Trump lo hizo de nuevo
Publicada el Jue, Jul 23, 2020

Por Alan Ávila Magos.

Mientras escribo estas líneas, el presidente López Obrador está en Washington D.C. iniciando con el itinerario de actividades con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. Usando vuelos comerciales como gesto de austeridad y 584 días después de haber asumido la Presidencia de México, Andrés Manuel haría su primer viaje al exterior. Celebro que el presidente tenga dentro de su agenda reuniones con otros jefes de Estado, pero creo que este viaje es una tragedia diplomática.

Como candidato, López Obrador insistió en que “la mejor política exterior es la interior” y así fue como se dio el lujo de no asistir a eventos como la Asamblea de la Organización de las Naciones Unidas, la Cumbre del G-20 y al Foro Económico Mundial de Davos. Pero, en medio de una pandemia y a unos meses de la elección donde Donald Trump aspira a reelegirse, de repente, Andrés Manuel, como por arte de magia, ha cambiado de opinión.

¿Los motivos para reconocer que sí es importante o urgente visitar los Estados Unidos? No los sabemos, por lo tanto, la especulación se hace presente. En primer lugar, se entendería que la razón es la entrada en vigor del T-MEC, por lo que la visita sería trinacional, pero el Primer Ministro canadiense decidió no asistir. En medio de un proceso electoral estadunidense que lo único que garantiza es la incertidumbre, lo lógico, como lo decidió Justin Trudeau, es mejor permanecer en la neutralidad.

Claro que la relación entre México y Estados Unidos es inherente, pero si algo ha evidenciado Trump desde hace cuatro años, cuando apenas era candidato republicano, es que es un genio de la comunicación, y México y los mexicanos hemos sido sus protagonistas en sus discursos para capitalizar votos: el muro pagado por nosotros, nuestros compatriotas en Estados Unidos señalados como violadores, el uso de nuestro territorio nacional como contención a la migración de centroamericanos. Esos son sólo algunos ejemplos de la política nacionalista que Trump ha usado, pero lo lastimoso, es que ni Peña, ni Obrador, han actuado con dignidad.

Aquel viaje de Trump a México cuando apenas era candidato y el recibimiento de Peña a modo de una visita de Estado, y ahora el viaje de López Obrador a Washington demuestran el sometimiento de nuestros mandatarios. Sin dignidad, postrándose ante un hombre que ha sabido jugar sus cartas para alcanzar sus objetivos, la humillación es evidente. Incluso, creo que la visita de López Obrador a Estados Unidos es aún más denigrante porque la especulación nos hace pensar que más bien su visita es para pagar favores.

Desde aquella reunión de la OPEP+, cuando “voluntariamente” Estados Unidos decidió reducir la producción de barriles de petróleo que le correspondían a México, expertos señalaron que ese favor, tarde o temprano, iba a ser pagado. La realidad nos ha alcanzado y las facturas se están cobrando. El T-MEC sólo es el pretexto y los absurdos argumentos de la Secretaría de Hacienda sobre la oportunidad de esta visita para atraer inversión extranjera no son más que una falta de respeto para la inteligencia de los mexicanos, pues si en algo ha hecho bien su trabajo el gobierno de México es en ahuyentar inversionistas.

La realidad ha superado la ficción, pues López Obrador se topó con alguien más hábil que él cuando de discursos de campaña se trata. El espectáculo electoral de Donald Trump ha comenzado y la humillación no ha terminado, pues a López Obrador aún le falta mucho por pagar.

 

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