el discurso y la incongruencia entre éste y las acciones; el abandono de la lucha por la comodidad del puesto; la crítica mordaz sin asomo de caridad; el abandono de los principios o su utilización hipócrita en los dichos, pero no en los hechos. Los fundamentos del Partido han demostrado a través de los años que siguen siendo válidos. En el siglo XXI hace falta que se reivindique la dignidad de la persona humana, que se trabaje incansablemente por el bien común de todos los mexicanos, que la solidaridad se encarne en las acciones del gobierno y de la sociedad, que la subsidiariedad se imprima en las decisiones de autoridad. Hoy tenemos experiencia de gobierno en todos los niveles, mantenemos bastiones importantes con gobernadores y alcaldes panistas, nuestra participación en el Congreso de la Unión ha demostrado ser fundamental para la aprobación de reformas estructurales, en los Congresos locales se escucha la voz del PAN. El Partido cuenta ya con comités en todos los estados de la República y en la mayoría de los municipios; tenemos finanzas sanas y un órgano oficial, La Nación, que ha incursionado al mundo digital. Nuestros Estatutos fueron reformados y están actualizados prácticamente todos los reglamentos. Contamos con instrumentos técnicos, logísticos y digitales que nos permiten entablar contactos en todo el país. A través de nuestra vida como partido, hemos acumulado una inmensa riqueza en testimonios cotidianos de panistas que han trabajado por hacer crecer al PAN y por servir a México. Dirigentes, candidatos, panistas ‘de a pie’, militantes comprometidos, tribunos, juristas y economistas, filósofos, alcaldes y gobernadores, luchadores sociales, líderes sindicales, maestros, legisladores, Presidentes de la República, colaboradores, funcionarios públicos. Ciudadanos, mexicanos, que han ejercido sus derechos y cumplido sus deberes a cabalidad. Este es el PAN y estos somos los panistas del 75 Aniversario. Durante las celebraciones hemos traído a la luz elementos que sustentan la convicción de que nuestro Partido es un actor necesario en la vida de México y un instrumento valioso para lograr la superación de los rezagos que padecemos y la consecución del bien común que todos anhelamos. Quedan para la memoria histórica del Partido las fotos, los videos, las transcripciones. Gracias a la tecnología estarán a disposición las conferencias y paneles de los eventos nacionales, el Concierto de Gala, la Conferencia Magistral sobre El Humanismo en el siglo XXI, las presentaciones de libros y otras actividades. Todos los panistas recibiremos por correo los contenidos de las celebraciones en los próximos días. También están a disposición en el canal de YouTube setentaycincoaniversarioPAN. Y queda, sobre todo, la proyección de nuestro Partido para el futuro. ¿Qué PAN queremos heredar a las futuras generaciones? ¿De qué PAN deseamos que se enamoren?, ¿Qué PAN celebrará su centésimo aniversario? Las respuestas a estas preguntas deben estar en el centro de nuestras acciones. Hoy debemos preparar al Partido para el porvenir. Debemos enfrentar el reto de salir a la calle y ofrecer a los mexicanos este instrumento que para nosotros ha sido el PAN. Necesitamos impulsar la lucha contra la corrupción, empezando por casa, proveyendo los instrumentos necesarios para que sea efectiva. El Sistema Nacional Anticorrupción es un medio idóneo para combatir este cáncer institucional, que no cultura, que ha sido un mal endémico en nuestro país. El combate a la corrupción reduce la impunidad, alienta la transparencia, regresa la confianza y exige honestidad, congruencia, probidad. Necesitamos profundizar en los principios del PAN y prepararnos para ponerlos en práctica en la vida política. No basta recitarlos, hay que estudiar la doctrina humanista, capacitarnos para promoverla, conocer los temas actuales, defender nuestras convicciones y aterrizarlas en propuestas para la sociedad, los legisladores, los gobernantes. El debate interno, respetuoso y ordenado, es una manera excelente de fortalecer nuestras convicciones. Y necesitamos urgentemente salir de las oficinas del Partido y militar de cara a la sociedad. No conquistaremos ni panistas, ni votos, si reducimos nuestro quehacer partidista a una esporádica reunión o Asamblea. El panista debe estar al servicio de los ciudadanos, para canalizar sus demandas, para acompañar sus esfuerzos, para conquistar sus espacios. El panista debe ser ciudadano ejemplar, vecino solidario, mexicano comprometido con las mejores causas. Cerremos estas celebraciones con la alegría y la convicción de que el PAN celebrará 100 años como un partido fuerte y exitoso, como el PAN que soñaron nuestros fundadores y construimos todos con tesón y esperanza. Cecilia Romero Castillo es Coordinadora de los Festejos del 75 Aniversario del PAN. Twitter: @CeciliaRomeroc
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Maricarmen Rizo

Colaborador de opinión en Revista La Nación, analizando los principales sucesos políticos, sociales y culturales de México.