Opinión

Ante la crisis humana ¡cordura!

MA
Por Maricarmen Rizo
  Por Salvador I. Reding Vidaña. Las crisis institucionales, de las cuales Acción Nacional ha pasado varias, deben ser manejadas con mucha, pero mucha cordura, para superar los arrebatos viscerales que muchos involucrados o interesados tienen. Si no es así, el Partido se daña irremisiblemente. Pierden las personas, pierden los grupos, pierde el Partido y pierde México. Ahora que lo medios de comunicación interpersonales en redes sociales y pláticas de café superan a la prensa escrita, radio y televisión, las reacciones se comunican de manera casi instantánea. Y esto es muy peligroso, ya que las emociones superan con mucho a la razón, sobre todo las de enojo, desencanto y frustración. Y no es propio de panistas, sino de las personas en general. Acción Nacional ha estado pasando por luchas internas durante varios meses, por el enfrentamiento (que no debía serlo) de quienes apoyan a los personajes clave de la presente crisis, y que más que discusión de ideas, preferencias y lealtades entre seguidores de los mismos, se está sufriendo una avalancha de insultos, ataques, mentiras y difamaciones. Lamentablemente son menos los alegatos meditados y corteses de prudentes y sensatos. Dada la nueva velocidad de comunicación interpersonal, las diferencias se convierten rápidamente en una guerra sucia inaceptable. Y así como hay voces que sensatamente manifiestan sus preferencias y convicciones, hay demasiados llamados a la denigración. Y peor cuando hay intereses ajenos al Partido, en los medios de comunicación y en quienes debiendo ser competidores políticos son auténticos enemigos, que echan mucha leña a la lumbre y amarran navajas. En esta peligrosa situación es indispensable que quienes tienen alguna influencia sobre la militancia, los simpatizantes y en general en la ciudadanía, hagan llamados a la cordura. Las guerras sucias sólo dañan al país, a través de dañar al partido de la doctrina humanista, que es el PAN. Pero esos llamados a la prudencia, a la cordura, deben ser respaldados con el ejemplo personal. Cada persona que tiene influencia, que es vista como figura destacada y modelo de conducta, involucrada o no directamente en la crisis, o como observador interesado en el bien de Acción Nacional, y por tanto de México, debe poner mucho de su parte para llamar a la cordura. Esta no es una crisis más, es “nuestra” crisis, y todos, todos los interesados en el bien común y el destino próximo de México, debemos hacer lo posible por imponer la cordura. Pongámosla como nuestra máxima prioridad ante quienes la están olvidando y peor aún, la están contrariando.   Salvador I. Reding Vidaña es Coordinador del Consejo de Plumas Azules. Twitter: @siredingv
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Maricarmen Rizo

Colaborador de opinión en Revista La Nación, analizando los principales sucesos políticos, sociales y culturales de México.