Internacional

¿Brexit o Bregret?

MA
Por Maricarmen Rizo · 4 min de lectura
Brexit Por Alan Ávila. El pasado 23 de junio, el 52 por ciento del electorado que se presentó al referéndum en el Reino Unido votó por la salida de la Unión Europea. Este suceso, que cimbró al mundo entero por la magnitud de sus consecuencias en lo económico, político y social, está destinado a ser un parteaguas histórico que requiere ser analizado integralmente. Las consecuencias más evidentes del llamado Brexit son de corte económico: la especulación y volatilidad que desató la medida provocaron la caída de todas las bolsas y los principales mercados en el mundo. La economía británica, caracterizada por su solidez, enfrentará una recesión económica con el consecuente aumento de la inflación y la pérdida del poder adquisitivo de su moneda. No obstante, el efecto dominó que causó el Brexit afectará con mayor fuerza a los países con economías emergentes como los latinoamericanos. A pesar de que el proceso de desunión del Reino Unido duraría por lo menos dos años, los efectos económicos fueron inmediatos, causando severos estragos en una economía mundial en desaceleración. No obstante, existe un aspecto sumamente relevante que no ha sido atendido en su justa dimensión por los medios de comunicación: el perfil de los votantes que se decidieron en favor del Brexit. De acuerdo con las encuestas de salida del día del referéndum, existe una clara polarización entre quienes votaron en favor y en contra: la media de los votantes que decidieron permanecer dentro de la Unión Europea fue la de los jóvenes (18 a 35 años aproximadamente), mientras quienes votaron por la separación fueron votantes mayores (de 35 años en adelante). Es decir, los jóvenes perdimos y de nuevo seremos quienes llevaremos sobre nuestros hombros las consecuencias de las decisiones y acciones de los adultos, debemos asumir que es nuestro futuro el que está en riesgo. Es impostergable que como generación dejemos de ser espectadores y nos volvamos los protagonistas de nuestro futuro. Es necesario recordar a Schumann y Adenauer por su gran esfuerzo y contribución a la creación de la Unión Europea, ambos como humanistas. A diferencia de la época en la que ellos impulsaron medidas para reunificar y pacificar a Europa, ejerciendo una democracia cristiana de primera línea, hoy la corrupción y el alejamiento de la clase política de los ciudadanos y de sus demandas y necesidades, pudieron ser el caldo de cultivo para que políticos populistas y xenófobos aprovecharan la coyuntura y promovieran la salida del Reino Unido. Es innegable que vivimos en una época global en la que urge más generosidad y menos individualismo. El Brexit significa un duro golpe al establishment político global y cada vez se hacen más evidentes los surgimientos de populismos neo nacionalistas en todo el mundo, tanto de izquierdas o derechas, como es el caso de Estados Unidos con Donald Trump. La dinámica geopolítica de América Latina afortunadamente avanza por el camino del agotamiento de los gobiernos de izquierda, que una vez más demostraron su fracaso. No obstante, parece que lo que se fortalece son los movimientos encabezados por personajes mesiánicos como López Obrador en México, que nos recuerdan que sin las previsiones adecuadas el mundo camina por el filo de la navaja de la polarización absoluta. Desde este espacio hago votos porque los jóvenes de América Latina pugnemos por un mundo sin polarizaciones, sin populismos y sin neo nacionalismos exacerbados. Tenemos que trabajar por demostrar que asumimos el reto de ser la primera línea de toda sociedad y que reconocemos que el peligro de la radicalización también ha tenido lugar porque las sociedades no han encontrado en los gobiernos actuales respuestas contundentes contra la corrupción, la pobreza y la inseguridad. El Partido Popular, partido hermano de Acción Nacional, obtuvo una victoria relativa en España, mientras que crecen los rumores de que la juventud británica movilizada ha comenzado a solicitar un segundo referéndum, ahora con el slogan de #Bregret. También se firmó la paz entre las FARC y el gobierno de Colombia. Hay esperanza, hay elementos para pensar que el Brexit sólo fue una mala broma en forma de llamada de atención, pero es innegable que debe ser la ocasión propicia para que los jóvenes brinquemos de nuestra trinchera y vayamos a conquistar el futuro que es nuestro, desde ahora.