Silvino Silva: digno panista, digno comunicador
Publicada el Mar, May 26, 2020

Por Salvador I. Reding Vidaña.

Don Silvino Silva estudió Derecho, pero en vez de ejercer esa profesión, se dedicó a colaborar en el mundo de la sociedad civil empresarial. Un día le llamó su amigo Maquío y le dijo que estaban por fundar un nuevo periódico en Sinaloa, me contó, y que se tenía que ir a Monterrey, a El Norte y que allí Alejandro Junco de la Vega le iba a enseñar todo lo necesario para armar un diario, qué necesitaba de equipamiento y quién se lo vendería. Me lo imagino (lo invento), diciendo a Maquío: “¿yo, y yo por qué?”. El caso es que fue a Monterrey y tras los necesarios esfuerzos, El Noroeste salió a la luz como el nuevo periódico de Culiacán, bajo la dirección del licenciado Silvino Silva.

Con buenos colaboradores, mucho apoyo de los dueños, incluyendo a Maquío y al insigne panista don Jorge del Rincón, inició y perduró como un buen periódico, enfrentando muchas resistencias, de esas que hay contra la prensa digna. Entre esos colaboradores, había buenos panistas, pero destaco en particular a don Esteban Zamora Camacho, que tan grande trayectoria tuvo en Acción Nacional toda su vida, fundador del Consejo de Plumas Azules. También escribió y escribe allí Rafael Morgan Ríos.

En cierto momento, La Nación necesitaba un nuevo y buen director, y a iniciativa de Felipe Calderón, Silvino Silva, quien ya no estaba en El Noroeste, se mudó a la Ciudad de México para dirigir por cinco años esta revista. A Silvino no le agradaba la idea de estar en la capital, con su familia en Culiacán, siempre añoraba volver. Pero su profesionalismo lo mantuvo en la Ciudad de México.

La Nación tenía tanto un buen grupo de colaboradores editoriales y reporteriles, como un buen equipo interno de trabajo (al que dirigía con mano de hierro, Rosa María Cantero sabe de ello). Se publicaba quincenalmente, y se hizo rigurosamente bajo su dirección. La revista mantenía la alta calidad que le habían impuesto siempre sus anteriores y distinguidos directores. Antes de que se inaugurara la actual sede del CEN panista, su oficina estaba en un local que tenía el PAN en la calle Nicolás San Juan. Allí nos veíamos.

Tenía el licenciado Silva en Culiacán un programa diario de radio, temprano en la mañana, que en realidad llevaba a cabo una de sus hijas. En ese programa, participaba él unos minutos. Me hacía gracia verlo trasmitir su participación, en el momento preciso, lo hacía por teléfono, ponía una grabadora con determinada música unos segundos, e iniciaba diciendo “Silvino Silva desde la Ciudad de México…” al terminar volvía a poner el teléfono frente a su minigrabadora otros segundos y asunto terminado.

Un buen cristiano, muy de mañana rezaba, leía algo de la biblia, iba a misa de siete y desayunaba en un restorancito llamado La Parroquia, cerca del CEN (por cierto, era increíblemente espléndido con las propinas). Luego partía a su oficina para iniciar actividades y participar en el programa de radio.

¿Por qué dejó la revista de improviso? Porque su hija viajó a estudiar a España y él decidió hacerse cargo del programa de radio. Y así regresó a su amada Culiacán y a su familia. Pero dejaba una Nación en buena marcha y organización.

Les relato una anécdota suya. Vivía solo en un departamento a media cuadra del CEN, sin teléfono ni celular (entonces no le gustaban), y tenia de vecino al entonces senador y gran panista, Federico Ling Altamirano. Éste fumaba muchísimo, y una noche le dio un infarto. Su hijo, que vivía con él estudiando, le toca la puerta a Silvino y le dice: “licenciado, mi papa está muy mal”. Así que se levanta y pasa a verlo, de inmediato consiguen un taxi y lo lleva a un hospital del IMSS cerca de allí (Gabriel Mancera). Federico le dijo que fueran a Médica Sur, pero Silvino insistió en el IMSS. Me explicó Silvino que pensó que a Médica Sur podía haber llegado muerto. Tras larga recuperación, le hice el comentario a Federico y me respondió que muy probablemente tenía razón.

Ya en Culiacán, el licenciado Silva tuvo poca participación en la política, pero siempre apoyando a gente del partido. Rutinariamente participaba de las reuniones sabatinas de desayunos dirigidas por El Jefe (Rafael) Morgan. Y hacía buenas reflexiones sobre los temas tratados. Publicó varios años una revista llamada Recuento de Sinaloa, en la cual colaborábamos algunos panistas.

En sus últimos años trabajó con varios gobernadores y como asesor en comunicación del programa Tres Ríos, del gobierno de Sinaloa. Estuvo un tiempo enfermo hasta que el Señor lo llevó a su Casa el 14 de mayo de este 2020, en completa paz. Tras él, deja una excelente influencia y gratitud sobre muchos periodistas y otras personas que convivieron o supieron de él. En paz descasa, don Silvino Silva, ex director de La Nación.

 

Salvador I. Reding Vidaña es Coordinador del Consejo de Plumas Azules.

Twitter: @siredingv

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