“The Man in the High Castle”: donde Hitler gobierna el mundo
Publicada el Jue, Oct 18, 2018

Por Mabel Salinas.

¿Alguna vez se han preguntado qué tanto hubiera cambiado nuestra realidad si un evento histórico hubiera sido diferente?, ¿Si Cristóbal Colón no se hubiera topado con América en su viaje a las Indias?, ¿Qué tal que Napoleón no hubiera perdido en Waterloo?, ¿Y si Hitler y su ideología supremacista recalcitrante hubieran triunfado en la Segunda Guerra Mundial? Esta atrocidad es la premisa de “The Man in the High Castle”, una de las series más exitosas de Amazon Prime Video.

En este mundo distópico, creado por Philip K. Dick en su novela homónima y trasladado a la televisión, las potencias del eje vencieron a los aliados y Estados Unidos se encuentra dividido en tres grandes zonas: los Estados del Pacífico en la costa oeste, los cuales son controlados por los japoneses; el Gran Reich con los nazis apoderados de la costa este, y la zona neutral abarrotada de peligros, clandestinidad y falta de oportunidades.

Dentro de la zona japonesa conocemos a Juliana Crain (Alexa Davalos), quien tras atestiguar la muerte de su hermana se ve involucrada en el movimiento de resistencia, en donde también hay traiciones. En esta travesía conoce a Joe (Luke Kleintank), con el cual establece una conexión que pone en peligro su relación con Frank (Rupert Evans). Pero la importancia de la serie no está en el aspecto romántico, aunque sí es una importante línea argumental, sino en el resquebrajamiento de un mundo, del orden que conocemos y su habilidad para confrontarnos –y horrorizarnos– con lo que pudo ser. Mostrarnos las secuelas del sometimiento, la opresión, la conquista y la disolución de los derechos humanos.

A lo largo de las dos primeras temporadas, la creación de Frank Spotnitz se mueve entre la intriga política, el espionaje, la rivalidad entre la facción germana y nipona, la desconfianza generada entre estas dos grandes potencias a causa de una alianza desgastada, e incluso pequeñas pinceladas de ciencia ficción –aquí entran en juegos unos filmes anhelados por todas las partes– que cobran pleno sentido en la cuarta temporada, recién estrenada en la plataforma.

“The Man in the High Castle” recuerda a los postulados de Victor Frankl en “El hombre en busca de sentido”, pues a través de Juliana, quien entra en contacto con todas las aristas del conflicto, como si fuera un títere del destino, se establece la importancia de la libertad y la humanidad. Incluso en los peores escenarios, incluso cuando todo parece perdido y la posibilidad de una nueva Guerra Mundial está latente, el ser humano es capaz de ejercer su libertad para hacer el bien, para respetar la vida y ser bondadoso hasta con sus enemigos.

Así, los personajes antagónicos tampoco embonan al 100 por ciento en el concepto de los clásicos villanos: tienen posturas contrapuestas, algunos de ellos son capaces de grandes vilezas, otros más luchan del lado de los “buenos”, pero en general cada quien vela por sus propios intereses, por aquello que considera adecuado, correcto u honorable. Por la serie desfilan torturadores y torturados, policías inclementes y ciervos obedientes, pero también se nos muestran sus complejidades y se les pone en situaciones en las cuales denotan humanidad. En pocas palabras, son personajes multidimensionales capaces de aniquilar, amar, perdonar o proteger a los suyos.

Rufus Sewell, quien da vida al Obergruppenführer John Smith, es la antípoda dramática de Juliana, pero también un gran actor que da vida a un extraordinario personaje: a la vez implacable, asesino y un padre de familia dedicado, con miedos y perturbaciones. Pese a su forma de actuar recalcitrante, y de ser un nazi, en ocasiones muestra un código de honor con el cual se podría compaginar. En contraparte, Frank, quien inicia siendo la pareja de Juliana, sufre un destino a la inversa: el dolor lo nubla a tal nivel que coquetea con la degradación.

Con toda su ficción, “The Man in the High Castle” deja una cosa en claro: incluso en un mundo gobernado por Hitler siempre hay lugar para la esperanza y la valentía, la defensa de lo ética y humanamente correcto. La serie lo expone sin caer en sentimentalismos ni sermones, sino por medio de una historia apasionante, entretenida, estremecedora y que retrata cómo el ser humano presenta las mismas flaquezas y fortalezas hasta en el peor de los contextos: con el peor villano de la historia en el poder.

 

Mabel Salinas es Directora Editorial de enlaButaca.com y colaboradora de Cine Premiere.

@mabsalinas @EnLaButaca

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