Opinión

Comunicación de gobierno: cuidarla al máximo

MA
Por Maricarmen Rizo
Por Salvador I. Reding Vidaña. Una de las principales responsabilidades (y apoyos) de un gobierno es informar a sus gobernados y al “resto del mundo” lo que hace, sus tareas y resultados. Pero, aunque se supone que todos lo hacen, la gran mayoría no lo hace bien. Esta falla de comunicación provoca desde desencantos de la población, que piensa que su gobierno “no hace nada”, hasta ataques de sus adversarios políticos y de la gente negativa que todo lo ve negro. Para que un gobierno pueda lucir sus buenos resultados (y hasta justificar sus fallas) es preciso hacer lo que se llama “cacarear el huevo”. Al partido en el gobierno (municipal, estatal y nacional) le conviene que se conozcan sus buenas obras, pues siempre habrá una nueva elección en el futuro próximo, y debe para ello lucir una buena cara. Lo mismo pasa con las actividades legislativas. El futuro depende de lo que la ciudadanía perciba de bueno, malo y nulo. Es muy importante comunicarse bien para que un partido político vuelva a ganar elecciones y que, incluyendo la posible reelección de legisladores, se tenga el apoyo de los votantes. En la actividad legislativa es mucho más difícil lucir buenos resultados, pues la aprobación de nuevas leyes o reformas a las mismas no se compara con presumir obra pública, por ejemplo. Hay que atender pues, la comunicación social, hacerlo bien, para lo cual deben cuidarse diversos aspectos. Conviene hacer un repaso de las funciones de comunicación de gobierno, semejantes, pero no iguales, a las de la vida institucional privada o empresarial. La “prensa” incluyendo todos los medios modernos de comunicación pública como diarios, revistas, radio, televisión y portales de información en la red, son llamados, de tiempo atrás, “el cuarto poder”. Y es con buenas razones, pues influyen en la vida política, para bien y para mal. Un gobierno sagaz, trata entonces de mantenerse congraciado con “los chicos de la prensa”. Y a esto se suma lo que se ha bautizado como “quinto poder”: la Internet, con sus “terribles” redes sociales y su divulgación de información y opiniones fuera de todo control. Éstas se han convertido en el coco o pesadilla de los políticos, pues influyen cada vez más en las preferencias electorales. Lo primero que hay que cuidar, por supuesto, es la oficina de comunicación social. Su trabajo es tanto generar comunicación con los medios como recibirla de ellos. Es responsable de mantener las políticas y estrategias de comunicación del gobierno, que éste debe de tener. Sus tareas obedecen a esa política y a esa estrategia. Pero la información a los medios y en general a la población debe tener lo que se conoce como un vocero (o voceros), alguien perfectamente identificado por nombre y apellidos. Toda la comunicación, sobre todo oral, debe provenir de ese vocero y del responsable de comunicación, de otra forma se provoca un desorden si varias personas hablan a nombre del gobierno con diferentes versiones. El jefe de la oficina de comunicación social debe contar con un equipo de prensa, de especialistas en comunicación social. Esto incluye desde analistas, redactores, fotógrafos hasta personal de apoyo en redes sociales. La oficina de comunicación social debe mantener buenas relaciones con diversas personas en los medios, incluyendo a sus propietarios y directores, editorialistas, moneros, conductores de radio y televisión, y reporteros, en especial al que “cubre” a ese gobierno, el “reportero de la fuente”. En general, cuidar las buenas relaciones con quienes se consideran como líderes de opinión, esos que influyen en la forma en que la población percibe a sus gobernantes y políticos. El gobierno, a través de su oficina de comunicación principalmente, se comunica con los medios y con el público de diversas maneras. Con la prensa lo hace por dos conductos, que son los comunicados y las conferencias de prensa. Cada uno de ellos se debe manejar cuidadosamente. Los comunicados o boletines de prensa tienen por objeto facilitar el trabajo de los reporteros, dándoles información o declaraciones cuidadosamente escritas, de tal forma que la redacción de las notas sean lo más cercana posible al comunicado, es decir tal como el gobierno quiere que aparezcan. Sus encabezados deben ser muy claros e inducir a ser reproducidos tal cuales. La conferencia o rueda de prensa es el otro medio para atender a la prensa, y que debe cuidarse mucho, pues se hacen frente a la gente convocada, ante la cual se relata lo que se desea informar, para pasar a las delicadas sesiones de preguntas y respuestas, en donde cada reportero pregunta del tema de la reunión o de lo que les dé la gana. La preparación de esas ruedas de prensa es importantísima, tanto para exponer lo esencial como para estar listos a las preguntas que les harán. Otras formas de comunicación, ya con el público, son los desplegados, otros medios de expresión impresos y las entrevistas de radio y televisión. Para éstas es indispensable ir bien preparados, pues en general son en vivo, al aire. Un caso particular son las llamadas entrevistas de banqueta, que son las que se realizan al terminar algún evento y en forma desordenada, y son las más peligrosas frente a reporteros agresivos. Debe cuidarse también la comunicación por la Internet, con excelentes portales y participación en redes sociales. De esta forma, la comunicación social del gobierno o la legislatura deben ser muy profesionales, para que su trabajo lleve a la población la mejor imagen de los mismos. Una buena oficina de comunicación, con buenas políticas y sagaces estrategias, es la base. Salvador I. Reding Vidaña es Coordinador del Consejo de Plumas Azules. Twitter: @siredingv
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Maricarmen Rizo

Colaborador de opinión en Revista La Nación, analizando los principales sucesos políticos, sociales y culturales de México.