Voto realmente razonado
Publicada el Jue, May 24, 2018

Por Alan Ávila Magos.

Estamos a sólo unas semanas de que las y los mexicanos elijamos a nuestro próximo Presidente. El momento de definición se acerca, es un gran reto y al mismo tiempo una gran oportunidad para todos los ciudadanos, especialmente, para nosotros los jóvenes. Es un reto y es una oportunidad, porque como el sector demográfico más numeroso, podremos fijar el cambio que queremos para nuestro país y lo que estaremos heredando a las próximas generaciones.

A nuestra generación nos tocó crecer en los únicos gobiernos de alternancia que han existido en la historia de nuestro país y escuchar las memorias que nuestros padres nos contaban sobre los gobiernos del PRI. En 2012 se le dio una nueva oportunidad a ese partido y todos pudimos darnos cuenta que ese “nuevo PRI” resultó ser igual –incluso peor– que aquel PRI que sólo conocíamos en historias: más ineficiente, más corrupto, más cínico.

La opinión generalizada de los mexicanos es clara: somos más los que ya NO queremos al PRI. Entendiendo esto, podemos concluir con lógica que la gente quiere un cambio, pero no todo cambio es para bien si no se hace utilizando la razón, debemos hacer una profunda reflexión con mucha responsabilidad, ya que nuestro futuro está en juego y estará en nosotros definir el rumbo que queremos darle a nuestro país.

De entre las opciones que tendremos en la boleta el 1 de julio, quiero hablar particularmente de dos proyectos: la opción de Andrés Manuel y la alternativa que propone la coalición Por México al Frente, que encabeza Ricardo Anaya. Y lo hago sin menospreciar el esfuerzo de los otros candidatos, pero hoy José Antonio Meade representa al partido que los ciudadanos ya no queremos y porque los independientes no lograron despertar interés entre el electorado.

Es una realidad que las estadísticas coinciden en un mismo diagnóstico: primero, los números al día de hoy le favorecen a López Obrador; segundo, el único con tendencias de crecimiento es Ricardo Anaya y se acerca con contundencia a AMLO, por lo que es el único que puede ganarle; tercero, hay un número bastante alto de indecisos, y cuarto, más de 25 millones jóvenes podrán votar el 1 de julio, por lo que uno de cada de tres electores es joven.

Ante este escenario vale la pena hacer algunos cuestionamientos, con el único objetivo de emitir un voto realmente razonado: ante el hartazgo hacia la política y los políticos, ¿cómo joven, votarás con odio o haciendo uso de la razón?

Yo lo haré usando la razón, porque mi amor por México es mucho más grande que cualquier resentimiento que pudiera tenerle a quienes no supieron aprovechar la grandeza de nuestro país mientras tenían la oportunidad de gobernarnos. Por ese profundo amor por México y porque no creo en el odio como la motivación para decidir mi voto, lo haré pensando en nuestro futuro y ese futuro es con Ricardo Anaya.

Lo haré por él, porque fue protagonista en la construcción de un proyecto plural y que se consolidó con base en las coincidencias, mientras que López Obrador se confronta contra quienes no piensan igual que él, incluyendo empresarios, periodistas y otros políticos. Porque Ricardo Anaya habla de un gobierno de coalición que respete la identidad ideológica de los partidos, que garantice la división de poderes y que impulse la participación ciudadana, mientras que López Obrador habla de un sistema presidencial al más puro estilo priista de los años 70, en donde se cree que el Presidente por sí solo es quien puede transformar a México, como si el resto de los mexicanos no tuviéramos las capacidades y las ganas de contribuir en la construcción del país en el que todos queremos vivir. Y votar con la razón, es no caer en el discurso polarizado, mesiánico y de odio como el de AMLO.

Además de esos contrastes, Ricardo Anaya representa esa visión de futuro que Andrés Manuel no tiene. Anaya quiere un México donde se emprenda y el piso sea parejo, en donde se incentive a quienes generan empleos; un México donde los problemas se combatan y se resuelvan con inteligencia y usando nuevas tecnologías, en donde se aprovechen los recursos naturales, pero con sustentabilidad, en donde la educación sea de calidad y los empleos bien pagados; un México donde los jóvenes seamos protagonistas del cambio y agentes transformadores, incluso desde su gobierno.

Porque ya decidí votar y porque estoy preocupado por el futuro de mi país, mi llamado es a los jóvenes mexicanos, para que votemos y votemos bien. Para que lo hagamos con cabeza y con corazón, y no con el hígado, para que no lo hagamos con odio. Para que el hartazgo no nos nuble la vista: el abstencionismo y el voto de castigo a los políticos de antes no son la solución, ya que a la vuelta de la esquina podemos estarnos castigando a nosotros mismos y comprometiendo a futuras generaciones, entregándoles un futuro sin certeza, sin visión y sin rumbo.

Hoy, los jóvenes tenemos muchas ataduras. Existen cadenas que nos impiden realizarnos y desarrollarnos como personas, que nos limitan a perseguir nuestros sueños y alcanzar nuestras metas. Esas cadenas son la falta de oportunidades; la educación de mala calidad y la poca cobertura educativa; la inseguridad; la impunidad; la corrupción y las palancas; el desempleo y los empleos mal pagados; los servicios de salud y transporte limitados. Es por eso que el cambio debe ser disruptivo, tajante y sin mordazas.

Aunque el hartazgo es válido, votemos con responsabilidad, pensando más allá del 1 de julio. Los jóvenes hemos demostrando que somos potencia y al definir la próxima elección lo volveremos a hacer. Los jóvenes hemos demostrado que somos solidarios y seguro estoy que elegiremos por un proyecto donde todos crezcamos parejo, en donde nadie se quede atrás.

 

Alan D. Ávila Magos es Secretario Nacional de Acción Juvenil.

Twitter: @AlanAvilaMagos

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