Análisis político: aprenderlo para opinar
MA
Por Maricarmen Rizo
Por Salvador I. Reding Vidaña.
Opinar sobre política es un deporte universal, no sólo mexicano, pero como en muchos deportes, bastantes jugadores lo hacen sin considerar las reglas. En las opiniones expresadas en redes sociales, pláticas de café y hasta en comentarios editoriales, la falta de análisis al opinar es omisión demasiado frecuente.
En política se hacen muchas afirmaciones sin la menor justificación, pero quienes las inician y quienes las aceptan tal cual, pontifican orgullosamente. Y lo peor es que ponerlas en duda es causa de grandes enojos, ¿por qué?, pues porque sí, o porque no o porque… yo sé bien lo que digo.
Pero quienes toman en serio la política no pueden hacer lo mismo. Para opinar hay que analizar bien lo que se dice. Pero hacer análisis implica tomar en cuenta muchos factores: datos, fuentes y otros puntos de vista.
Para hacer un buen análisis político se debe partir del correcto razonamiento de todo análisis serio. Pensar bien, reflexionar sobre información confiable o al menos verificable, considerar todos los aspectos posibles, no sacar conclusiones que no tengan base. Y algo muy importante: pasar sobre nuestras emociones, lealtades y afinidades políticas o ideológicas, para que el análisis sea OBJETIVO, no subjetivo y menos aún visceral.
¿Qué se debe tomar pues en cuenta? Muchos posibles factores, dependiendo del caso particular. Algunos de ellos son la calidad de las fuentes de origen, de la credibilidad y objetividad de comentaristas profesionales, el entorno de los hechos: local, nacional y hasta internacional. Los rumores NO son fuente confiable.
No todo en política depende de quienes formalmente tienen poder en el gobierno, la legislatura o los partidos políticos. Los llamados poderes “fácticos” son muy importantes: personas u organizaciones que por diversas razones influyen en las decisiones y actos políticos, como la gente del dinero, las sociedades secretas y organizaciones sociales poderosas.
Una influencia destacada, a veces abierta y otras, soterrada, es el llamado “cuarto poder”: los medios de comunicación. Las organizaciones y movimientos sociales, organizados o espontáneos, también influyen en el actuar político. La capacidad de chantaje, sumisión o connivencia son importantes.
Al analizar decisiones y acciones de gobierno o legislativas, el análisis debe ser frío, tomando en cuenta lo posible, lo deseable pero difícil y lo imposible. Ver con cuidado la potencial perversión del poder y la intervención de interesados, legítima o ilegítimamente.
En fin, que nuestras opiniones estén lo mejor sustentadas posible, con verdadero análisis detrás de ellas y no como dichos al aire.
Salvador I. Reding Vidaña es Coordinador del Consejo de Plumas Azules. Twitter: @siredingv