5 de junio: las causas y los retos
MA
Por Maricarmen Rizo
Por Fernando Rodríguez Doval.
Todo fenómeno político es multicausal: diversas variables independientes se conjugan para explicar a una dependiente. No tardarán los científicos políticos en llevar a cabo estudios rigurosos que expliquen los resultados electorales del pasado 5 de junio. Es posible, sin embargo, aventurar algunas hipótesis que expliquen la histórica victoria del PAN y la tremenda derrota del PRI. A continuación se proponen cinco de ellas:
- El mal desempeño del Gobierno federal. Los datos duros hablan por sí solos: el gobierno de Enrique Peña Nieto tiene una desaprobación ciudadana cercana al 70 por ciento. Nunca, desde que existen los instrumentos científicos para medir la opinión pública, un Presidente había estado tan mal evaluado por los ciudadanos. A los reclamos por la corrupción, inseguridad, endeudamiento, el aumento de la pobreza, el mal manejo económico o la nociva reforma fiscal, habría que agregar la poca sensibilidad política al proponer, sin ningún tipo de consenso previo, una iniciativa tan polémica como la de la redefinición del matrimonio en plena campaña electoral. Amateurismo puro de quienes presumían su oficio político y su “saber gobernar”.
- Los pésimos gobiernos estatales priistas. En varios estados del país existen gobiernos verdaderamente calamitosos: los de los Duarte de Veracruz y Chihuahua, el de Roberto Borge en Quintana Roo, los que han destrozado a Tamaulipas, convirtiéndola en el lugar más inseguro del país, el de Carlos Lozano en Aguascalientes… Todos ellos tienen dos denominadores comunes: irresponsabilidad financiera y autoritarismo político. En un acto de coraje y valentía, la ciudadanía ha decidido castigarlos.
- Las alianzas. En un país donde no existe la segunda vuelta, el PRI ganaba elecciones a pesar de tener en contra a la inmensa mayoría de la población. De ahí, la importancia de articular en varios estados alianzas opositoras que evitaran la fragmentación del voto antipriista, a partir de una plataforma en común que se convierta después en un programa de gobierno.
- La nueva imagen del PAN. De un año para acá, el CEN del PAN, encabezado por Ricardo Anaya, ha hecho un enorme esfuerzo por proyectar una imagen fresca, moderna, con un discurso articulado y haciendo uso de forma proactiva de nuevas estrategias de comunicación. Hoy se percibe que al frente del PAN está una nueva generación de políticos preparados, que tienen las manos limpias, que privilegian la unidad. Como parte de esta nueva imagen, el Partido ha incluido y reconciliado a liderazgos que anteriormente se encontraban alejados, participando muchos de ellos en las campañas recientes.
- Candidaturas de unidad con apoyo del CEN. El PAN buscó en cada estado y en cada municipio a los candidatos que garantizaran competitividad, pero también unidad e inclusión interna. Se hizo mucha política para evitar exclusiones o predominios de unos grupos sobre otros. De esa forma, los incentivos estuvieron alineados para que todos trabajaran en pos del triunfo. Ya en campaña, el CEN del PAN mantuvo un seguimiento constante en cada estado, que abarcó tanto la presencia de sus integrantes como la participación en el diseño de la estrategia electoral y de comunicación.
- Dar seguimiento puntual a los gobiernos estatales. Acción Nacional gobernará, en el nivel estatal, a más mexicanos que nunca antes en su historia: 11 entidades que agrupan a casi el 40 por ciento de la población total del país. Hacer que éstas mantengan un vínculo efectivo con la ciudadanía, se distingan por su honestidad y eficacia, y den resultados pronto, no será tarea fácil.
- Mantener la unidad. El Partido no es propiedad de ningún grupo ni familia. En el PAN todos deben caber y nadie debe ser excluido. El propósito de volver al Gobierno federal en 2018 debe ser más poderoso que cualquier interés individual o grupal, por legítimo que sea.
- Agrupar al voto de castigo. El PAN debe ser capaz de convertirse en esa alternativa de cambio radical, pero sensata que logre aglutinar a la gran mayoría de mexicanos que quiere sacar al PRI de Los Pinos en 2018 y que tiene también ante sí las opciones anti sistémicas o independientes.
- Tener claridad ideológica y programática. Acción Nacional debe acompañar su renovada imagen con un programa claro en materia legislativa y de gobierno, ya con la vista puesta en el 2018. Este programa, distinto y distinguible, debe incluir temas tan importantes como la lucha contra la corrupción, la defensa del Estado de Derecho, la reactivación económica, la educación de calidad o el respeto al medio ambiente.