Canal de Panamá
Por Julio Faesler Carlisle
La posición geográfica de Panamá, situado a la orilla de Centro América, le permite ser uno de los países más importantes del mundo. Su nombre proviene del árbol bajo el que se reunía el consejo de sus moradores originales.
Santa María del Darién fue en 1510 el primer asentamiento español. De su costa, el conquistador Vasco Núñez de Balboa vio el Mar del Sur y la estrechez del itsmo entre los dos océanos que parecían poder unirse para abrir la inmensa extensión geográfica que completaría la visión del mundo.
Desde 1524 se trazó el Camino Real de Cruces, cuya ruta incluía la travesía por el Río Chagres. En 1534, Carlos V ordenó estudios para un canal interoceánico, pero el gobernador desestimó el proyecto por “imposible”. Desde entonces la geografía dictó la vocación de Panamá.
Independiente ya del imperio español (1821), Panamá fue parte de la Gran Colombia ideada por Simón Bolívar, de la que luego se separaría. Años después, la racha de fiebre de oro de 1848 hizo que miles de norteamericanos y europeos usaran a Panamá como paso hacia la codiciada California. La línea naviera del coronel Cornelius Vanderbilt transportó a los ávidos aventureros por el más económico punto de paso. Comenzaba la riqueza de Panamá.
La idea de un canal interoceánico estaba viva en todos y a principios del siglo XX Panamá aún era una provincia de Colombia y Fernando de Lesseps, realizador del Canal de Suez, obtuvo desde 1878 las concesiones francesa y colombiana para llevar a cabo en Panamá la gigantesca obra del canal entre los dos océanos. La necesidad de atravesar desniveles orográficos haría necesario un sistema de esclusas.
El proyecto francés se frustró por malaria y paludismo, costando miles de vidas y millones de francos. Al poco tiempo, el científico cubano Carlos J. Finlay habría de descubrir el perverso mosquito transmisor de la enfermedad que hizo posible retomar el proyecto. Con este fin se redactó el tratado Herrán-Hay (1903) con los Estados Unidos, pero fue rechazado por el gobierno colombiano que se negó a negociar el territorio istmeño, lo que dio origen a que los colombianos que estaban a favor del proyecto declararan su independencia para así realizarlo.
Estados Unidos respaldó, incluso con navíos, la independencia de Panamá, con lo que se firmó el Tratado Hay-Bunau-Varilla que otorgó a los estadunidenses los derechos para construir el canal y el control a perpetuidad de una zona de 8 kilómetros a cada lado de la vía como un territorio americano dentro de Panamá. El canal se inauguró oficialmente en 1914.
Tras varias décadas de tensiones, protestas y reclamos de soberanía por parte del pueblo panameño (como los trágicos eventos del Día de los Mártires en 1964), el presidente Jimmy Carter y el líder panameño Omar Torrijos firmaron los tratados de 1977, que establecieron para el 31 de diciembre de 1999 la entrega definitiva y soberana de Panamá sobre el canal. Se abolió la Zona del Canal y se fijaron fechas para la transferencia gradual a una compañía gobernada por un consejo nombrado por el presidente de la República.
La relación de Panamá con Estados Unidos ha sido accidentada y sujeta en mucho a los intereses de ese país, como lo demuestra la invasión en 1990 para quitar y encarcelar al dictador Manuel Antonio Noriega.
Con una superficie de 75 mil kilómetros cuadrados, una población de 4.6 millones de habitantes mayormente distribuidos en la capital Panamá y las ciudades de Balboa y Colón, situadas en los dos extremos del canal.
El Canal de Panamá es el eje logístico del país que genera más de 5.555 millones de dólares y aporta al estado ingresos superiores a los 3.600 millones al año. Esas ganancias son el 27 por ciento de ingresos totales del país. El sector servicios es 75 por ciento del PIB y abarca unos 80 bancos principales, turismo y la Zona Libre de Colón. El IDH más reciente es de 0.839 (mejor que México de 0.789).
Últimamente se han presentado problemas de suficiencia de agua para hacer operables las esclusas del canal y que depende de las lluvias que alimentan los lagos Gatún y Alhajuela. Para solucionar el problema se ha iniciado la construcción del nuevo Lago del Río Indio que se terminará en 2032.
El número de embarcaciones que pasan por el canal es en promedio de 35 o 45 al día, como 13 mil al año. Por ahora, se racionan los volúmenes de agua requerida. También se vigila el calado de los barcos tomando en cuenta el aumento en los barcos actuales.
Los ingresos del gobierno por registros de naves ascienden a más de 60 millones de dólares al año. Panamá cuenta así con una “flota” de más de 8 mil barcos bajo tales “banderas de conveniencia”, que es mayor que las reales de Estados Unidos y China juntos.
Hasta hace poco, Panamá no formaba parte de los programas centroamericanos, ya que sus intereses se han mantenido más bien con Colombia. En 2013 se hizo parte del Mercado Común Centroamericano y cada vez más se ha identificado con estos países, conservando sus tradicionales relaciones con Colombia. La historia de Panamá es la de un país que ha cuidado con orgullo su singular personalidad y función en el mundo.
Julio Faesler Carlisle es integrante del Consejo de Plumas Azules.