Opinión

Acción Nacional, esperanza de Veracruz

SE
Por Sergio Rodriguez
Por Denis H. Ríos Del Valle. Ante la avalancha de pésimas noticias que a diario se publican en los diversos medios de comunicación del país con relación al estado económico y social que vive Veracruz, después de la “docena trágica” que constituyeron los dos últimos gobernadores del PRI, Fidel Herrera Beltrán y Javier Duarte de Ochoa, en mi cabeza aparecen como dos pequeños destellos de luz un par de ideas que unidas a los principios doctrinales de Acción Nacional, fortalecen mi esperanza hacia mejores días, pero sobre todo me generan confianza y credibilidad en el quehacer político. La primera dice “si es santo que ore por nosotros; si es sabio que nos enseñe y si es prudente que nos gobierne”. La segunda es aquella que considera a la política como la expresión más alta de la caridad. Ambas expresiones de origen religioso, de San Bernardo de Claraval y del Papa Pablo VI, respectivamente. Me parece que no hay veracruzano, medianamente informado, que ignore el mal desempeño gubernamental de los priistas. Por ello, ahora en Veracruz la esperanza está puesta en los nuevos gobernantes, sobre todo, entre los panistas. “Si no son ustedes los panistas, ¿en quién podríamos confiar?”, me dijo un amigo cuando le pregunté su opinión sobre el gobierno mixto que formó la alianza PAN–PRD, en la víspera del primero de diciembre cuando Miguel Ángel Yunes Linares se disponía a tomar posición como gobernador constitucional de Veracruz. “Ustedes tienen principios y valores humanísticos que hoy más que nunca se hacen imprescindibles”, concluyó. Impresionado por la imagen con que mi amigo describió a los panistas, fue como surgieron en mi memoria las dos ideas antes mencionadas y entorno a ello empecé a reflexionar sobre la enorme responsabilidad que implica para un panista dedicarse a la política o el servicio público. Prudencia … si es prudente que nos gobierne. En la tradición judaica sólo a Dios se le atribuye el mérito de la prudencia. Entre los griegos, la prudencia es una virtud cardinal que supone un discernimiento práctico, intuitivo e inteligente para saber hablar o callar en el momento oportuno, actuar u omitir, avanzar o retroceder, etcétera. La prudencia supone una inteligencia preclara o por lo menos un sentido común ágil y despierto. De tal manera entonces que para gobernar y actuar con responsabilidad en la política no basta la buena voluntad o la mera filiación partidista, sino que también se requieren habilidades que en algunos casos se poseen por naturaleza y en otros se pueden cultivar con estudio y disciplina. Para dedicarse a la política hace falta vocación y disposición. Ante esto, aludo a aquella otra expresión clásica de Unamuno que dice: “lo que natura non da, Salamanca non presta”. Así, si un panista no experimenta desde su interior un verdadero deseo de servir, mejor no le entre a la política ni al nuevo gobierno veracruzano, porque además de un mal desempeño dañará mucho al Partido y terminará sufriendo el escarnio público. Panista que no esté dispuesto a prestarse de tiempo completo al servicio de los otros, bajo el escrutinio permanente de propios y extraños, mejor que no le entre. Panista que no tenga, por lo menos, prudencia en su actuar y decir, que tampoco se meta de gobernante. En Veracruz hacen falta panistas con vocación de servicio, inteligentes, preparados, honestos, honrados, generosos. Ahora bien, si se está de acuerdo en que la política es la expresión más alta de caridad, sin duda se está entonces de acuerdo también en que la caridad se funda en el otro y no en uno mismo. Servir al otro, no servirse. El bien común, por encima del bien individual. Dedicarse a la política, bajo esta óptica, es auto realizarse en el servicio hacia los demás. No se trata sólo de obras de asistencia social, sino de verdadera subsidiaridad, de permanente solidaridad, de cercanía con el pueblo, con los que piensan igual y los que no, los de todos los partidos y sectores de la sociedad; de disposición, de “puertas abiertas” hacia los gobernados. Doctrina y principios Lo que Acción Nacional ya vivió y aprendió de los triunfos de Vicente Fox y Felipe Calderón cuando ganaron y administraron al Gobierno federal, fue que el poder que envistió a los panistas en el gobierno corrompió la doctrina de los panistas humanistas. Se ganó en poder público, pero se perdió en valores fundamentales de la persona. La técnica remplazó a la doctrina y el dinero a los principios. Si el PAN, ahora que ya es gobierno en Veracruz, no pone atención en estos aspectos de doctrina, de valores y principios, entonces no sólo mi amigo, sino todo veracruzano dirá al cabo de dos años: “los panistas también son iguales” o “resultaron peores los panistas”. En Veracruz, la esperanza de mejores días, de justicia, de paz, de orden, de transparencia y de honradez está en manos de Acción Nacional. No defraudemos.
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Sergio Rodriguez

Colaborador de opinión en Revista La Nación, analizando los principales sucesos políticos, sociales y culturales de México.