Sumar esfuerzos o la democracia nos cobrará la factura
Publicada el Jue, Feb 21, 2019

 

Por Alan Ávila Magos.

El pasado 3 de febrero, El Salvador celebró su elección presidencial donde tuve la oportunidad de contribuir con los hermanos centroamericanos como observador internacional. Esta fue una experiencia en la que pude compartir mis conocimientos en procesos democráticos, muchos de los cuales los he vivido en México y en Acción Nacional, aunque cabe señalar también me traje grandes aprendizajes.

Los salvadoreños pudieron elegir entre cuatro opciones: Nayib Bukele, por GANA y quien resultó ganador; Hugo Martínez, por FMLN, partido actualmente en el gobierno; Josué Alvarado, por Vamos, y Carlos Calleja, candidato por el partido hermano de Acción Nacional, ARENA.

Durante la década de los 80’s y principios de los 90´s, este país centroamericano sufrió una guerra civil entre las fuerzas armadas y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, lo que provocó una grave crisis social y política. Posterior al conflicto, se firmaron los Acuerdos de Paz en Chapultepec donde se establecieron las medidas que, tanto el gobierno salvadoreño como el FMLN, debían de cumplir para alcanzar la paz firme y duradera en el país.

Desde entonces, sólo dos partidos habían gobernado. Durante veinte años fue ARENA el partido en el poder y a partir de 2009 el FMLN gobernaría durante dos quinquenios. El pasado 3 de febrero, después de 30 años de bipartidismo, GANA, un partido con apenas nueve años de existencia, lograría obtener más del 50 por ciento de los votos en la primera vuelta de la elección.

El mensaje de los ciudadanos salvadoreños fue claro y nada diferente al que los mexicanos manifestaron también el 1 de julio del año pasado. En las elecciones presidenciales, tanto de México como en las de El Salvador, hay puntos de coincidencia que se deben destacar y que, tanto nuestro Partido como ARENA, debemos entender para reencontrarnos con los ciudadanos, que alguna vez encontraron en nosotros la opción electoral. Me permito numerarlos:

  1. Los ciudadanos le dieron la espalda a los partidos que habíamos tenido el alto honor de encabezar el Ejecutivo federal. Se cansaron de no sentirse representados y de no encontrar diferencias claras entre los unos con los otros.
  2. Obtener una alternancia diferente. Quizás sólo de discurso, porque en quienes han confiado ya han servido desde otros espacios, pero lograron despertar en los ciudadanos ese sentido de pertenencia a un proyecto distinto, que realmente coincidiera con su sentir.
  3. Las voluntades pudieron más que las estructuras. Tanto en México como en El Salvador, los candidatos ganadores tuvieron más del 50 por ciento de la intención del voto, lo que demostró que el afán de los ciudadanos por tener un gobierno que los representara fue mayor que las configuraciones electorales que los partidos suelen tener.
  4. Una coincidencia me parece interesante y es una aparente alianza de facto entre el partido en el poder y el partido ganador de la contienda. La indudable tibieza de la operación política del partido oficial a su candidato y más bien un discreto, pero evidente, beneficio al nuevo partido.
  5. Descubrí que nuestro candidato Ricardo Anaya y Carlos Calleja, de ARENA, compartían una gran similitud: conocían y entendían la situación que vivía su país y tenían claro el rumbo que le querían dar. No tengo duda que eran, en ambos casos, los mejores perfiles que aparecían en las boletas.

 

Estas son sólo algunas de las coincidencias que destaco de los procesos electorales. Y como siempre lo he creído, las elecciones son lecciones y la gran lección que nos dejaron los procesos electorales es que los partidos conservadores debemos estar a la altura de los retos y las exigencias de los ciudadanos. Debemos estar atentos a lo que esperan de los partidos políticos y ser empáticos con sus necesidades, o dejaremos de ser una opción real hacia ellos.

Debemos sumar esfuerzos, los partidos políticos de la región, para combatir a los líderes populistas y las plataformas improvisadas, o la democracia habrá de cobrarnos la factura.

 

Alan D. Ávila Magos es Secretario Nacional de Acción Juvenil.

Twitter: @AlanAvilaMagos

Comentarios

comentarios