Opinión

¡Cómo que faltan millones! Sorpresas de gobierno

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Por Maricarmen Rizo
opinion reding Por Salvador I. Reding Vidaña.   Termina un gobierno e inicia otro, y al tomar posesión ¡oh sorpresa! Faltantes de dinero, arcas vacías, deudas viejas a proveedores, aviadores en las nóminas, desaparición de activos fijos, obras pagadas inconclusas, también obras y adquisiciones absurdas y carísimas, inútiles, compromisos con líderes y lo que se acumule. ¿Por qué estas sorpresas que no deberían serlo? Bien sencillo, enorme falta de control en todo eso, corrupción a gran escala, con una red de complicidades y encubrimientos, y nula transparencia. Por todo esto es indispensable el control y la auditoría, pero de verdad, en las administraciones municipales, estatales y federal, pero sobre todo los dos primeros; parece que en el ámbito federal hay menos sorpresas. Pero para que haya control, con la mejor y honorable intención, deben existir y aplicarse buenos sistemas de control. Sin estos resulta muy difícil y hasta imposible saber qué pasó con los dineros del erario, por ejemplo. Es cuando simplemente los fondos no están, y dicen saber que los salientes se los robaron pero no se les puede documentalmente comprobar, ¡impunidad! Hay casos comunes en que antes de un cambio de gobierno ya se conocen ciertos pillajes o se presume, con buenas bases, que existen. Pero aun así, se encuentran sorpresas, y graves, o la confirmación de lo sospechado. A veces las auditorías o son a modo o mal hechas, intencional o incompetentemente realizadas. Lo mismo sucede con la aprobación de cuentas anuales de las administraciones públicas por parte de legisladores. Las aprobaciones de cuentas públicas en los Congresos locales, hechas “al vapor”, son un asunto grave, ya que dificultan los procesos posteriores para perseguir delitos de malversación de fondos y otros más, es decir la corrupción. Lo peor es cuando descaradamente se aprueba lo inaprobable por connivencia y confabulación. Borrón y cuenta nueva, y no le muevan que no va a salir nada. Es indispensable cuidar que cualquier órgano de control, como las contralorías municipales y estatales tengan plena liberta de acción, tanto para investigar como para documentar e informar de las presunciones de delitos encontradas. Las presiones políticas o delincuenciales sobre los funcionarios de esas contralorías deben evitarse a toda costa. También que las sanciones que una contraloría aplique se cumplan, las pecuniarias y la suspensión de cargos y funciones, así como se dé seguimiento a las consignaciones ante la procuración de justicia. Que las recomendaciones que hagan para mejorar el control interno se tomen en cuenta y no se archiven. Las sorpresas deben irse reduciendo y pronto. No se puede intentar la consignación de corruptos ante el Poder Judicial tan a posteriori por unidades de auditoría de los Congresos, o por la Secretaría de la Función Pública federal o la Auditoría Superior de la Federación, cuando los culpables ya taparon los caminos de investigación y hasta están en el extranjero, gozando sus dineros y fuera del alcance de la ley. Es muy importante que las contralorías, los cabildos y las Cámaras de diputados se avoquen a la vigilancia del gasto público sobre la marcha, que se revisen los usos del dinero, la realización integral y conforme a lo aprobado de la obra pública, que las compras gubernamentales sean lo que dicen ser, amén de lo más idóneo para los fines que se persiguen. Además, la sociedad civil debe también avocarse a la vigilancia de las administraciones públicas, en todo cuanto sea posible, para evitar tales sorpresas de fin de ejercicio fiscal o de gobierno. Y también los medios de comunicación. Pero un especial papel de vigilancia y control está en los partidos políticos, cuidando las manos de todo administrador de dineros y bienes públicos, y muy especialmente de aquellos que provienen de sus filas y de no militantes del partido pero llevadas al poder por éste. Que los corruptos no degraden la imagen pública de toda la institución partidaria y que se proteja el bien común.   Salvador I. Reding V. es Coordinador del Consejo de Plumas Azules.
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Maricarmen Rizo

Colaborador de opinión en Revista La Nación, analizando los principales sucesos políticos, sociales y culturales de México.