Volver a lo político
Publicada el Mie, Mar 21, 2018

Por Fernando Rodríguez Doval.

Durante décadas, el esfuerzo democratizador en México se centró en el diseño de un sistema político que garantizara las libertades públicas y permitiera la competencia por el poder en condiciones mínimas de equidad. Desde la academia, la sociedad civil organizada y los partidos de oposición se logró que el régimen autoritario posrevolucionario paulatinamente fuera dando paso a una democracia imperfecta, sí, pero en la que cualquier partido podía ganar las elecciones y que su triunfo fuera reconocido y en la que las libertades se podían ejercer. Entre finales de los noventa y 2012, así ocurrió.

Bien decía Alonso Lujambio que la democracia es como una copa de cristal, delicada, que requiere de tratamiento fino y de consideraciones teóricas y prácticas que lleven siempre a apuntalarla y fortalecerla. La democracia nunca es tarea concluida. No llega y se instala para siempre. Incluso, los países con mayor tradición democrática estarán siempre sometidos al riesgo de los tiranos, de los populistas, de los autoritarios.

Lo que ha ocurrido en México en los últimos cinco años es una prueba fehaciente de lo anterior. Hemos sido testigos de un gobierno priista que ha revertido profundamente muchos de los avances que en materia democrática había conseguido, con enormes dificultades, nuestro país en las últimas décadas. Las pruebas están a la vista: intento obsceno por colonizar los órganos constitucionales autónomos; manipulación de los medios de comunicación a través de la compra de propaganda gubernamental; desvío de recursos públicos para utilizarlos con fines electorales (Coahuila y el Estado de México dan fe de ello); utilización de los órganos de inteligencia para espiar a periodistas, activistas y políticos de oposición, o la utilización de las instituciones públicas y de procuración de justicia para desprestigiar a candidatos de oposición.

Lo que hemos visto en las últimas semanas respecto a la candidatura de Ricardo Anaya, a la que el Gobierno federal ha pretendido, sin ningún éxito, por cierto, torpedear por todos los medios, es algo verdaderamente alarmante. Hoy es contra Anaya, pero puede ser contra cualquier personaje incómodo para el gobernante en turno. Supone la utilización de todo el aparato del Estado para intentar descarrilar a un opositor que, casualmente, ha prometido que durante su gobierno se terminará con el pacto de impunidad, que groseramente ha prevalecido en nuestro país y que ha impedido que la mayoría de quienes se han enriquecido de manera corrupta rindan cuentas ante la justicia.

Por eso, nuestro país requiere volver a lo político. Retomar esa conversación que parecía que ya no era la prioritaria: la conversación acerca del diseño institución, de la garantía de los derechos y libertades, de la rendición de cuentas, de la separación de poderes, del combate a la corrupción… El Frente ha englobado todo lo anterior en un concepto clave: cambio de régimen, gobierno de coalición. Un motivo, sin duda, para tener una esperanza fundada en sus alcances.

 

Fernando Rodríguez Doval es Secretario de Comunicación del CEN del PAN.

Twitter: @ferdoval

Comentarios

comentarios