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2015: el año más caliente de la historia y la COP21

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Por Sergio Rodriguez · 6 min de lectura
Por Carlos J. Guízar. El cambio climático y sus efectos han sido patentes, con temperaturas extremas que dan como resultado sequías, periodos de lluvia más fuertes que llevan a inundaciones o hasta heladas más severas y duraderas que en otros años. Desde 1880 se lleva un registro de la temperatura de la Tierra y desde 1997 a la fecha, casi cada año que pasa, resulta ser el más caluroso de la historia. De acuerdo a la Agencia Estadunidense Oceánica y Atmosférica (NOAA) fue igual en 2015, cuando vimos que 10 de 12 meses fueron más calurosos que su comparativos anteriores y, además, el record de 2014 fue superado por el año pasado en 0.16ºC, lo que nos deja ver que el calentamiento global ha dejado ver sus efectos año tras año y afectando a millones de personas. Diciembre de 2015 fue el mes más caluroso de la historia, pero no sólo por la temperatura de la Tierra sino también por los fuertes debates que se tuvieron en la 21ª Cumbre de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP21), celebrada en ese mes y que representó uno de los principales esfuerzos para contrarrestar el cambio climático. Con la COP21 se buscó concretar “un nuevo acuerdo internacional sobre el clima aplicable a todos los países, con el objetivo de mantener el calentamiento global por debajo de los 2ºC”, acuerdo que se consiguió gracias a la buena disposición que mostraron la mayor parte de los países. Entre los logros principales destaca que el aumento de la temperatura global debe estar muy por debajo de los dos grados centígrados; el acuerdo es jurídicamente vinculante para los países firmantes; fondos cercanos a los US$100,000 millones para los países en desarrollo a partir de 2020, y que se revisará cada cinco años. Hay países que desde antes optaron por una transición energética hacia fuentes renovables como Alemania o Brasil y, por lo que pinta como una buena oportunidad para tener un futuro más esperanzador, resalta el caso de Estados Unidos, un país que se ha distinguido por su cerrazón a apostarle a las energías limpias y a regular a sus empresas y transportistas para reducir sus emisiones de GEI a la atmósfera. El mundo recibió como una buena noticia y un excelente preámbulo para la COP21, el Plan de Energías Limpias presentado por Barack Obama en agosto de 2015, porque EEUU es el segundo país que más contaminantes de carbono emite después de China. A pesar de las complicaciones políticas que puedan presentarse para llevar a cabo el Plan de Energías Limpias de Obama, fue una muy alentadora señal para la COP21 que una de las principales potencias mundiales se decidiera abiertamente a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y a luchar en contra del cambio climático. En nuestro país, el cambio de la era del petróleo hacia las energías limpias no ha sido tan sencillo. En un inicio, el paquete verde presentado por legisladores panistas y que busca complementar la Reforma Energética con la ley de transición en la materia, para que no sólo fuera una legislación petrolera y que en las leyes secundarias se incluyera a las energías renovables -solar fotovoltaica, eólica, geotérmica, biomasa e hidráulica renovable- y sus beneficios, no tuvo el apoyo esperado por todas la bancadas. En diciembre de 2014 se aprobó la Ley de Transición Energética (LTE) en la Cámara de Diputados y se turnó a la Cámara de Senadores, en donde parecía que llegaría a buen término pero acabó el periodo legislativo y se quedó en la congeladora, dejando pasar la oportunidad de emigrar de la era del petróleo a la de las energías renovables y tener un futuro más sustentable y enfrentar con mayor entereza nuestros retos ambientales y energéticos. Fue hasta el año siguiente cuando, en noviembre de 2015, se concretó la LTE. Gracias a este esfuerzo conjunto de expertos, académicos, activistas, actores políticos y legisladores del PAN, así como de la Fundación Konrad Adenauer, en un trabajo conocido como Sinergia por el Medio Ambiente, se dio cabida a un plan energético sustentable. La aprobación de la LTE significó un gran paso para la transición energética y la protección del medio ambiente porque de todas las emisiones de los GEI –los que ocasionan el cambio climático- como el Dióxido de Carbono (CO2), el Metano o el Óxido Nitroso en México en 2010, casi el 22 por ciento provino de la generación de energía y para acortarlo un poco más, el segundo sector que más aporta a la emisión de GEI es el eléctrico por la quema de combustibles. La LTE establece que las metas en los montos mínimos para la participación de energías renovables quedarían de la siguiente forma: 25 por ciento para 2018; 30 por ciento para 2021; 35 por ciento para 2024 y 60 por ciento en 2050, combatiendo así al cambio climático. El paquete verde conjunta una combinación en la que se promueve el desarrollo sustentable, la inversión y al mismo tiempo el cuidado del medio ambiente y el combate al cambio climático. México puede adentrarse de lleno en el combate al cambio climático y hacer su aportación mundial, involucrándose en una nueva era energética, dejando atrás los combustibles fósiles, para utilizar las energías renovables, siendo responsables ambientalmente pero a la vez atrevidos, competitivos y teniendo altura de miras, si no, tendremos el riesgo de dejar pasar, una vez más, el tren del progreso y la sustentabilidad, para llegar 20 años tarde, después de haber desperdiciado el momento idóneo y nuestro potencial energético, causando daños irreparables al medio ambiente. 2015, el año más caluroso de la historia reciente, La Jornada, miércoles 20 de enero de 2016. COP21 París 2015, http://www.cop21.gouv.fr/es (Fecha de consulta: 17 de agosto de 2015). Redacción, “COP21: aprueban histórico acuerdo contra el cambio climático en la cumbre de París”, BBC Mundo, 12 de diciembre de 2015. María Isabel Ortiz, “Las razones éticas, sociales y económicas de la transición energética”, en  Energías Renovables. La reforma energética del Siglo XXI, Ed. Fundación Konrad Adenauer (México, DF: 2015), 11.