2018… hasta la victoria
MA
Por Maricarmen Rizo
Por Marco Antonio Adame Castillo.
La jornada electoral del 5 de junio que histórica y sorprendente, ya que por primera vez el Partido Acción Nacional ganó siete gubernaturas y un buen número de capitales y ciudades importantes que pintan de azul el mapa nacional, como nunca en los más de 77 años de historia de nuestro Partido.
Como resultado del histórico triunfo, Acción Nacional gobernará a más de 37 millones de habitantes en 11 estados de la República, lo que representa el 37 por ciento del territorio nacional, una concentración del 28 por ciento del PIB nacional y 40 por ciento de los mexicanos que viven en situación de pobreza y desigualdad social. Representa todo un mosaico de la realidad del país con sus claro oscuros, tanto en la composición social como geopolítica de cada una de las entidades, y de punta a punta, o sea, de Tijuana a Chetumal, municipios que serán gobernados por el PAN.
Para calificar el significado de esta victoria blanquiazul y en alianza con el PRD en Quintana Roo, Veracruz y Durango, no se han escatimado adjetivos. En especial, por la sorpresa de los resultados que hicieron añicos prácticamente a todas las encuestas y a los aparatos políticos de nuestros adversarios. Uno de estos, por demás revelador, es el que se refiere al triunfo como la segunda transición mexicana, toda vez que la alternancia en la Presidencia de la República no significó el desmantelamiento del sistema autoritario del “priato”, el cual se trasladó a los estados, convirtiendo a los gobernadores en auténticos señores feudales, dueños de vidas y haciendas.
Sin embargo, en el imaginario colectivo la señal unánime en propios y extraños es que el PAN está de regreso, que hoy tiene una nueva oportunidad de dirigir al país y que, como bien lo ha dicho nuestro Presidente Nacional, Ricardo Anaya, si hacemos las cosas bien, si logramos traducir la confianza recibida en buenos gobiernos, podremos ganar la Presidencia de la República en el 2018.
Para que esto suceda, nada mejor que la templanza institucional, la serenidad y firmeza que nos permita pasar con celeridad de la celebración a la responsabilidad y a la firme determinación de asumir la agenda que nos permita transitar del camino de la victoria electoral a la realización de buenos gobiernos y de un partido preparado para encabezar la participación ciudadana que nos lleve al triunfo en la elección presidencial.
En mi opinión, cuatro son los elementos clave del éxito: Primero, generosidad política para construir la unidad partidista. Esta premisa contribuye a superar egos y protagonismos estériles, y dispone a reconocer que la victoria la construiremos juntos o no será; la generosidad implica disposición para ubicarnos en la trinchera que nos corresponda, para reconocer que lo logrado no se explica por una sola causa y que lo que se puede alcanzar requiere de acuerdos básicos entre los liderazgos, a fin de que todos se asuman incluidos y corresponsables.
Segundo, una agenda de buen gobierno, acordada con la dirigencia y aceptada públicamente por los nuevos gobernadores, comprometida con la lucha contra la corrupción, con el respeto a los derechos humanos, con la seguridad y el crecimiento económico sustentable y solidaria con los que menos tienen.
Tercero, un partido renovado y comprometido con la regeneración. El Partido debe asumir los cambios estructurales y de funcionamiento que sean necesarios con la sensibilidad, apertura y cercanía que está demandando la sociedad como condición para recuperar la confianza y ratificarla en la defensa de las causas sociales más sentidas.
Por último, el reencuentro entre los militantes y simpatizantes de Acción Nacional, de ayer y de hoy. En particular de aquellos que por diversas razones un día se fueron decepcionados y sumidos en la desesperanza, ya fuera por sí mismos o por el antitestimonio de quienes traicionaron la bandera del humanismo.
En suma, el Partido Acción Nacional ha recibido una nueva oportunidad para servir a México desde las responsabilidades públicas en los gobiernos ganados. Hoy, el PAN puede ganar la Presidencia en 2018, siempre y cuando sus militantes tomemos conciencia plena de los cambios que hay que realizar con determinación, oportunidad y sentido de urgencia. Si lo hacemos no tengamos duda de que podremos ir seguros hasta la victoria.
Marco Antonio Adame Castillo es Coordinador de la Comisión de Relaciones Internacionales e integrante de la Comisión Nacional Permanente del PAN. Twitter: @MarcoAdame