Un rumbo equivocado
Publicada el Mie, Dic 11, 2019

Por Marco Antonio Adame Castillo.

Tras un año de gobierno, el presidente sigue echando culpas al pasado de sus fracasos y prometiendo resultados a futuro. En su mensaje en el Zócalo capitalino pidió más tiempo para dar resultados pues, según él, “lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer”. Y sostuvo que cuando se cumplan los dos años, “los conservadores ya no podrán revertir los cambios”; como si todos los cambios que promueve su gobierno fueran buenos y todo lo viejo fuera malo.

Es lamentable que el presidente persista en su idea populista de dividir al país entre conservadores y liberales, porque si a esas vamos es más conservador quien pretende regresar al país al estado de cosas que existían en el siglo pasado durante el auge del presidencialismo imperial.

Al respecto, Gómez Morin en un debate ante el Colegio Electoral en 1946, para defender las elecciones del segundo Distrito Electoral del Estado de Chihuahua, hizo precisiones muy claras y si viviera en estos tiempos contestaría al presidente con las mismas palabras:

“Lo malo no es ser conservador; lo malo es lo que se quiere conservar si es malo. Si lo que se quiere conservar es bueno, gran honor ser conservador… no quiero conservar nada que no merezca ser conservado. ¡Y desgraciadamente, hay tantas cosas en México: la miseria, la ignorancia, la opresión, la falsedad, la mentira, la mordida; que no deben ser conservadas! Desde este punto de vista de todo lo que debemos eliminar de la vida pública de México, ¡no soy conservador!… Soy un ardiente revolucionario.”[1]

No todo cambio es bueno y no todo lo que existe merece ser conservado. Pero el presidente en su afán de ser un gran revolucionario sostiene que todos los cambios que promueve su gobierno son buenos; lo cual es falso.

A propósito de las cosas buenas y malas, Acción Nacional ha respaldado aquellos cambios que, conforme a sus principios y a las necesidades de nuestro país, representan un bien para los mexicanos.

Un ejemplo ha sido la eliminación del fuero, que contó con el apoyo de nuestra bancada. No obstante, el dictamen no ha sido aprobado aún por ambas cámaras debido a que el Senado la regresó a la Cámara de Diputados, pues la propuesta original de MORENA no incluía la eliminación del fuero para los legisladores.

Otro ejemplo son las políticas de austeridad que desde tiempo atrás han sido respaldadas por Acción Nacional. Pero es necesario señalar que en este gobierno fueron mal implementadas. No lograron el ahorro esperado por lo que el gobierno dispuso de 300 mil millones de pesos del Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios. A su vez, se hicieron tan mal que provocaron el desabasto de medicamentos y pacientes con diabetes y cáncer quedaron sin tratamientos. Y mientras que los mexicanos sufrían por los recortes, por fuera se hicieron donativos millonarios a gobiernos de Centroamérica.

También, gracias al apoyo de todos los partidos, se creó la Guardia Nacional. Un logro de Acción Nacional fue que ésta tuviera un mando civil y no militar como pretendía MORENA. Desafortunadamente, el Gobierno federal implementó mal la creación de este organismo, lo que llevó a policías federales a manifestarse en las calles. Y gran parte de esta corporación la han destinado a contener a la migración, cuando deberían de estar trabajando por la seguridad de los mexicanos.

Algo que no debió haber cambiado de la forma en que se dio es la reforma educativa, pues implicó un grave retroceso. Se abandonó la rectoría del Estado sobre la educación y se la dejó en manos de los sindicatos afines a MORENA. Los sindicatos podrán intervenir en los procesos de admisión y promoción de los maestros, con lo que se corre el riesgo de que en lugar de premiar el mérito de un maestro se premie su lealtad a un sindicato. Y desaparecieron el Instituto Nacional de Evaluación de la Educación renunciando con ello a la educación de calidad, pues sin este instituto autónomo no habrá una auténtica evaluación.

Y de las cosas que definitivamente no han cambiado, a pesar del discurso oficial, pero que deberían de cambiar se encuentran temas de la mayor relevancia que afectan las vidas y el bienestar de los mexicanos.

Dentro de estos temas destacan la corrupción y el amiguísimo, que están más vigentes que nunca. A mitad del año, de la cifra total de contratos registrados en la plataforma COMPRANET, las asignaciones directas representaron el 77.4 por ciento. Y en cuanto a programas sociales se destinarán 400 mil millones de pesos a programas que no cuentan con reglas de operación, lo cual facilita la opacidad, el uso discrecional de recursos y la corrupción.

También hay retrocesos con respecto al respeto al Estado de Derecho. Ejemplos sobran: encuestas a modo al margen de la ley, asignaciones presupuestales sin licitación, la no persecución del crimen organizado, entre otros. Pero lo que más preocupa es el atentado contra los equilibrios de poder; especialmente en el debilitamiento a los contrapesos como es la Suprema Corte de Justicia y a los organismos autónomos.

Otra de gran trascendencia es la seguridad. Con la estrategia de “abrazos no balazos” de este gobierno se estima que el 2019 cerrará como el año más violento desde que se tenga registro, superando los 33 mil asesinatos del 2018. Y se han registrado hechos lamentables como los ocurridos en Coatzacoalcos, Veracruz, el cruento asesinato de una familia mormona en Chihuahua, el “Culiacanazo” y el más reciente ataque a Villa Unión en Coahuila.

Por otra parte, en economía hay muy graves retrocesos. Mientras que el presidente prometía un crecimiento del 6 por ciento, la realidad para este año será de 0.04. México vive una recesión tras la contracción de nuestra economía en los últimos tres trimestres consecutivos. El desempleo en octubre subió a 3.6 por ciento, es la tasa más alta desde diciembre de 2016. Y la economía informal aumentó a 31.2 millones de personas quienes se encuentran excluidas de la seguridad social.

A esto podemos sumarle decisiones lamentables como la cancelación del aeropuerto de Texcoco y la decisión de construir un aeropuerto inviable en Santa Lucía; la terquedad de insistir en la refinería de Dos Bocas con alta probabilidad de fracaso; la desaparición del Seguro Popular; la desaparición del Consejo de Promoción Turística y de Pro México; la desaparición de las guarderías infantiles y muchas otras.

Claramente no todo lo que esta administración está cambiando debiera de cambiar como está sucediendo y muchas cosas que debieran de mejorar han tenido graves retrocesos. A un año de iniciado el sexenio echar la culpa de los fracasos al pasado y prometer los resultados al futuro es demagogia. Es por ello que, ante el rumbo que lleva el país con este gobierno, en Acción Nacional debemos seguir trabajando arduamente porque los mexicanos merecemos un presente y un futuro mejor.

 

Marco Antonio Adame Castillo es Vicepresidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados en la LXIV Legislatura.

Twitter: @MarcoAdame

[1] Diario de Debates, 29 de agosto de 1946.

 

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