Ser y estar en el PAN
Publicada el Lun, Feb 24, 2020

Por Javier Brown César.

Quienes somos y estamos en el PAN conformamos un grupo de personas en condiciones de perdurabilidad, con una apuesta definida por una “organización bien orientada y con capacidad de vida”, tal como le escribiera Manuel Gómez Morin a José Vasconcelos en 1928.

Aristóteles analizó la realidad a partir de una serie de categorías en las que hay que distinguir entre la sustancia, lo que es en sí o la entidad, y los accidentes, lo que es en otro. En la Lógica, el filósofo de Estagira dice que la sustancia es lo que “ni se dice de un sujeto, ni está en un sujeto, v.g: el hombre individual o el caballo individual”; de tal manera que la sustancia es el sujeto y se refiere siempre a su entidad. Así, la sustancia es lo permanente, lo estable, lo definitivo.

Por otro lado, entre los accidentes, que en sentido amplio se refieren a lo que puede darse en un sujeto, encontramos el hecho de estar ubicado en algún lugar. Así, una persona, que es un ser que existe por sí mismo, puede estar o no en algún lugar, dependiendo de su posición relativa.

De la aplicación de contraposiciones en los casos del ser y del estar resultan cuatro combinaciones posibles para hablar acerca de quienes se relacionan de alguna u otra manera con el PAN: ser y estar, ser y no estar, no ser y estar, y no ser ni estar. Aplicado esto al hecho de ser panista y de estar en el PAN, resultan las siguientes posibilidades:

Quienes son del PAN y están en el PAN son los auténticos militantes, quienes han suscrito y viven diariamente los principios, programas y propuestas, y acatan los estatutos y reglamentos. Estas personas han pasado por un proceso de inducción que comenzó al manifestar su interés por el Partido, para a partir de procesos de cada vez mayor conocimiento, llegar al auténtico amor a la institución.

Quienes no son del PAN ni están en el PAN, son aquellas personas que ni simpatizan ni suscriben nuestros principios, propuestas y programas que además no están en el Partido, porque militan en otros partidos o porque no participan en política; son el voto imposible.

Quienes no son del PAN y están en el PAN. En este conjunto están quienes fueron afiliados por otros y, por ende, no lo hicieron voluntariamente, se trata de personas que están en el padrón, pero ni simpatizan ni suscriben nuestros principios, propuestas y programas. Estas personas se encuentran accidentalmente en el Partido sin ser realmente parte de él y sólo nutren un padrón y aportan cuotas.

Quienes son del PAN y no están en el PAN. Se trata de amplios sectores de la población que comulgan con nuestros principios y creen en nuestras propuestas, pero no militan en el Partido; estas personas apoyan al Partido y votan por sus candidatas y candidatos. Son lo que se llama, el voto duro.

En el caso de quienes son y están en el PAN se puede hablar de panismo auténtico. Efraín González Luna definió así a quien milita en Acción Nacional: “Un buen miembro de Acción Nacional, para definirlo en una sola fórmula, debe ser centro de irradiación activa de nuestra doctrina y de nuestras ideas. No es un mero espectador de asambleas, no es un mero receptor de doctrinas, no es un mero nombre anotado en un registro, ni siquiera sólo un cuotizante, ni siquiera un esporádico realizador de actividades políticas dentro de los cuadros de Acción Nacional. Es, repito, un sujeto de constante irradiación de ideas y de actividad”.

Para irradiar ideas y actividad se requiere entrar en contacto con la rica tradición del PAN, sin pretender inaugurar capillas ahí donde ya hay catedrales y sin ostentarse con ser fundador de una institución con 80 años de experiencia y trayectoria. Los auténticos militantes profundizan día a día sus conocimientos del Partido, se interesan por su historia, viven su doctrina, acatan sus normas y promueven las propuestas programáticas y los temas de campaña previstos en las diversas plataformas políticas.

Uno de los grandes problemas de la identidad partidista, o sea, de contar con una membresía que irradie ideas, valores y principios es el crecimiento del Partido. Por eso decía Carlos Castillo Peraza que cuando el PAN se expande, como sucede con todos los gases, pierde cohesión y entonces es “tiempo de poner toda la voluntad… en ser factores de cohesión”. Y añadía: “¿Cómo se es hoy factor de cohesión en Acción Nacional? En primer lugar, propiciando la capacitación, que es el elemento esencial de las cohesiones de un partido político. En segundo lugar, aceptando la entrada de más moléculas a este gas, pero propiciando las condiciones indispensables para que éstas vuelvan a juntarse”.

Un Partido al que llegan nuevos aspirantes a militantes no debe tener miedo a abrir sus puertas, ya que como también afirma Castillo Peraza, la organización “es como un cuerpo humano: o cierra la boca, y nunca se va a enfermar, es decir, va a morir de inanición en perfecto estado de salud; o si la abre, corre el riesgo de comer, y tiene dentro las enzimas para asimilar, es decir, para hacer semejante a sí mismo lo externo, a lo que llega diferente”.

Por ello, ante la llegada de ciudadanas y ciudadanos que se interesan en la política tal como la vive la militancia del Partido no queda otra alternativa “que abrir la boca y correr el riesgo de comer, de digerir, de asimilar. Ese es el desafío del PAN para el siglo XXI. No estar con estos criterios de que ¡cuidado, porque vienen nuevos! Este es el suicidio del Partido. Es la seguridad de la muerte. Y yo, a la seguridad de la muerte siempre preferiré el riesgo de la vida”.

Quienes llegan al Partido y quieren no sólo estar, sino ser del PAN se vinculan con una tradición, con una forma de ser y hacer política, por ello “a los que llegan nuevos hay que enseñarles a respetar la tradición y la historia de la institución”.

Así, el panismo auténtico se nutre de la estafeta doctrinaria y programática que se transmite de generación en generación, hace suyos los ideales de la organización y se forma de manera continua. El relevo generacional es la base para la pervivencia de un partido que ha apostado por ser una organización fuerte, con capacidad de vida. Este paso de estafeta es, a decir de Castillo Peraza: “solidaridad en la historia, vinculación del pasado con el presente y el futuro, apertura y capacidad de crecimiento, capacidad histórica”.

 

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