Acción Nacional, partido con convicciones, talante y actitudes democráticas
Héctor Larios Córdova.
Juan José Rodríguez Prats nació en Pichucalco, Chiapas, el 17 de marzo de 1946. Egresó de la Universidad Veracruzana como abogado y fue candidato a la gubernatura de Tabasco en 1994. Milita en el PAN desde 1995, durante este tiempo ha sido diputado federal en las Legislaturas LVII (1997–2000) y LX (2006–2009), así como senador de la República (2000–2006).
Su llegada al Partido Acción Nacional
En una amena plática con Juan José Rodríguez Prats nos comentó cómo fue su llegada al Partido Acción Nacional. “Fue complicado por la transición que pasé, al reconocerse en mí un pasado político donde me desempeñé por 24 años en el PRI. Admite haberse iniciado en el PAN tras la negativa del otro partido para postularlo a un cargo. De esta forma, el 12 de mayo de 1994 lo dio a conocer desde la tribuna más alta de México.
“Si no evalúan lo que yo creo valer, pues hasta aquí llegamos. A mí se me engañó, porque todos me decían que iba a ser senador; en el momento que me entero que no soy senador, dije: hasta aquí llegué”.
Juan José nos relató cómo nació su admiración por el PAN. Antes de su llegada, había escrito ya sobre el pensamiento de don Manuel Gómez Morin en un libro que le publicó el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM llamado La Política del derecho en la crisis del sistema Mexicano.
“Empecé por admirar al grupo parlamentario de la LVII Legislatura que, sin duda, es el mejor grupo parlamentario que el PAN ha tenido en toda su historia. Estaba Diego Fernández de Ceballos, Juan de Dios Castro, Gabriel Jiménez Remus, Felipe Calderón, Luis Felipe Bravo, Fauzi Hamdan, Francisco José Paoli, Javier Elizondo, Fernando Estrada Sámano, Diego Zavala -el suegro de Felipe Calderón-, Fernando Gómez Mont, Jorge Zermeño, Lidia Madero, Ana Tere Aranda, Patricia Terrazas -una mujer muy brava, muy combativa, que ya falleció por desgracia-, Daniel de la Garza, Salvador Abascal -una persona con una solida preparación filosófica, conocedor a fondo del humanismo político y del PAN-, Gonzalo Altamirano, Alfredo Ling -otra persona muy valiosa, desafortunadamente ya después se fue rumbo a la academia-, y Víctor Orduña, gran abogado.
“De ese nivel eran los debates, preciosos, porque además coincidió con las grandes reformas que se hicieron en la Constitución que, para mí, tuvieron mucha mayor trascendencia que las reformas actuales:
- Se terminó el reparto de la tierra.
- Educación religiosa en escuelas privadas.
- La reforma al 130 Constitucional.
- La entrada de México al Tratado de Libre Comercio.
- El regreso de la banca a manos de particulares.
- La renegociación de la deuda.
- Reformar el 82 Constitucional para cambiar los requisitos para ser Presidente de la República.
- Su renuncia al PRI.
- Su discurso de 11 minutos en diciembre de 1998, en relación a la álgida y controversial decisión para que el PAN “respaldara” al PRI con la deuda contraída por más de 500 mil millones de pesos. Deuda que por cierto, los priistas ya habían contraído para respaldar todo el sistema bancario y al derecho habiente. Tras bajar de la tribuna, recibir elogios y aplausos, recuerda como uno de sus compañeros le dijo: “Los votos en contra fueron 12. Sin tu intervención hubieran sido posiblemente más”.