Internacional

#20D, España ante una nueva realidad política

MA
Por Maricarmen Rizo · 5 min de lectura
Por Miguel Ángel López Lozano. España se encuentra a pocos días de las elecciones más vibrantes que haya vivido en décadas. Habría que remontarse a las primeras elecciones tras la Transición para recordar como una oferta tan variada de partidos tendrá en sus manos la formación del próximo Gobierno. En los últimos dos años el panorama político ha cambiado radicalmente con la irrupción de los llamados “partidos emergentes”. El bipartidismo ha llegado a su fin, planteando un escenario inédito donde las mayorías absolutas cederán terreno a la política de acuerdos y pactos postelectorales. La campaña ha ganado intensidad y emoción. Los candidatos han acudido a los programas televisivos más variopintos en detrimento de los mítines, cartelería y buzoneo; los debates han alcanzado índices de audiencia superiores a los partidos de fútbol; los equipos de campaña han creado verdaderos ejércitos en las redes sociales a la caza de los votantes más jóvenes, y las empresas sociológicas no han dado abasto. Sin lugar a dudas, se trata de unas elecciones apasionantes que han vuelto a generar interés en la política. La última macro encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) prevé una participación histórica superior al 80 por ciento, de los cuales el 41 por ciento de los electores aún no ha decidido su voto. A tenor de todas las encuestas publicadas, el PP ganará las elecciones, aunque cediendo unos 15 puntos porcentuales. La segunda posición previsiblemente recaiga sobre el PSOE, aunque sin desdeñar que 1 de cada 4 indecisos se decantaría por Ciudadanos, por lo que el partido de Albert Rivera alberga serias posibilidades de arrebatarle el segundo puesto al PSOE, cosechando éste, su peor resultado tras la Transición, dejando muy atrás las históricas mayorías absolutas de un Felipe Gonzalez que ha tenido que salir al rescate de un Pedro Sánchez que antes de las elecciones no gozaba ni del liderazgo real de su partido. Ante este escenario, los candidatos afinan sus estrategias en la recta final. El PP sabe que un excelente resultado les dará un colchón a la hora de negociar, por ello ha basado su campaña en el intangible que genera más confianza entre los votantes: la seguridad. La seguridad que genera el Gobierno que ha salvado a un país de la intervención financiera, la seguridad que genera ser el Gobierno que más empleo crea ante una crisis económica y la seguridad que trasmite el Gobierno que más yihadistas ha encarcelado en una legislatura. El PSOE, consciente de su previsible desplome electoral motivado por la fuga de votos a Podemos y en menor medida a Ciudadanos, empezó focalizando su estrategia en la reafirmación de su identidad, buscando el voto del centro, pero ha finalizado con ataques furibundos hacia el PP usando la corrupción como arma arrojadiza a diestro y siniestro. Estrategia un tanto agresiva que no está dándoles buen resultado. Ciudadanos ha sufrido una transformación vertiginosa en menos de un mes. De considerarse el partido bisagra que decantará la balanza hasta creerse una alternativa real a la Presidencia del Gobierno. Han ganado confianza y se postulan en adalides de la Regeneración democrática encarnando el cambio que los españoles demandan. Finalmente, Podemos remonta levemente a raíz de la moderación de su discurso. Han pasado de un populismo rancio, más propio de una dictadura comunista trasnochada, a un mensaje populista moderado basado en utopías de alto agrado para las personas con mayor necesidad. Lo que ocurra el 21 de diciembre es una incógnita, no sabemos si Ciudadanos finalmente apoyará la lista más votada, como ya hizo en las elecciones municipales y autonómicas dejando gobernar al PP, aunque a priori haya anunciado estratégicamente que no lo hará; si habrá cordón sanitario a modo de tripartito de perdedores con el único leit motiv de expulsar al PP del Gobierno; si el PSOE obtendrá el apoyo de Ciudadanos; o si finalmente cumple su palabra Albert Rivera y Ciudadanos se postula como una alternativa de cambio regenerador real, y el PSOE con tal de apartar al PP del gobierno apoya la Presidencia de Ciudadanos. Toda una incógnita que ni los analistas más prestigiosos saben predecir con seguridad. El lunes vivimos el último cara a cara entre el candidato del PP y el PSOE, debate que evidenció a un Mariano Rajoy propositivo y seguro ante un Pedro Sánchez agresivo, previsiblemente bajo la presión de la remontada de Podemos a costa de su electorado, pero olvidando que el indeciso busca centralidad y propuestas concretas. Posiblemente nos estemos adentrando en la antesala de una segunda Transición que busque perfeccionar el sistema democrático español. Cada día nuevas plataformas piden listas abiertas, primarias en los procesos de selección de candidatos y segunda vuelta en las elecciones. Si hay algo que agradecer a los “partidos emergentes” es el aire fresco que van a introducir en el sistema político español. Sea como fuere, el votante no debe olvidar que España está saliendo de una de las crisis que más fuertemente ha golpeado su economía, levemente se recupera el empleo y su imagen en el exterior se refuerza. No es momento de experimentos, sino de seguridades.   Miguel Ángel López Lozano es analista político Twitter: @malopezlozano