Brexit wins, Europe loses
Por Miguel Ángel López Lozano.
Tras 43 años en la Unión Europea, el 52 por ciento de los británicos ha decidido dejar de formar parte de uno de los proyectos más ambiciosos en la democracia reciente occidental. Es la segunda vez que votan semejante decisión, la anterior fue en 1975, y en aquella ocasión el 67 por ciento de los británicos decidieron mantenerse en la Comunidad Económica Europea, frente al 33 que apoyaba la ruptura.
La victoria del Brexit supone la mayor amenaza a la Unión Europea desde que el 9 de mayo de 1950, Robert Schuman, presentara ante la opinión pública su transcendental propuesta de una Europa unida. Durante estos 66 años el proceso de integración ha pasado por fases de éxito y estancamiento, pero, poco a poco, el mercado único ha sido el logro más importante del proyecto europeo, un logro que ha generado prosperidad y crecimiento bajo los principios de solidaridad y cooperación de sus miembros: esta es la verdadera riqueza de la Unión Europea. En términos globales, lo positivo supera ampliamente a lo negativo, por lo que Robert Schuman puede sentirse satisfecho, nada se habría conseguido sin las ideas y esfuerzos de hombres como él.
Se abre un proceso que se estima dure dos años en los que la Unión Europea y Gran Bretaña formalizarán su ruptura, y al igual que ocurre en un divorcio, tendrán que ponerse de acuerdo en el régimen de convivencia por el bien de sus ciudadanos. Pero, ¿que ha motivado este terremoto político europeo? Principalmente tres cuestiones que no hemos de desechar, porque las corrientes populistas y de extrema derecha en Europa ya han exigido referéndums similares en sus países:
- En primer lugar. Una xenofobia creciente motivada por una inmigración fuera de control. El año pasado se introdujeron en Reino Unido más de 300 mil inmigrantes, provocando una carga insoportable para los servicios públicos, el transporte, la educación y la sanidad. El 76 por ciento de británicos considera que los niveles actuales de inmigración son insostenibles. A ello, hay que sumar que el inmigrante acepta trabajar por un salario ridículo, privando a los británicos de sus puestos de trabajo y forzándoles a rebajar los suyos para ser competitivos.
- En segundo lugar. Los partidarios del Brexit han sabido vender muy bien lo caro que le sale a Gran Bretaña pertenecer a la Unión Europea: Unos 20 mil millones de libras al año, es decir, unos 350 millones a la semana, dinero que podría repercutir en una mejora de los servicios públicos: sanidad, educación, etc.
- En tercer lugar. El argumento nacionalista, y aquí la Unión Europea tiene parte de culpa. Se pide desde las instancias europeas más integración, pero no informan que eso conlleva menos autonomía y cesión de soberanía nacional. La mitad de las leyes en vigor en Gran Bretaña han sido aprobadas en el parlamento Europeo, lo que ha llevado a los euroescépticos a enarbolar la bandera nacionalista para recuperar la soberanía cedida a las instituciones europeas.