V Informe: mentir con estadísticas
Publicada el Jue, Sep 21, 2017

Por Fernando Herrera Ávila.

Seguramente has escuchado que hay tres clases de mentiras: las mentiras, las grandes mentiras y las estadísticas. Dicen que lo dijo un político inglés, Benjamín Disraeli, allá por 1850. Lo cierto es que tenía toda la razón.

Trataré de explicarlo con un ejemplo doméstico: vamos a suponer que ustedes son cinco miembros en la familia. ¿Correcto?

Ahora, supongamos que piden una pizza. Una familiar. Pero de los cinco sólo comes tú, toda la pizza. ¿Correcto?

Bueno, la estadística nos dirá que el consumo por persona fue de un 20 por ciento de pizza, aunque cuatro de los miembros de la familia no la hayan probado.

Pues bien, hay que tener presente este ejemplo cuando hablemos de estadísticas.

Otro recurso que suelen utilizar mucho para mentir con estadísticas es tomar la parte por el todo.

Veamos un ejemplo, tomado del mensaje presidencial:

“Los habitantes de 300 municipios calificados con bajo índice de desarrollo urbano, hoy, pueden adquirir un litro de leche a sólo un peso. Los esfuerzos para disminuir la pobreza extrema alimentaria han sido exitosos”.

Entre que “puedan” comprarlo, algo cierto si tienen el peso, y “el éxito” en la disminución de la pobreza existe un gran trecho. Una media verdad se convierte en mentira completa. No sólo de leche vive el hombre.

Un tercer recurso es hablar de porcentajes. En el informe presidencial se dice que la pobreza bajó del 45.5 al 43.6 por ciento, lo cual parece un éxito, pero no es así. Mañosamente, se presenta sólo una parte del informe del CONEVAL. Oculta que en 2016 hubo más pobres que en 2012 en número de personas.

Los propagandistas del régimen han difundido que entre 2014 y 2016 disminuyó en dos millones el número de pobres, pero han callado que entre 2012 y 2014 el número de pobres aumentó en dos millones.

Hoy tenemos más pobres que en 2010, de acuerdo con las mismas fuentes que cita el gobierno.

Como habrás notado, he insistido en citar las mismas fuentes del gobierno. Ahora bien, ¿son confiables? Hasta 2014 habían seguido la misma metodología para medir la pobreza, pero ese año el INEGI decidió cambiarla.

¿Recuerdas el pleito INEGI-CONEVAL por ese cambio? En 2017 volvemos a tener cifras. Bien o mal, son las únicas que tenemos y con esas vamos a trabajar más adelante.

Una historia de derrotas

En números gruesos, uno de cada dos mexicanos es pobre. De acuerdo con el CONEVAL es pobre “quien tenga al menos una carencia social y un ingreso menor al valor de la línea de bienestar”.

¿Cuál es el valor de esa línea de bienestar? Dos mil 542 pesos para la zona urbana y mil 614 para el campo. Por debajo de esos ingresos se encuentran 53 millones 400 mil mexicanos.

¿Y por qué somos tan pobres? Porque en los últimos 142 años no hemos sabido responder, como gobierno y nación, la pregunta que Ignacio Ramírez, El Nigromante, planteó al gobernador del entonces extensísimo Estado de México, Carlos de Olaguibel: ¿qué hacemos con los pobres?

En 1995, la escritora Julieta Campos publicó un documentado libro, retomando la pregunta de El Nigromante y los retos sociales que generó la reñida elección de 1988 y el fin del partido casi único. Ahí nació el Programa Nacional de Solidaridad.

El Consejo Consultivo de Pronasol fue integrado por 32 intelectuales distinguidos. Hicieron un diagnóstico certero para un país con 41 millones de pobres, alrededor del 50 por ciento de la población de entonces.

¿Recuerdas lo que dijimos más arriba sobre los porcentajes? En 1987 y 2017 el país tiene prácticamente el mismo porcentaje de pobres, pero, realmente, hoy existen 12 millones de pobres más, con nombres y apellidos, que reclaman atención y servicios públicos.

¿Por dónde empezar?

La pobreza es uno de los temas que más me apasionan y más me preocupan, como ser humano y como político. Creo firmemente que la acción política debe servir para combatir la pobreza, un fenómeno que tiene muchas causas.

Entre las causas de la pobreza y su reproducción, generación tras generación, se encuentran los bajos ingresos y salarios de las familias más pobres. Combatirla requiere, entre otras muchas acciones de fondo, establecer un salario mínimo suficiente y disminuir la brecha entre ricos y pobres.

Hoy tenemos nuevas esperanzas para combatir la pobreza: la posibilidad de un gobierno de coalición, por primera vez en la historia política del país. Desde 1997 no existe un partido que tenga mayoría en el Congreso, por eso no avanzan muchas reformas necesarias.

El pasado 13 de septiembre, el Frente Ciudadano por México, entre cuyos objetivos se encuentra un gobierno de coalición, planteó nueve grandes temas y 15 objetivos específicos para la agenda legislativa del año en curso. Juntos, PAN, PRD y Movimiento Ciudadano podemos avanzar en materia de salarios y pensiones, en el caso específico de combate a la pobreza.

Uno de los sólidos cimientos del Frente Ciudadano es acabar con la pobreza y la desigualdad, con una nueva visión, totalmente distante de las viejas recetas y malabarismos estadísticos a las que echa mano este gobierno para lanzar promesas como erradicar la pobreza en una década cuando ya no estén en el poder.

El Frente tiene la firme convicción de recuperar el carácter social que distingue al pueblo mexicano para darle a los pobres el rango prioritario que merecen. El Frente es ya una realidad y hará historia, porque es futuro y es solución a los grandes problemas nacionales.

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