Un gobierno de errores
Publicada el Mar, Ene 22, 2019

Por Alan Ávila Magos.

 

Todos hemos dicho alguna vez: es de humanos equivocarse. Y por supuesto que todos cometemos errores en el transcurso de nuestras vidas, pero el gobierno de Andrés Manuel abusó de su vulnerabilidad a las fallas.

Fueron varias las equivocaciones que el gobierno de México cometió durante las primeras semanas, y no es que sean inmunes a ellas, pero olvidan que ya son eso: gobierno. Los asesores y todo el equipo que colabora con López Obrador no han comprendido la magnitud de la encomienda que se les ha conferido o simplemente no están a la altura para asumirla.

Han tenido errores que parecerían inocentes, pero que llevan un trasfondo como omitir el párrafo en la reforma educativa, presentada ante el Congreso, en el que se habla de la autonomía de las universidades, o la violación al artículo 134 constitucional, en donde dependencias gubernamentales incluyeron el nombre del Presidente en su propaganda.

Los errores citados parecerían meras formas, pero insisto, podrían existir focos rojos en el fondo. Entre los cometidos hay un error en particular que me resulta importante señalar, quizá el más grave de todos en el poco tiempo de la actual administración federal: no firmar la Declaración del Grupo de Lima, en la que los países miembros no reconocen como legítimo el nuevo gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela.

El gobierno de México no ha entendido o no ha querido entender la importancia de la diplomacia, del poder que tiene preservar una relación estrecha con instancias y foros internacionales, de mantener agendas multilaterales con países aliados.

Resulta grave que un país con el peso político y económico en la región, como México, no se sume a los acuerdos que en instancias internacionales se deciden. Partiendo de que, incluso, el mismo Congreso de Venezuela ha desconocido la legalidad de su gobierno, y los mismos venezolanos, de forma democrática, ya han manifestado el rechazo a la dictadura de Maduro, heredada por Hugo Chávez.

Y resulta grave por distintos motivos: lo es porque México ha sido un firme impulsor de las agendas internacionales, porque ha mantenido un papel importante cuando de involucramiento universal se trata. La generosidad y la solidaridad con los hermanos de otras naciones es un distintivo que los mexicanos nos hemos ganado a través de la historia, y con la misma moneda hemos sido pagados cuando nuestro país lo necesita. Ser vulnerable a la fractura con organismos como el Grupo de Lima es algo que a nadie le conviene.

Es preocupante porque hoy ante los ojos del mundo lo que pasa en Venezuela es inhumano y el mensaje que México manda ante su omisión es solapar la violación sistemática de los derechos humanos, de la democracia, de las libertades. Es ser cómplice de la tiranía de una persona, que afecta a millones al grado de que tienen que abandonar su país, porque no hay oportunidades, no hay condiciones para alcanzar sueños.

Es irresponsable lo que hizo el gobierno de México porque no podemos ser insensibles ante el dolor que están viviendo nuestros hermanos venezolanos, porque lo que pasa en otros países, sobre todo cuando es una crisis humanitaria, claro que impacta en México y por supuesto que debe ser de nuestro interés.

México no puede ser visto ante la opinión internacional como el comparsa de la tiranía de Maduro. Todos los países del mundo, en algún momento, han necesitado de la colaboración y solidaridad internacional. Hace poco más de un año, México fue receptor de ella ante una tragedia inevitable. Lo qué pasa en Venezuela es un dolor evitable y aunque el gobierno se canse de citar a la Doctrina Estrada y mencionar la no intervención como su estrategia diplomática, no podemos ser indolentes e indiferentes cuando de pena humana se trata.

En Acción Nacional y en Acción Juvenil, como oposición, seguiremos firmes para defender a México y las causas justas.

 

Alan D. Ávila Magos es Secretario Nacional de Acción Juvenil.

Twitter: @AlanAvilaMagos

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