Contar la historia

Archivos Históricos, su importancia en la vida de Acción Nacional

SE
Por Sergio Rodriguez · 4 min de lectura
Por Gerardo Ceballos Guzmán. En esta ocasión, más que hablar de historias, en este espacio hemos de referirnos al lugar donde se encuentran todas ellas. El poder entender quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde nos dirigimos es una de las partes fundamentales dentro de la vida institucional de Acción Nacional. Cada uno de los archivos que ha quedado a resguardo de los panistas y sus descendientes, sea el archivo de un comité o la recopilación de una vida de algún personaje importante, es fundamental para entender lo que la institución ha logrado a lo largo de los años, ya que en cada uno de esos documentos se encuentra una respuesta a cada interrogante que los panistas e investigadores nos hacemos día con día. Durante muchos años, los archivos panistas quedaron en el olvido, pero llegó la alternancia y los ojos de todo investigador voltearon hacia Acción Nacional. Pocas personas que poseen archivos personales se han tomado la molestia y han tenido la generosidad de entregar los trabajos realizados por los personajes más diversos. En CEDISPAN, por ejemplificar, se encuentran a la fecha los acervos documentales de Rafael Preciado Hernández, Ignacio Limón y Clicerio Cardoso, pero muchos más exigen su rescate. En los acervos resguardados por el Centro Cultural Manuel Gómez Morin encontramos una veta enorme de información, alguna muy personal, del fundador del PAN y de muchas otras instituciones; en él se encuentra un complemento de lo que CEDISPAN ha realizado por más de 25 años. Otro referente se encuentra, aunque no con el mismo trabajo de clasificación y catalogación, en el archivo del Comité Directivo Estatal de Jalisco, resguardado por el Instituto Efraín González Luna; mucho habrá que hacer por ese acervo no explorado, que con seguridad contiene respuestas a interrogantes de todo tipo. Las personas que al paso de los años han protegido estos archivos se cuentan con los dedos de la mano, por lo cual hemos de buscar multiplicarlas. En el PAN, tal vez el primer defensor de la historia de los papeles fue Daniel Enrique Morelos, “Danielito”, quien a punta de pistola exigiera el respeto necesario hacia la historia que estaba en aquellos documentos. Muchos años después y con una iniciativa clara, Gustavo Vicencio, con un limitado equipo, creó el CEDISPAN para tener una manera más sencilla y permanente de resguardar la historia de los viejos papeles. En Guadalajara, Gabriel Jiménez Remus y varios presidentes se dieron a la tarea de cuidar los papeles que aún sin una clasificación se resguardaron durante todos estos años en un pequeño espacio dentro de las oficinas del Partido; ahí se encuentran ejemplos de propaganda, documentos fundacionales campañas electorales, debates y demás temas que conoceremos más a fondo. El caso del Distrito Federal es distinto, ya que en su archivo podemos encontrar documentos de hace muy pocos años, aun así su legado queda en un archivo que se ha defendido contra viento y marea. En los folios que don Manuel dejó en su archivo personal podemos encontrar los temas más diversos, pero sin duda el más importante es Acción Nacional. Su cuidado quedó en manos de una pareja extraordinaria, Mauricio Gómez Morin, fallecido hace una década, y Elena Fuentes, la reciente partida de ella deja un vacío muy grande en la historia del PAN. Ella, “Ele” como cariñosamente se le conoce, conocía a cada personaje y cada acontecimiento que aparecía en los documentos, su cercana relación con don Manuel le otorgaba una sensibilidad adicional que surgía ante cualquier investigador que buscara información; con la partida de “Ele” la historia del Partido tendrá a un defensor menos, aunque su escuela ya permea en nuestros archivos, sus recuerdos quedan en el trabajo de los pocos acervos que Acción Nacional tiene. Ahora, en el Partido queda seguir buscando no regresar al origen sino retomar lo que siempre hemos sido y que está en nuestros documentos; queda preguntarnos por qué archivos importantes como el de Michoacán y otros estados se han ido a la basura, queda exigirnos a nosotros mismos un mayor y mejor conocimiento de nuestra historia, pues en ella podremos encontrar más respuestas de las que imaginamos y con ello nuestro camino será mucho más sencillo y las adversidades tomarán sentido. Queda seguir en la brega de eternidad, las personas mueren pero las instituciones deben permanecer; nuestros archivos pueden darle pauta a esa permanencia, no los dejemos morir.